La renuncia de Alfonsín golpeó a la UCR

Algunos dirigentes cuestionaron la oportunidad del anuncio, en medio de una aguda crisis y a dos días de un plenario nacional
Algunos dirigentes cuestionaron la oportunidad del anuncio, en medio de una aguda crisis y a dos días de un plenario nacional
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26 de junio de 2002  

Después de comunicarle su decisión al presidente Eduardo Duhalde, el senador Raúl Alfonsín redactó ayer de puño y letra su renuncia irrevocable y dio un portazo del Senado con la sensación, una vez más, de que sus acciones políticas no habían sido comprendidas por la sociedad.

Así lo dejó trasuntar en una carta en la que justifica su decisión de volver al llano y que elaboró en su casa, por la mañana, junto a un reducido grupo de colaboradores, llamándose luego a total silencio. En ella relata su intento de luchar contra el neoliberalismo y la frustración que le produjo que su persona haya sido utilizada "con oportunismo para tratar de erosionar mis ideas".

"En el desempeño de mi función procuré trabajar para el afianzamiento de estas premisas -escribió Alfonsín-, pero no puedo ignorar que por distintos motivos se utilizó con oportunismo mi persona para tratar de erosionar la ideas por las que he luchado y me he jugado toda mi vida, y a pesar de mi prédica y de mi militancia política, en el más estricto cumplimiento a las decisiones de mi partido y con una conducta transparente que no admito se ponga en tela de juicio".

La drástica decisión del líder radical, que será reemplazado hasta 2004 por Diana Conti, sacudió las estructuras partidarias, que atraviesan una aguda crisis interna. Más que por la trascendencia de esta medida, impactó por el sentido de la oportunidad. Si bien era conocido que Alfonsín rumiaba desde hace tiempo su alejamiento del Senado, el anuncio se adelantó tres días antes del plenario nacional que organiza el partido para discutir su futuro y hacer una autocrítica del pasado.

Justamente, uno de los puntos más conflictivos que se pondrán a consideración en ese encuentro gira en torno de la relación con el Gobierno, que Alfonsín defiende como una causa propia y que un grupo de dirigentes, encabezados por Rodolfo Terragno, comenzó a cuestionar por el acercamiento de las elecciones.

"Me sorprendió el momento en que Alfonsín hizo este anuncio. A nadie se le puede escapar que puede complicar el debate en el plenario", opinó un importante diputado de la UCR.

En rigor, el radicalismo todavía no tuvo tiempo para digerir la resolución de uno de sus principales referentes. Ayer nadie se animaba a pronosticar cuánto repercutiría esta jugada fuerte -como otras tantas que practicó el ex presidente- en el debate que se iniciará pasado mañana.

Por lo pronto, tratando de sortear la sorpresa, la conducción de la UCR que preside Angel Rozas emitió ayer un sinuoso comunicado de respaldo.

En él se asegura que la renuncia de Alfonsín "es un tributo que paga a la opinión pública, pero no es una buena noticia para el radicalismo" y se explica que "los últimos años no fueron buenos para él (...) cargó con el desprestigio que hoy lo afecta y fue objeto de críticas justas por los errores que cometió, pero más que nada de ataques despiadados por parte de quienes buscan condenar sus aciertos".

Molestia

Uno de los episodios que precipitó la partida del líder radical, según señalan sus colaboradores, fue el acto que la corriente storanista organizó el último fin de semana en Villa Gesell, en el que Terragno (escindido del bloque oficial) amagó con sus intenciones presidenciales. Por eso, la explicación que el ex mandatario da por carta parece tener nombre y apellido.

"Algunos en el partido eligieron una fórmula electoralmente simpática para que un tonto asumiera los costos institucionales de acompañar al Gobierno, mientras ellos siguen hablando como chiquilines -explican sus íntimos-. En ese ámbito no se puede jugar, entonces, que se hagan responsables."

La molestia de Alfonsín con Terragno es inocultable, pese a que en el alfonsinismo intentan restarle importancia y cuentan que su jefe disfruta debatiendo con él.

"Puede ser que la gente no entienda tu postura política. Pero si un ex jefe de Gabinete de tu propio partido no te entiende y hace política a costa tuyo, bueno... nos vamos y que se haga cargo", continúan en el entorno del senador renunciante.

Un dirigente allegado al comité nacional le dio otro sentido a la salida de Alfonsín. "El partido no fue todo lo solidario que él esperaba. Percibe que perdió poder, entonces, antes de estar aislado hizo la fácil: me enojo y me voy."

El bloque de la UCR también se verá afectado por la dimisión de esta figura de peso. El martes último, el legislador había comunicado en persona a sus compañeros que su retirada era inminente. Nadie imaginaba que tanto.

Carlos Maestro, presidente de la bancada, conversó con él en dos oportunidades e intentó persuadirlo para que se quedara. No tuvo éxito. El domingo fue el último diálogo cuando la decisión ya estaba tomada. Anoche, el ex presidente habló con Rozas.

La estrategia de Alfonsín para los próximos días es "desaparecer" de la escena política. Tampoco concurrirá al plenario. Viajará a Europa, para una reunión política, y se dedicará a pensar.

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