Horacio Rodríguez Larreta se prepara para gobernar sin el pararrayos de la Nación

Fuente: Archivo
Maia Jastreblansky
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26 de noviembre de 2019  

El celular de Sergio Massa sonó alrededor de la una de la madrugada. Era Horacio Rodríguez Larreta, un viejo amigo que le dio la política y la vida social. El tigrense le pasó el teléfono a Alberto Fernández. Culminaba el escrutinio del 27 de octubre y los hombres en línea eran los dos grandes ganadores de sus espacios. Presidente electo y jefe de gobierno porteño se felicitaron con cordialidad. Apelaron a lugares comunes y acordaron verse más adelante.

Alberto Fernández y Rodríguez Larreta nunca se sentaron mano a mano. El PJ porteño los condujo por distintos periplos políticos. En la relación Ciudad-Nación, Fernández dejó la Jefatura de Gabinete en 2008, cuando Pro recién desembarcaba en la gestión porteña.

Tanto desde el Frente de Todos como en el equipo de Rodríguez Larreta reconocen que todavía no hay ningún encuentro agendado. "¿Para qué se verían ahora?", se preguntan cerca del presidente electo. Es probable que la foto quede para después del 10 de diciembre, cuando ambos asuman sus mandatos. La instantánea, así, asumiría un carácter institucional y protocolar.

Rodríguez Larreta espera tener con Fernández una vinculación muy distinta de la que tuvo Mauricio Macri con Cristina Kirchner. En su entorno aseguran que alcanzará con que haya diálogo para marcar la diferencia. "Con el kirchnerismo nos atendía la operadora en la Casa Rosada y no nos pasaba el teléfono", recordó a la nacion un hombre de extrema confianza del jefe de gobierno porteño. "Fernández es un hombre de diálogo, hay más chances de que fluya", agregó.

El jefe de gobierno porteño pretende cultivar un perfil político "constructivo" con la administración de Fernández que le permita surfear la política con tranquilidad hasta el próximo turno electoral. No quiere polarizar desde el día uno. "Ahora los dos tienen que organizar sus gobiernos, no tienen por qué juntarse. Pero también esperamos gestos concretos de lo que todos proclamamos pero ninguno ejerce, que es el fin de la grieta", señaló un alto funcionario de la ciudad.

Más allá de las buenas intenciones, cerca de Rodríguez Larreta anticipan que en la relación con el Frente de Todos no todo será un camino de rosas. Fernández ya dio una señal cuando en campaña dijo que hay que redistribuir los recursos de coparticipación, en un reparto que beneficie más a las provincias que a la ciudad. "El presupuesto de parques y plazas de la Capital es igual al presupuesto de todo el municipio de La Matanza. Con razón tienen plata para poner plantas hasta en las paredes", dijo por entonces. "No van a ser enemigos públicos, pero también es esperable que no nos ayuden especialmente con fondos", reconocen en la ciudad.

En el campamento del Frente de Todos esperan que la relación "institucional" con Larreta sea "normal y cordial". Fernández también comenzó a organizar a su tropa porteña para ejercer la oposición en la ciudad, su terruño político. De hecho, la semana pasada el presidente electo se reunió con un grupo de legisladores porteños para comenzar a delinear la estrategia. El Frente de Todos tendrá 18 legisladores que serán coordinados por Claudio Ferreño, íntimo amigo de Fernández. "Hasta ahora la Legislatura fue una escribanía y la oposición a Pro parecía oficialismo. Eso ya no va a ser así", dicen desde el albertismo. "Va a ser una relación discursivamente dura, pero habrá actores por debajo de Alberto que van a intentar llegar a acuerdos", se sinceró un estrecho colaborador de Fernández.

Aunque Fernández y Larreta no se conozcan demasiado, hay entre ambos vasos comunicantes. Histórico referente del PJ porteño, Juan Manuel Olmos -que suena como jefe de asesores de Fernández- presidió el Consejo de la Magistratura porteño y fue el garante del acuerdo de gobernabilidad entre Pro y el peronismo. El titular del PJ porteño, Víctor Santa María, siempre rivalizó con Macri, pero con los equipos de Larreta mantuvo buena sintonía.

En el entorno de Larreta nadie niega que el jefe de gobierno tenga un sueño presidencial. "Pero cuando suena el despertador a la mañana, él está cien por cien focalizado en hacer una buena gestión en la ciudad", aseguran sus colaboradores. Así y todo, comenzó subrepticiamente a proyectarse a nivel nacional. Colocó a un portavoz potente en Pro, Eduardo Macchiavelli, que asumirá como el secretario general del partido. Como el líder de Pro con el cargo ejecutivo más importante, Rodríguez Larreta tendrá una vidriera y gestión para mostrar. Pero también estará rodeado por dos administraciones opositoras sin el pararrayos que, durante los últimos cuatro años, constituyó Mauricio Macri.

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