Las CGT buscan recuperar protagonismo

Las centrales obreras reaccionaron corporativamente; quieren que el Gobierno y el PJ las tomen en cuenta
(0)
31 de agosto de 2001  

La masiva movilización de las dos CGT en la Plaza de Mayo fue una reacción corporativa de poder del sindicalismo a los embates que le propina el Gobierno a través del Ministerio de Trabajo para democratizar la vida interna de los gremios y su necesidad de recuperar el protagonismo como interlocutores válidos de la protesta social, que habían resignado en manos de los piqueteros y de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

Con su poder de convocatoria, quisieron advertir al Gobierno que no debería prescindir de ellos a la hora del diálogo, y también al justicialismo (del que todos abrevan) para que también los tenga en cuenta si el PJ pasa a tener un mayor peso legislativo después de las elecciones de octubre próximo y se constituye en alternativa pensando en las presidenciales de 2003.

Para ello, sus principales dirigentes, Rodolfo Daer (de la central dialoguista) y Hugo Moyano (de la rebelde) hicieron todos los esfuerzos posibles por mostrarse unidos, a pesar de las diferencias estratégicas y combativas que separan a ambos sectores.

¿Pero basta con llenar la Plaza de Mayo y mover el aparato sindical (algo que nunca se había desestimado), si la sociedad descree que estos dirigentes pueden ser uno de los ejes de cambio en el modelo económico que tanto critican unos y otros?

La gente se solidarizó más con la concentración de los docentes en el mismo lugar la semana última, aunque éstos hayan concurrido en un número menor y a pesar del disgusto de los padres porque los maestros dejaron sin clases a sus hijos. Sin justificar el método, muchos ciudadanos entendieron el reclamo como justo.

Las idas y venidas de las dos CGT a la hora de convocar vehementemente huelgas generales con mucho tiempo de anticipación fueron entendidas como nada más que un intervalo para negociar con el Gobierno cuestiones que atañen a sus propios intereses.

Pese a las fuertes críticas, los sindicalistas nunca cerraron el diálogo con el Gobierno, ni siquiera con el ministro Domingo Cavallo, a la espera de que el oficialismo abandonase la idea de desregular las obras sociales o recibieran un infructuoso pago de la deuda que reclaman desde que sus organizaciones fueron intervenidas en 1976.

Como en un diálogo de sordos, sin embargo, mientras desde el sindicalismo invocan la necesidad de que el Gobierno convoque a un pacto económico-social, la administración nacional dice que el diálogo existe pero, aunque no lo admite, lo condiciona a no apartarse de su política.

Dos dirigentes sindicales se mostraron cooperativos. Mientras Daer juzgó que "si el Gobierno es inteligente" debería aprovechar este gesto de supuesta unión gremial para llamar a un acuerdo económico y social, el mercantil Armando Cavalieri rechazó que la protesta fuera contra el Gobierno si no "para cambiar el modelo". ¿Si no es contra el Gobierno, contra quién es entonces?

La confusión no es poca. ¿El Gobierno de la Alianza es De la Rúa o Raúl Alfonsín, que no disimula diferencias con Cavallo y se reunió con Daer 48 horas antes de la marcha?

Pero en el sindicalismo también abundan las divisiones a pesar de los gestos. La ministra Bullrich sacó provecho. Dijo que le parecía bien la unidad de las dos CGT "porque cada vez que una planteaba algún tipo de medida de fuerza, se generaba una lucha intersindical para ver quién encarnaba la pelea contra el Gobierno".

El gremialismo, después del acto de anteayer, quiere mostrarse como interlocutor imprescindible no sólo ante el Gobierno, sino frente al PJ. Pero allí tampoco hay un liderazgo definido y único y sus candidatos no quieren recibir en público el apoyo sindical.

Definiciones

Daer

  • "Si el Gobierno es inteligente debería aprovechar la unión transitoria de las dos CGT para iniciar un diálogo con empresarios políticos en pos de un gran acuerdo económico y social."
  • La ministra Bullrich, dijo que le parecía "bien" la unidad de las centrales obreras "porque cada vez que se plantea una medida de fuerza se produce una lucha intersindical".
  • ADEMÁS
    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?