Las diferentes caras que muestran los piqueteros

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Grupos bajo un mismo nombre, pero con objetivos opuestos
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27 de junio de 2002  

Está vez no fue un corte de ruta, sino el desalojo de un puente que une la Capital Federal con el Gran Buenos Aires. El resultado de la violencia es el mismo, muertos y heridos.

Como en Cutral-Có en 1997 o, más acá en el tiempo, en Mosconi. Los sucesos del 20 de diciembre fueron otra cosa y sus protagonistas no se enrolaban en la definición genérica que cambió la forma de protesta en la Argentina: los piqueteros.

Bajo esa denominación se agrupan quienes encontraron en la interrupción de tránsito la forma de hacerse notar, de establecer algún tipo de relación con el poder. Y antes de recorrer sus líneas internas, con pocos puntos de contacto más allá de la modalidad del reclamo, servirá establecer sus características generales.

Después del estallido en Cutral-Có, la Corriente Clasista y Combativa decidió organizar a los grupos de desocupados con una idea: apuntalar esas reacciones espontáneas en los pueblos con una estructura que permitiese su continuidad.

La intención era que no se acabase el acto en una explosión de furia y después el regreso a lo mismo que generó ese estallido. Los dirigentes de la CCC fueron de los primeros en visualizar que los desocupados serían el detonante de lucha en los próximos años.

Entonces, pensaron cómo concretar una huelga con quienes no trabajan. Buscaron dónde golpear al sistema productivo que no los contenía y encontraron la ruta. No interesaba bloquear el paso de gente, sino de mercaderías, con lo que, especulaban, obligarían a realizar negociaciones. Por eso aparecen los piquetes.

Cutral-Có y después

Desde 1997 se suceden cortes de ruta, que afectan especialmente al interior del país. La ciudad estaba lejos de ese movimiento que se veía exótico y pocos funcionarios se dedicaron a estudiarlo. Carlos "El Perro" Santillán se visualizaba demasiado lejos en Jujuy como para tocar el corazón del poder con su CCC. Hasta que a mediados de 2000, después de la explosión social en Tartagal-Mosconi, se presenta en sociedad el piquete en La Matanza, más cercano y, en consecuencia, con mayor repercusión mediática. Los piqueteros empezaban a crecer.

En 2001 las negociaciones entre los líderes piqueteros, Juan Carlos Alderete y Luis D´Elía, y el gobierno de Fernando de la Rúa eran muy duras, con Patricia Bullrich como abanderada del grupo con menos intenciones de sentarlos en una misma mesa con funcionarios. Ahí dieron el último salto al procurar que todas las pequeñas agrupaciones que ganaban las rutas confluyesen en un movimiento único.

Llegó la primera asamblea piquetera y la coordinación de cortes de ruta para un mismo momento en todo el país. Lo intentaron varias veces, pero mostraron su techo de 20.000 manifestantes reunidos en un centenar de piquetes. La unión duró poco, casi murió en el mismo instante en que se intentó.

Los referentes de La Matanza quisieron acercarse a la CGT de Hugo Moyano, porque después de todo la CCC es una federación sindical. Imposible que los siguiesen las agrupaciones que responden a los partidos de izquierda, como el Polo Obrero (Partido Obrero) o el Movimiento Territorial de Liberación (Partido Comunista). Empezaron entonces a caminar separados, pero el mote de piqueteros los reunía en la imagen popular.

El llamado Bloque Piquetero Nacional agrupó a los desocupados de izquierda. Y su posición fue la más dura. Alderete y D´Elía nunca aceptaron que se instalasen piquetes sin permitir caminos alternativos. Saben que una situación así los aleja de la gente que no integra sus movimientos y deja abierto el camino a una enfrentamiento con las fuerzas de seguridad. El Bloque Piquetero Nacional hizo su eje en esa modalidad de corte total. Y cada vez se vieron más garrotes y capuchas en sus marchas. Sus miembros acusan a la CCC de anunciar el Argentinazo y faltar en los sucesos de diciembre.

Cambio de reclamos

Hoy las exigencias en los piquetes son muy variadas, con mayor tendencia política. En sus primeros tiempos de acción, los piqueteros hicieron como reclamo fundamental el pedido por planes sociales. Cada conquista en las rutas permitía un incremento en el número de sus integrantes. También permitía fortificar sus estructuras, ya que de una manera u otra, parte de esos subsidios debía entregarse para el financiamiento colectivo.

¿Cómo consiguen a sus adherentes? Con un trabajo de base en asentamientos. La CCC, por caso, hace un censo del lugar elegido y visualiza las necesidades. Después organiza una asamblea y se decide un corte de ruta o un pedido de alimentos. La participación en esos actos figura en un cuaderno de puntaje. Y lo conseguido se reparte entre los primeros en esa lista de actividad. Esos beneficiados pasan al final de la nómina y el círculo continúa.

En ambas agrupaciones-madre se dice que su sistema de reparto de lo obtenido en un corte (comida, ropa o planes sociales) se opone al sistema de punteros políticos, aunque también tienen formas de mantener adherentes cautivos. Lo cierto es que la aparición de los piqueteros organizados en la escena política produjo cambios en la forma de la protesta social. Pero también violencia.

Adhesión

  • Pese a sus diferencias con el bloque piquetero nacional, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) rechazó la "feroz represión contra los compañeros" y responsabilizó al Gobierno por los hechos ocurridos. "Una vez más se ha puesto en evidencia que esta política de hambre no puede aplicarse si no es con una brutal represión", dijo. La CCC adherirá al paro convocado por la CTA.
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