La ruta del dinero, la gran incógnita por develar

La Justicia deberá resolver si el banquero Jorge Brito o Raúl Moneta aportaron los $ 50 millones que financiaron el desembarco de Vandenbroele en la imprenta; la trama societaria llega hasta Estados Unidos con compañías de nombres sugestivos
Hugo Alconada Mon
(0)
29 de junio de 2014  

Tras el procesamiento de Amado Boudou, acusado de ser el verdadero dueño en las sombras del fondo The Old Fund, en el expediente judicial queda por investigar otro gran eje: ¿quiénes aportaron los millones que financiaron la aventura? ¿ Quiénes protagonizan, en las sombras, la "ruta del dinero"?

Hasta ahora, dos sospechosos aparecen en primera fila. Son el banquero Jorge Brito y su amigo Raúl Moneta, aunque surgieron los nombres de otros empresarios durante los últimos dos años, entre ellos los de Ernesto Gutiérrez, David Martínez o Claudio Belocopitt.

Las defensas de Boudou, de su socio José María Núñez Carmona y de su presunto testaferro, Alejandro Vandenbroele, sumaron confusión durante las últimas semanas, cuando tras insistir en que Moneta era el verdadero "dueño" del misterioso fondo The Old Fund, comenzaron a mencionar a Brito. Y le exigieron al juez federal Ariel Lijo que profundice su pesquisa por esa senda.

En rigor, Moneta jamás se presentó a sí mismo como "dueño" de The Old Fund. Sólo acompañó supuestos documentos que lo mostrarían como quien prestó más de $ 35 millones a cambio de una garantía sobre las acciones de la nueva Ciccone.

Los documentos en que se apoya la versión, sin embargo, muestran varios puntos endebles, concluyó el síndico del expediente de la quiebra de la imprenta, Martín Stolkiner. Primero, porque incluyen múltiples incongruencias -entre otras, sobre la fecha real en que se firmaron esos papeles-. Segundo, porque Vandenbroele firmó esos documentos cuando le estaba prohibido por ley, por lo que su firma resultaba "ineficaz de pleno derecho".

No es el único punto endeble de la versión que promueven las defensas. Porque la Cooperativa de Crédito Marítima del Sur Limitada, por la cual en teoría se canalizaron $ 29 millones, vulneró su propia acta constitutiva, prestó más fondos de los que registraba como capital y actuó en la práctica como pantalla intermediaria entre Vandenbroele y el Banco Macro, según informó a la Justicia el Inaes (el organismo estatal que debe regular y controlar a ese tipo de entidades en teoría sin fines de lucro).

Al declarar ante el juez Lijo, Guillermo Reinwick, el yerno de Nicolás Ciccone que también fue procesado, aportó otro argumento que alimenta las sospechas sobre la supuesta "ruta del dinero". Planteó que mientras lo querían presentar como dueño de The Old Fund también lo señalaban como el receptor de los fondos de Moneta o Brito, pero él no le conoce la cara a ninguno de los dos.

"Yo trabajo para Jorge"

Reinwick ahondó en esa senda. Dijo que mientras el Banco Provincia le pide desde hace cuatro meses todo tipo de avales propios y de terceros para prestarle $ 1 millón, en teoría Brito y Moneta le prestarían $ 50 millones sin siquiera conocerlo. "Quiero que alguien me explique cómo puede suceder esto", desafió.

El cerrajero que puede abrir la ruta del dinero es, acaso, el ex número dos de Vandenbroele en la nueva Ciccone, Máximo Lanusse. Antes de llegar a la imprenta trabajó como gerente en el Macro y aún hoy repite ante sus íntimos un latiguillo: "Yo trabajo para Jorge". Es decir, Brito.

Cuando sea citado a indagatoria por la Justicia, Lanusse podrá también aclarar que no conoce a Moneta, quien afronta serios problemas de salud que lo dejarán como inimputable. También podría contar sobre su paso informal por Plumada SA, la firma salteña que le adjudican a Brito y, los más osados, a Héctor Colella, el heredero del emporio de Alfredo Yabrán.

La pata extranjera detrás de la nueva Ciccone muestra inconsistencias similares. Detrás de The Old Fund apareció el fondo Tierras International Investments. Pero se disolvió en Holanda hace más de un año, según reveló LA NACION. También la firma Dusbel SA. Pero en Uruguay figura Vandenbroele como el "beneficiario final" de esa sociedad.

Tras la disolución de Tierras, a su vez, The Old Fund pasó a repartirse entre Dusbel y European Advisory Panel, que pese a su nombre se constituyó en Delaware, el estado que más se parece a un paraíso fiscal en Estados Unidos.

Otra vez, en teoría, esa sociedad es de Reinwick. Pero cuando comenzaron a llegar reportes societarios y resúmenes bancarios, el yerno de Ciccone se encargó de acudir a un escribano, certificar copias y devolver los originales a Estados Unidos con el aviso de que todo eso no era suyo y que, por tanto, se estaba ante un potencial fraude. ¿Habrán iniciado las autoridades norteamericanas una investigación local por posible lavado de activos?

Los papeles de European Advisory Group no fueron los únicos que llegaron a Reinwick. También otros de nombre peculiar: "First Family LLC". La traducción literal sería: "Primera Familia". Pero la traducción correcta es peor: "Familia Presidencial".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.