Las dos CGT levantaron los paros previstos

La llegada del PJ precipitó la decisión
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22 de diciembre de 2001  

Aunque Ramón Puerta anunció que restablecería parcialmente el estado de sitio en algunas provincias donde seguían registrándose hechos de violencia, la derogación de esa facultad dictada hoy por el ex presidente Fernando de la Rúa como última medida antes de retirarse definitivamente de la Casa de Gobierno fue suficiente para que todas las centrales obreras levantaran las medidas de fuerza que habían iniciado.

Para la CGT dialoguista de Rodolfo Daer y para la disidente de Hugo Moyano la renuncia de Fernando de la Rúa (y su reemplazo por un peronista) ya había sido un elemento lo bastante importante como para no continuar con la huelga, pero no quisieron anunciar el levantamiento antes de tiempo para no darle a la decisión un tinte partidario.

En la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) no prevaleció ese criterio porque están alejados de las discusiones con el PJ.

Daer admitió que el paro tuvo "variado acatamiento". La falta de trenes se hizo sentir notoriamente pero al mediodía se restablecieron los servicios. Por decisión sindical también trabajaron los bancarios para pagar sueldos a empleados y jubilados.

Mientras, los choferes de colectivos (en la CGT rebelde) determinaron no adherir esta vez al paro debido a que también querían "facilitar el traslado del público para cobrar sus salarios", según aseguró el titular de la UTA, Juan Manuel Palacios. Sin embargo, anteanoche se notó la ausencia de este transporte por falta de seguridad.

En los Tribunales hubo un dispar acatamiento al paro porque al mediodía se había dispuesto que se levantara la medida. Desde el gremio de los judiciales explicaron que el funcionamiento de los colectivos confundió a la gente, que pensaba -según esa interpretación- que el paro se había levantado.

El cumplimiento de estatales y docentes de la CTA también fue variado.

La interna del PJ

Sin embargo, las coincidencias sindicales entre las dos CGT quedaron sólo en levantar sus huelgas.

Aunque los legisladores y gobernadores del peronismo decidieron que se llamará a elecciones presidenciales el próximo 3 de marzo con una transición de 60 días a cargo de Adolfo Rodríguez Saá, los sindicalistas de la CGT de Daer se oponen terminantemente a ese criterio y querían que la Asamblea Legislativa designara un presidente hasta 2003.

"La grave situación no soporta 60 días sin que se elabore un plan económico analizado por todos los justicialistas y que se corra el riesgo de cambiarlo cuando asuma otro candidato", dijo una fuente gremial a LA NACION. Para el sector, la crisis no es un problema electoral y critican que "el justicialismo no puede transferir su interna a la gente para que ésta la resuelva y anteponer los intereses del país a los personales".

El secretario adjunto de esta CGT, el telefónico Rogelio Rodríguez, criticó la modalidad a LA NACION: "El país no puede seguir corriendo riesgos."

El mercantil Armando Cavalieri expresó también sus temores. "Habrá muchas fórmulas peronistas (con la ley de lemas) con programas económicos distintos", dijo, y criticó a los dirigentes del PJ por no haber confeccionado desde el 14 de octubre último "un plan común si sabían que el peronismo volvería al poder".

Daer insistió en que "a la CGT le interesa que el Gobierno que asuma recupere la cultura del trabajo y que tenga como eje el desarrollo industrial", y declare la emergencia laboral y alimentaria.

En tanto, la CGT de Moyano está de acuerdo con la decisión finalmente adoptada de llamar a elecciones. "No alcanza con la legitimidad de la Asamblea Legislativa aunque sus representantes hayan sido elegidos por el voto popular", señaló Palacios.

Juzgó que se necesita "un presidente suficiente avalado por nuevos comicios para realizar las transformaciones necesarias". Y dijo: "En el PJ no sólo hay muchos candidatos sino demasiadas internas", apoyando la futura aprobación de la ley de lemas.

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