La Presidenta intentó contener a Moyano y evitar una ruptura

Le pidió a Randazzo que lo llamara, después de haber marginado a la CGT de las listas
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29 de junio de 2011  

Moyano, el sábado, en Olivos, cuando ya sabía que su plan de ganar poder en el Congreso había fracasado
Moyano, el sábado, en Olivos, cuando ya sabía que su plan de ganar poder en el Congreso había fracasado Fuente: Archivo

Una llamada del ministro del Interior, Florencio Randazzo, buscó ayer calmar los ánimos en el sindicalismo después de la magra cosecha que consiguió Hugo Moyano en las listas para las próximas elecciones.

Por orden de la presidenta Cristina Kirchner, la Casa Rosada evitó toda respuesta pública al líder de la CGT , un día después de que sus hombres de mayor confianza, como Julio Piumato , del gremio de Judiciales, y Omar Viviani, de Taxistas, cuestionaran sin miramientos la decisión de la jefa del Estado de darles menos lugares de los que esperaban en las nóminas de candidatos que cerraron el sábado a la medianoche.

El silencio público del Gobierno tuvo su contracara en un cuidado operativo contención para con Moyano. Randazzo habló ayer con él, por la mañana, para llevarle tranquilidad. El diálogo fue cordial, según lo describieron fuentes oficiales a La Nacion, y buscó contener al secretario general de la CGT. El Gobierno no quiere elevar los decibeles y generar nuevos cruces con el sindicalismo moyanista, a pesar de la decisión de marginarlo en las listas.

Randazzo, operador junto al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, de la Presidenta para el armado de la nómina en la provincia de Buenas Aires, intentó llevar calma. De hecho, Moyano ordenó a su tropa moderar los cuestionamientos.

Por estar de viaje en Arabia Saudita, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, habitual interlocutor del sindicalismo con la Casa Rosada, quedó relegado y el líder de la CGT buscó otro canal de comunicación a través del titular de la cartera política.

El mensaje que llevó el Gobierno a Moyano y su gente es el mismo: en las listas se les pagó a todos. Fuentes oficiales explicaron a La Nacion que en la nómina de candidatos a diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires la Presidenta repartió dos lugares para cada espacio político.

Así, funcionarios nacionales que puntearon las listas justificaban, para llevar tranquilidad a Moyano, que el sindicalismo recibió la misma cantidad de postulantes en esa nómina que la agrupación de jóvenes La Cámpora.

Por la organización comandada por Máximo Kirchner entró en el sexto lugar uno de los directores de Aerolíneas Argentinas, Eduardo De Pedro, y en el decimoquinto, Mayra Mendoza, directora de Relaciones Institucionales de la Anses. El análisis que hacían ayer en la Casa Rosada es que el sindicalismo en su conjunto consiguió lo mismo. Están el dirigente de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Carlos Gdansky, en cuarto lugar, y Facundo Moyano, hijo del secretario de la CGT, en el undécimo. Lo cierto es que Gdansky no responde al líder de la central obrera. "Para nosotros es lo mismo. El espacio para el sindicalismo está representado como para todos los demás sectores. Tampoco tenía que ser de Moyano. Teníamos que cumplir con todos", aclaró un funcionario. Esa explicación dio Randazzo a Moyano.

Sin miedo

Por el momento, en la Casa Rosada no temen que el titular de la CGT esté pensando en tomar represalias directas. Algunas fuentes en Balcarce 50 sostienen que tampoco jugará en contra de Cristina Kirchner en las elecciones primarias del 14 de agosto, las más próximas.

Uno de los datos que rescataban en estas horas los colaboradores de la Presidenta es que el propio Moyano no había hablado públicamente, lo que evaluaban como una actitud de recomponer la relación.

Ayer, ninguno de los habituales voceros, como el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el mismo Randazzo, respondió los duros cuestionamientos. Puertas adentro, de todas maneras, hay algunos reproches. "Deberían haberse presentado igual porque con un nuevo gabinete; no se sabe quién asume y quién no en el Congreso", es la réplica que el mismo sábado a la medianoche le transmitieron a Moyano. Por descontento, Piumato se bajó del sexto puesto que le habían asignado en la lista de diputados por la Capital, y lo mismo hizo Juan Carlos Schmid, en Santa Fe. Sin posibilidades de ingresar en la Cámara baja, pidieron que no los incluyeran.

Algunos candidatos, como suele suceder, es probable que no asuman, o que después renuncien para acceder a algún cargo ejecutivo. Ahora, en la Casa Rosada sostienen que fue un error de cálculo del moyanismo.

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