La UIA se quejará de Venezuela en el Mercosur

Convocó a industriales de todo el bloque
Francisco Olivera
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27 de mayo de 2009  

La broma más ácida contra el kirchnerismo no se escuchó ayer en el programa de Marcelo Tinelli, sino en la sede de la Unión Industrial Argentina (UIA). Fue por la tarde, mientras los dirigentes fabriles discutían, en una reunión de junta directiva, qué decir frente a las estatizaciones chavistas, y alguien entró en el recinto con la noticia de que la presidenta Cristina Kirchner le había objetado a Techint no haber depositado en el país la indemnización de Sidor . El chiste de un empresario fue obvio, pero tuvo un éxito abrumador: "Techint le pidió los datos de la cuenta a Néstor para dejar la plata afuera".

Así están los industriales argentinos. El apoyo casi incondicional al Gobierno durante gran parte de la gestión del matrimonio Kirchner es un vago recuerdo. La UIA decidió ayer que nadie alzaría la voz, pero emitió otro comunicado con conceptos ásperos, directo al corazón de la única verdadera alianza estratégica regional del país: que se revea la incorporación de Venezuela al Mercosur. A las críticas se sumaron la Cámara de Exportadores y la Asociación de Industriales Metalúrgicos. Los empresarios hablaron también con sus pares brasileños y uruguayos: convocarán a una reunión extraordinaria del Consejo Industrial del Mercosur.

"Las decisiones sistemáticamente adoptadas por el gobierno venezolano -dijo la UIA- son contrarias a estas condiciones [las de políticas comunes que deben tener los socios regionales], mostrando una posición de absoluta asimetría respecto a las ofrecidas por los restantes países del bloque, poniendo en riesgo el proceso de integración regional, y representan un cambio sustancial respecto a las circunstancias bajo las cuales el Congreso argentino aprobó el ingreso de Venezuela al Mercosur."

Aplaudiendo al comandante

Todo ha cambiado bastante. El 10 de diciembre de 2007, en un encuentro en el hotel Sheraton de Buenos Aires al que asistió LA NACION, 500 empresarios argentinos aplaudieron calurosamente cuando Chávez citaba a Fidel Castro. Daniel Novegil y Luis Betnaza, ambos del grupo Techint, escuchaban desde la primera fila del acto, organizado por la Cámara de Comercio Argentino-Venezolana que integran, entre otras firmas, Tenaris, Ternium, Tecpetrol, YPF, Nestlé e Iveco. El banquero Carlos Heller, único defensor de las estatizaciones por estas horas, presentó ese día a Chávez como "comandante".

Algo de esto debe haber motivado ayer a Juan Moravec, vocal de la UIA, a plantear un mea culpa en la referida reunión. No reaccionamos cuando estatizaron otras empresas extranjeras en Venezuela y lo hicimos sólo tibiamente, y por poco tiempo, con Sidor , transmitió. Nadie lo contradijo. Minutos antes de las palabras de Cristina había exasperado otra noticia: Chávez le prometía a Lula no tocar las empresas brasileñas. De ahí que se haya decidido incluir en el comunicado que esas declaraciones "lejos de promover la integración, parecen fomentar la división de los países del bloque".

Pedro Waisman, representante de los fabricantes de bicicletas, agregó inquietud cuando contó que, en ese preciso momento, por convocatoria de la embajadora Alicia Castro, una delegación argentina recorría Caracas con intenciones de abrir plantas allá. El mensaje de Waisman tuvo también ironía: habría que decirle al Gobierno que por favor se fijara dónde los mete, por si los expropian...

Una preocupación que también mostró Juan Carlos Lascurain, otro de los vocales de la UIA, que recordó que los metalúrgicos tenían unas 50 pymes radicadas en tierra bolivariana.

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