La seguridad y el carisma, dos obsesiones de López Murphy

El candidato presidencial promete mano dura con el delito
(0)
23 de junio de 2002  

Ricardo López Murphy enfrenta el dilema de un economista neoliberal que busca ser presidente de un país en honda crisis social: mantener la dureza de sus ideas y al mismo tiempo suavizar su imagen, hacerla simpática para un número significativo de votantes.

Para lo primero, ubicó el tema de la seguridad en el centro de su discurso y salió a prometer mano dura.

"Vamos a necesitar una policía más severa -propuso anteayer, en la Universidad de Belgrano-. Va a haber toda la voluntad de reprimir el delito con toda la energía posible. Habrá cambios penitenciarios, penales, procesales, de inteligencia, y despliegue de las fuerzas de seguridad, y habrá órdenes muy claras de que se actúe con la máxima energía posible en el marco de la ley. Vamos a tener que ir hacia un énfasis mayor en la seguridad de nuestros conciudadanos, no un énfasis excesivo en cómo tratamos a los delincuentes".

Para lo segundo, intenta un estilo menos acartonado que el que le surge naturalmente, y aclara cada vez que puede que "sé que mi estilo es abrasivo, polémico, sumamente recio, (pero) quisiera que sepan que lo hago en defensa de mis convicciones y mis ideas".

Para ambas cosas -la difusión de sus ideas y la ganancia de votantes mediante un look más descontracturado y sensible-, López Murphy confía en el chat .

La convocatoria se lanzó desde su página de Internet (www.lopezmurhpy.com) e invitó a hacerle preguntas on line a partir de las 19 de anteayer. El chateo comenzó media hora más tarde (el candidato se demoró en un reportaje con el diario ABC de España) en las oficinas de Nueva Mayoría, la encuestadora de su asesor Rosendo Fraga.

López Murphy dictó los mensajes a una voluntaria dactilógrafa porque él, aclaró a LA NACION, allí presente, es lento con las computadoras.

El chat fue "moderado", es decir que hubo un filtro para evitar posibles insultos y "zafadas", explicó el encargado de esa tarea. Pero la amplia mayoría de los participantes (unos 20) claramente simpatizaba con el candidato, y algunos exhibieron incluso una visión más dura que la suya. "¿No le parece que debería ser obligatorio el título secundario para poder votar, sobre todo si la educación es gratuita?", le preguntaron. "No estoy de acuerdo", contestó.

"¿Por qué las encuestas presidenciales no lo incluyen? El crecimiento de Carrió y Zamora es preocupante", le preguntaron. "Yo no puedo forzar a los encuestadores a que me incluyan en la lista", dictó, y agregó para LA NACION: "Debería ver las encuestas de Nueva Mayoría". Otra pregunta tocó un punto neurálgico: "¿Cómo espera ser presidente sin tener el carisma ni la seducción de Menem?" Dictó: "La cuestión de cuál va a ser mi posibilidad de actuar la definirá la gente. Lo que natura ni Salamanca me dieron no lo puedo corregir".

"Carrió es más hábil ante las cámaras de TV que usted", lo aguijoneó otro. "Supongo que eso se observaría en un debate y estoy dispuesto. Más aún, creo que sería iluminante", dictó, y agregó, para LA NACION, que no cree que Carrió acepte el convite. "Yo tampoco lo haría -sonrió-. Es como ir a agarrarse con el dogo argentino."

Al poner el acento en la situación social, López Murphy comentó que "me resulta lacerante que la gente bucee en la basura como antes lo hacían otras especies zoológicas", y aseguró que "el clientelismo nos ha llevado a esta catástrofe".

Pero su "prioridad en inversión pública", dijo, será "la construcción de cárceles" para aliviar la superpoblación de las prisiones y las comisarías que alojan detenidos, para permitir que los policías vuelvan a custodiar las calles.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?