La UCR debatirá cómo salir de la convertibilidad

Hoy se reunirán sus máximos referentes; propuesta a De la Rúa
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18 de diciembre de 2001  

Los máximos referentes del radicalismo debatirán hoy cómo salir del corset de la convertibilidad. Más tarde, entregarán en mano su propuesta al presidente Fernando de la Rúa. Si la dolarización ya fue expresamente desechada por el partido, ¿una devaluación acotada podría ser la alternativa?, se preguntaban anoche en la UCR.

Este y otros interrogantes serán planteados al mediodía en una reunión que armaron en reserva el titular del radicalismo, Angel Rozas, el senador Raúl Alfonsín, los gobernadores de la Alianza y los jefes parlamentarios de la UCR, Horacio Pernasetti (Diputados), y Carlos Maestro (Senado), en la sede del comité nacional.

LA NACION pudo saber que el objetivo de esta cumbre es acordar un plan para superar la crisis económica. Este programa -que incluirá metas económicas y políticas- se acercará a la Casa Rosada como "la posición oficial del radicalismo".

La búsqueda de un discurso común entre los distintos sectores de la UCR se inscribe en la concertación que, tal como anticipó LA NACION el sábado último, iniciará el comité nacional en forma paralela a la convocatoria de diálogo del Gobierno. "No vamos a discutir la agenda del FMI. No tiene sentido hablar del presupuesto 2002, como quiere el Presidente, cuando no se solucionan los problemas de fondo", explican fuentes del partido.

Esta estrategia, aprobada por el plenario radical que el fin de semana se realizó en Córdoba, incluye sentarse a conversar con el peronismo, con sindicatos (las CGT oficial y disidente), la Iglesia y otras organizaciones productivas. El cronograma de encuentros aún no está pautado. "Tenemos que cerrar primero nuestra propuesta", argumentan en el comité nacional.

Los radicales se concentrarán hoy en esta tarea: el armado de políticas de Estado que el partido va a presentar como propias en la mesa del debate. Este camino ya se inició con algunos acuerdos alcanzados entre Rozas y los titulares de los bloques.

Un punto está claro: a todos los radicales -excepto al delarruismo- los une el espanto por la dolarización.

Variantes

Después, las variantes para aliviar la difícil situación económica son innumerables. Están quienes no descartan una devaluación controlada y que ayer se mostraban dispuestos a plantearlo al Presidente. "Tenemos que animarnos a pensar en una flotación acotada del tipo de cambio -deslizó a LA NACION un dirigente radical-. Esto tiene que estar acompañado por un plan integral que compense las distorsiones que traerá salir de la convertibilidad."

Si bien hay referentes a los que les provoca escozor romper con el uno a uno (por la consecuencia social que eso acarrearía), también proponen debatir cuál va a ser el régimen cambiario y monetario. "La convertibilidad ya no existe más", admiten.

La flamante conducción del radicalismo no quiere conformarse con un lugar protocolar en la ronda de consultas iniciada por el Gobierno, que siempre ignoró en sus decisiones a la estructura partidaria.

Rozas pelea este espacio, fortalecido. En el plenario del sábado pasó una prueba de fuego. Se animó a abrir el debate, que hacía mucho tiempo estaba clausurado para la militancia, y logró controlar la catarsis colectiva.

Tanto los sectores oficialistas como los más críticos al Gobierno, en los que se enrola el diputado Leopoldo Moreau, aprobaron por unanimidad un documento del comité nacional, que pone límites a De la Rúa. "Somos el partido de gobierno, pero no tenemos vendas en los ojos", podría resumirse el espíritu del texto.

"Ahora Rozas va a poder hablar en nombre de la UCR. Fue legitimado", se entusiasman sus defensores.

Los grupos más díscolos y la conducción partidaria ya han encontrado puntos en común, que podrían cristalizarse hoy en la propuesta final que llevarán a la Casa Rosada.

Coinciden en rechazar la dolarización y el ajuste; insisten en que la concertación debe iniciarla el partido o la Iglesia; que el acuerdo tiene que pasar por el Congreso y que hay que reconstruir el poder político del Gobierno. "Se equivocan quienes pretendan dividirnos o explotar las diferencias de toda coalición. La Alianza es todavía una esperanza", concluyó Rozas.

Los protagonistas

Rozas

  • El titular de la UCR le está imprimiendo un lugar protagónico al partido en la concertación convocada por el Gobierno e impulsa el diálogo con distintos sectores.
  • Moreau

  • El diputado integra el grupo de los díscolos al Gobierno: propone que en la concertación se debatan temas de fondo, como dejar de pagar los intereses de la deuda por un año.
  • Alfonsín

  • Intentará propiciar el diálogo en el Congreso para acordar algunos puntos que hacen a la unión nacional; sus allegados dicen que expresará sus opiniones en forma contundente.
  • Maestro

  • El flamante titular del bloque de senadores tiene una posición más cercana al Gobierno, aunque su diálogo con el partido es fluido y busca acordar posiciones comunes.
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