La unidad nacional, en la versión de las fuerzas provinciales

Preparan un proyecto para 2003
Preparan un proyecto para 2003
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26 de agosto de 2001  

Con la mira puesta en presentar una plataforma y candidatos nacionales comunes en 2003, los líderes de una decena de partidos provinciales comenzaron la semana última el diálogo para poner en marcha el proyecto de unidad.

Las reuniones no pasaron inadvertidas en las fuerzas mayoritarias: los partidos que participan de las negociaciones sumaron un caudal de votos cercano a los 3 millones en las últimas elecciones.

El primer encuentro formal se llevó a cabo en el Congreso, en el despacho del diputado por Mendoza Carlos Balter (Partido Demócrata), uno de los conductores del interbloque federal, integrado por 14 legisladores de nueve partidos provinciales. Como principal anfitrión tuvo al gobernador de Neuquén, Jorge Sosbich (Movimiento Popular Neuquino, MPN).

Justamente Sosbich, hoy el único gobernador de un partido provincial, fue promotor del intento por acercar las fuerzas locales con el fin de formar una alternativa al radicalismo y al justicialismo.

El MPN es uno de los partidos provinciales con representación en el Congreso que no integran el denominado interbloque federal. Tampoco lo hacen Fuerza Republicana (el bussismo de Tucumán) y el Partido Nuevo de Corrientes. Esas fuerzas también se integraron a las conversaciones.

"Muchos de nosotros venimos insistiendo desde hace mucho en la necesidad de construir un partido nacional que nos represente. Nos está faltando aire político; no encontramos eco en la UCR ni en el PJ", explicó Balter a LA NACION.

Sosbich coincidió: "Mediante un nuevo partido nacional podríamos impulsar el federalismo para reactivar el país, a partir del desarrollo de las economías regionales".

El primer paso para avanzar hacia la unidad será emitir un documento común antes de las elecciones de octubre, para dar a conocer el ideario y los objetivos del nuevo grupo político. A largo plazo, el plan consiste en integrar una confederación y empezar a buscar un candidato común para las elecciones presidenciales.

La mayor parte de los diputados nacionales provenientes de partidos provinciales inició un acercamiento a principios de 1998.

El interbloque, que logró un peso importante en la Cámara, está integrado por el Demócrata de Mendoza, el Demócrata Progresista de Santa Fe, el Renovador de Salta, el Partido Autonomista de Corrientes, el Bloquista, la Cruzada Renovadora y Desarrollo y Justicia (los tres de San Juan), el Movimiento Popular Fueguino y el Partido Liberal de Corrientes. Se trata, en general, de fuerzas con gran tradición en sus distritos, donde en muchos casos fueron gobierno hace no tanto.

Según el diputado Alberto Natale (Demócrata Progresista de Santa Fe), se han fijado las dos primeras etapas en el desarrollo del proyecto. Primero, integrar en el interbloque a los ocho diputados de los restantes partidos provinciales, con lo que se ubicarían como la tercera fuerza de la Cámara. Después, esperan una importante cosecha en octubre que les permita ampliar el proyecto y hacer pie en el Senado.

"Ahora tenemos que pasar la valla de octubre, y después empezaremos el trabajo para que exista una verdadera opción federalista en todo el país", afirmó Natale.

Antecedentes y dudas

Pocas veces una federación de fuerzas provinciales logró proyectarse en el orden nacional. En 1989, la Confederación Federalista Independiente ubicó a la jujeña María Cristina Guzmán como candidata a vicepresidente del radical Eduardo Angeloz, en una fórmula alternativa a la de la UCR. También existió una breve expresión, la Fuerza Federalista Nacional, conformada en 1975, pero diluida tras el golpe de 1976.

Allegados a Sobisch manifestaron que buscarán una estrategia diferente. Elaborarán propuestas alternativas y mostrarán sus diferencias con la UCR y el PJ.

Las conversaciones seguirán esta semana. Entre otros puntos por tratar está la forma que tomará la alianza. La mayoría de los partidos no quiere perder su independencia. Los más escépticos suponen que será difícil conformar una plataforma común y nombrar candidatos en una alianza surgida de tantos partidos, con similares cuotas de poder. Por el momento, los representantes de esta decena de expresiones siguen cautelosamente las negociaciones. Nadie quiere quedarse afuera antes de tiempo.

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