Lanusse revisa las cuentas provinciales

Los Juárez dejaron las finanzas en rojo y desperdiciaron fondos para el área social
Oliver Galak
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28 de abril de 2004  

La intervención federal que Pablo Lanusse encabeza en Santiago del Estero sigue descubriendo sorpresas a medida que avanza en la revisión de la herencia que dejó medio siglo de juarismo en la provincia.

Ahora le tocó el turno a las cuentas. En los días previos a dejar el poder, la gobernadora Mercedes Aragonés y su esposo y ministro de Economía, el veterano caudillo peronista Carlos Juárez, presentaban como principal argumento en defensa de su gestión la existencia de un ahorro público de 500 millones de pesos.

Luego de revisar las cuentas del estado provincial, el actual ministro de Economía, el radical Miguel Pesce, informó que la provincia tiene depositados en sus cuentas bancarias 594 millones de pesos, pero que la deuda asciende a 731 millones de pesos y que alcanzaría los 1254 millones de pesos si se cuentan los intereses.

Sin embargo, lo que más indignó a Lanusse y a su equipo fue que -pese al estado crítico en que se encuentran importantes áreas sociales como salud, educación y obras públicas- el gobierno de Aragonés no invirtió todos los recursos de los que disponía según el presupuesto.

"Anunciar como un triunfo tener 500 millones de pesos ahorrados en el banco dista mucho de la realidad que deberían conocer si caminan la provincia -dijo ayer Lanusse a LA NACION-. Se optó por lucir un extracto bancario en lugar de solucionar los problemas de los santiagueños. Debería darles vergüenza ética y moral."

De los 1095 millones de pesos disponibles por recaudación de impuestos en 2003, el anterior gobierno gastó sólo 770 millones. En una provincia con el 31,3% de los habitantes con necesidades básicas insatisfechas (14 puntos por encima de la media nacional), el gobierno de los Juárez desperdició el 44,4% de los recursos disponibles para salud y el 56,1% de los que estaban destinados a obras y servicios públicos.

"No sólo no se ejecutaron los recursos generales de la administración, sino que tampoco los que tenían asignación específica, los que la provincia estaba obligada a gastar", destacó Pesce.

Con los 325 millones de pesos inutilizados -destacó el informe presentado por el ministro- se podrían haber construido 10.000 viviendas de dos dormitorios.

Lanusse adelantó que la semana próxima presentará el nuevo presupuesto provincial y declarará la emergencia social (para las áreas de salud, educación y saneamiento) en todo el territorio santiagueño.

Sistema perverso

Consciente de que su tarea no es sólo recuperar la calidad institucional de la provincia sino también poner en funcionamiento un estado paralizado, el interventor anunció que en el corto plazo encarará un programa de construcción de obras públicas para atender las necesidades básicas de la gente.

Además, eliminará el sistema provincial de pasantías y contratos, al que calificó de "perverso" porque, al negarles la estabilidad laboral, obligaba a esos empleados públicos a respaldar al gobierno para no perder su trabajo.

No es en todo caso la primera vez que la intervención descubre números "dibujados" por la anterior administración. Semanas atrás se conoció que el juarismo prohibía a los médicos denunciar casos de desnutrición para poder exhibir índices menores a los reales. Mientras el índice oficial de mortalidad infantil era de 12,4 por mil, el real era de 24 por mil.

"Acá hubo una política deliberada de maquillaje para crear una ilusión óptica de lo que es la realidad, y esto lo manifiesta la gran mayoría del pueblo santiagueño", concluyó Lanusse, y no descartó encontrar nuevas sorpresas a medida que avance el proceso de revisión de la gestión anterior.

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