La Presidenta ordenó a Capitanich reducir sus encuentros con la prensa

Luego de las idas y venidas que dejaron al descubierto desinteligencias entre los ministros, se dispuso que el funcionario sólo responda tres preguntas por día
Mariana Verón
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14 de enero de 2014  

Después de una semana errática en la comunicación oficial, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich , autor e ideólogo de la nueva política, debió acotar sus exposiciones públicas y por orden de Cristina Kirchner anunció que hablará menos y sólo admitirá tres preguntas en sus conferencias diarias.

La Presidenta lo hizo cambiar de táctica después de las idas y venidas oficiales que dejaron al Gobierno envuelto en desinteligencias y disputas internas dentro del gabinete nacional.

"Quería proponerles un sistema donde tengamos conferencias de prensa en general cortas, con rotación de tres preguntas por día y que no se repitan", anunció Capitanich, en tono amable, en su encuentro con la prensa por la mañana.

La marcha atrás en su estilo de comunicación fue una decisión de Cristina Kirchner, según contaron fuentes oficiales a LA NACION, para evitar que queden expuestas las diferencias entre sus funcionarios.

El jefe de Gabinete ya había acotado sus intervenciones después de que el ministro de Economía, Axel Kicillof, los desautorizó tanto a él como al titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, por los cambios en el cobro del impuesto a los bienes personales.

Tras una semana de contramarchas, incluso con el debate por la importación o no de tomates ante una posible escasez, la jefa del Estado retomó el manejo comunicacional, que por ahora mantendrá las conferencias de la mañana, aunque acotadas a los temas que proponga el ministro coordinador.

La orden de Cristina Kirchner es que Capitanich hable sólo de la gestión, sin hacer comentarios sobre las declaraciones que hagan otros funcionarios.

El jefe de Gabinete ya lo puso en práctica la semana pasada, cuando se ciñó a la desmentida de Kicillof y evitó dar mayores precisiones cuando el viernes le preguntaron por las denuncias contra los medios del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

La nueva política comunicacional propuesta por Capitanich duró poco. Desde que asumió, mantuvo sus contactos diarios con la prensa por más de 45 minutos, pero, tras la orden presidencial, ya el viernes sólo admitió una consulta y se retiró.

La nueva dinámica quedó plasmada ayer por la mañana, con apenas cuatro preguntas y respuestas cortas y evasivas del funcionario. Ni siquiera pudo anunciar lo que minutos más tarde haría Kicillof con la apertura de las exportaciones de trigo.

"Los anuncios corresponden al ministro de Economía y al ministro de Agricultura, que lo deberán hacer ellos en el transcurso de esta semana, si es que lo van a hacer", se limitó a contar sobre los pasos que daría el titular del Palacio de Hacienda.

Sus allegados ya habían comenzado a recomendarle que hablara menos y, por supuesto, negaron que se trate de una marcha atrás. Argumentaron que los cambios respondían a la necesidad de ajustar la mecánica.

"No va a convertirse en comentarista de otros", explicaron desde el entorno del jefe de Gabinete, que pasó el fin de semana en Chaco con su familia. Dicen que el descanso en su provincia natal le sirvió para replantear la estrategia. "A veces la lógica era la de un panelista de televisión y eso no lo hará más", insistieron en sus explicaciones.

Ayer Cristina volvió a la Casa Rosada y ordenó mostrar un Gobierno activo. Se anunció el refuerzo de personal de Gendarmería en el conurbano bonaerense ante la creciente inseguridad, la decisión de aumentar los peajes para los camiones de carga que ingresen o salgan de la Capital Federal en hora pico y la liberación del trigo para la exportación.

A pesar de que estuvo en Balcarce 50, la Presidenta evitó nuevamente los actos públicos y hasta anoche sus funcionarios desconocían la agenda de esta semana.

Advertencia interna

La política que implementó Capitanich ya generaba críticas internas. Más de un colega suyo del gabinete observaba que la alta exposición del jefe de ministros terminaría por perjudicar al gobierno nacional.

Por el momento, desde las oficinas de Capitanich se sostiene que los encuentros diarios con la prensa se mantendrán, aunque serán más cortos. Una posibilidad es que incluso la famosa conferencia matinal se haga día por medio.

Antes de asumir en su cargo, el jefe de Gabinete le propuso a Cristina un plan de trabajo que incluía cambios en la comunicación. Allegados al funcionario sostienen que la Presidenta lo había aprobado y que puso a disposición del ministro coordinador toda la estructura de prensa que maneja el secretario de Medios, Alfredo Scoccimarro.

Pero con los pasos en falso de Capitanich y las contramarchas oficiales, la nueva voz oficial del Gobierno con la Presidenta en baja exposición pública quedará reducida ahora a unos pocos minutos.

Críticas a los reclamos salariales

  • En el encuentro matutino de ayer con la prensa, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, criticó a la oposición, al acusarla de "pretender un ajuste salarial que sea pagado por los trabajadores". Advirtió, en cambio, que el Gobierno procura "la distribución del ingreso en forma inteligente".
  • Capitanich dijo que la Argentina "es el país con el mejor salario mínimo vital y móvil, y con el mejor haber jubilatorio de toda América latina". Y agregó: "No es casualidad que en los últimos diez años se recuperó un 72% el poder adquisitivo y se crearon más de seis millones de puestos de trabajo".
  • "El debate político por la distribución del ingreso es percibido en forma inteligente por los trabajadores y por quienes los defendemos, pero desde el neoliberalismo pretenden ajustar el salario con una política gravosa", sostuvo el jefe de Gabinete.
  • Advirtió que "siempre se observan propuestas grandilocuentes de la oposición, que no tienen coherencia ni tampoco sistematicidad desde el punto de vista de lo que constituye un programa de carácter estructural en materia económica".
  • Del editor: qué significa.

    Los enredos en la política comunicacional llevaron al Gobierno a restringir la incipiente apertura mostrada con las apariciones de Capitanich.

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