La viuda de Muñoz pidió defensor oficial y evalúa convertirse en una arrepentida

La viuda de Muñoz, al ser detenida en octubre pasado
La viuda de Muñoz, al ser detenida en octubre pasado Fuente: Archivo
Candela Ini
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24 de enero de 2019  

La viuda de Daniel Muñoz , Carolina Pochetti, acudió ayer a los tribunales de Comodoro Py para designar a un defensor oficial y se mostró dispuesta a declarar como arrepentida en la causa de los cuadernos de las coimas . La vara ya está bastante alta: son varios los imputados del entorno de Daniel Muñoz que declararon como arrepentidos y que aportaron información sobre cómo fueron las maniobras de lavado de dinero en el exterior.

En el caso de que Pochetti decidiera acogerse al régimen de imputados colaboradores, deberá entregar información que la Justicia considere fundamental para esclarecer si efectivamente el dinero que se lavó en el exterior tiene su origen en la trama de corrupción investigada en esta causa y dónde está. Pochetti, que se encuentra detenida en el penal de Ezeiza, fue trasladada a la mañana hasta la Defensoría Oficial, donde permaneció casi seis horas. Aunque no pidió declarar ayer, allanó el terreno para convertirse en imputada colaboradora.

La semana pasada, en medio de los movimientos ocasionados por la homologación del acuerdo como arrepentido de Juan Manuel Campillo , como la detención del exsecretario de Cristina Kirchner Isidro Bounine, Pochetti había pedido su traslado desde el penal hasta el juzgado de Bonadio para presentar un escrito. De ahí surgió la expectativa que generó esta nueva incursión en Comodoro Py, de la mano de un defensor oficial.

El defensor oficial Gustavo Kollmann se entrevistó con Pochetti ayer, pero finalmente se excusó de defenderla. Kollmann, que estaba de turno cuando estalló la causa de los cuadernos, ya defiende a varios imputados arrepentidos como José López, Juan Manuel Campillo, Elizabeth Ortiz Municoy y hasta el mismo Oscar Centeno. Para evitar intereses contrapuestos entre sus defendidos -ya que Ortiz Municoy y Campillo señalaron y comprometieron a Carolina Pochetti en sus declaraciones-, Kollmann decidió excusarse. Entonces Pochetti acudió a la Defensoría N° 1, donde conversó con Juan Martín Hermida, a quien finalmente designó como su defensor. Hasta el momento, Hermida no había intervenido en la causa de los cuadernos.

Quien defendía a Pochetti al momento de su detención es Miguel Ángel Plo, ahora también imputado en esta causa por haber participado de las maniobras de venta de las propiedades que el presunto testaferro de los Kirchner tenía en Estados Unidos. La declaración de Juan Manuel Campillo terminó de esclarecer qué rol tuvo Plo: viajó a Estados Unidos y cobró una comisión millonaria por borrar la ruta del dinero de Muñoz. Según Campillo, Pochetti conocía las cifras que Plo cobraba por la reestructuración del patrimonio.

Pochetti se encuentra con prisión preventiva desde el 25 de octubre por presunto lavado de dinero y su situación procesal todavía no fue definida por el juez Claudio Bonadio. En los allanamientos a su domicilio se secuestraron, entre otras cosas, un disco rígido quemado y una computadora destruida. La situación de Pochetti, que ya había pedido su excarcelación, había sido agravada por ese factor. Cuando quedó detenida y acudió al juzgado para declarar, negó todos los cargos que se le imputaron, y en su primera declaración ante Bonadio, dijo que su marido siempre le decía que no se metiera en asuntos de política.

Luego, distintos integrantes de su entorno como Sergio Todisco, Elizabeth Ortiz Municoy e incluso su primo, Carlos Gellert, que también habían quedado detenidos, comenzaron a declarar como arrepentidos. Con respecto al acuerdo de Carlos Gellert como arrepentido, todavía resta que Bonadio defina si aceptará homologarlo o no. El fiscal Carlos Rívolo le tomó declaración a Gellert junto al fiscal Carlos Stornelli la semana pasada.

Según relató Centeno, Muñoz era uno de los principales receptores de los bolsos con dinero proveniente de sobornos, que eran entregados en el departamento de Néstor y Cristina Kirchner en el barrio de Recoleta. La Justicia busca determinar si el dinero con el cual se adquirieron las 16 propiedades de Muñoz en el exterior a través de una estructura de sociedades offshore tuvo su origen en la trama de recaudación ilegal que se reveló a través de los cuadernos de Centeno. Las expectativas sobre la posible colaboración de Pochetti, si declarara como arrepentida, se relacionan con ubicar el paradero de esos fondos.

En 2016, Stornelli había pedido la detención, la indagatoria de Pochetti y el congelamiento de cuentas en Estados Unidos, en el marco de una causa que entonces era instruida por el juez federal Luis Rodríguez. Rodríguez le concedió la eximición de prisión a Pochetti y cinco personas más -que conformaron la estructura jurídica para vender las propiedades-, y durante ese año continuaron las maniobras y operaciones de lavado de dinero. La Cámara Federal apartó a Rodríguez de esa causa y entonces quedó a cargo de Bonadio, en el marco de la causa de los cuadernos de las coimas.

Un empresario vial admitió el pago de coimas

Un directivo de Caminos de América, una UTE que integró la Corporación América de Eduardo Eurnekian, confirmó ante la Justicia que pagó sobornos al entonces director ejecutivo del Órgano de Control de Concesiones Viales (Occovi) Claudio Uberti para que no le revocaran la concesión de un corredor vial, y reveló detalles de ese pago. El relato, al que accedió Télam y forma parte de la causa de los cuadernos, pertenece a Juan Manuel Collazo, directivo de la UTE integrada por Helport SA, Corporación América y Podestá Construcciones SA. "Las entregas las hice en el despacho de Uberti en sobres cerrados que según me enteré por [Juan Marcos] Perona nunca superaron los 55 o 60.000 dólares anuales que percibió Uberti, a partir del segundo semestre de 2004 hasta el primer semestre de 2007", sostuvo Collazo

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