Las Fuerzas Armadas no reprimirán los saqueos

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
Consideran que el Ejército no puede usarse como medio de contención antes de utilizarse otras alternativas
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20 de diciembre de 2001  

Las Fuerzas Armadas no reprimirán los saqueos. Una frase dicha por un funcionario de alto rango del Gobierno graficó la situación: "Si el Ejército sale a la calle es para tirar y si el Ejército tira, mata. La situación actual (anoche, a las 22) no da para usar el último recurso del Estado".

Un general con peso interno en la fuerza se agregó a la línea de pensamiento en la que coinciden los militares de las tres fuerzas: "El Ejército no tiene balas de goma, ni escudos, ni palos, ni chalecos antibalas. Si nosotros nos ponemos delante de una turba que nos ataca con piedras, ¿qué hacemos, tiramos con el FAL? Es una respuesta desproporcionada".

Esas opiniones llegaron también al presidente Fernando de la Rúa, que ayer entregó las insignias de ascenso a los nuevos generales, almirantes y brigadieres.

En la ceremonia, en la Casa Rosada, asistieron los principales oficiales. LA NACION recorría los grupos informales en el Salón Blanco y encontraba a un almirante que decía: "El panorama el delicadísimo, hay que resolver con calma"; dos brigadieres importantes que pedían datos sobre los disturbios con un tono de preocupación que no se había detectado en numerosos encuentros anteriores.

No hubo voz alguna uniformada que pidiese la participación militar en la contención de la violencia. Y fueron consultados todos los que tienen poder de decisión.

La declaración del Estado de sitio no es de por sí una directiva para que las Fuerzas Armadas participen en el control social. Pero sí el paso legal necesario para encuadrar a los militares en la ley de seguridad interior.

La Gendarmería, primero

En el artículo 31 de esa ley se faculta al Presidente para convocar a su criterio a los militares para restablecer la seguridad interior. El inciso "b" del artículo 32 es de vital importancia: "Se designará a un comandante operacional de las Fuerzas Armadas y se subordinarán al mismo todas las demás fuerzas de seguridad y policiales exclusivamente en el ámbito territorial definido por dicho comando".

Anoche un importante hombre del Ministerio de Defensa comentó que todavía no estaba previsto que un militar quedase a cargo de las operaciones, tal como lo señala la ley de seguridad interior.

El ministro Jaunarena se reunió por última vez en el día con los cuatro jefes pasadas las 20. En ese encuentro se definió la metodología por implementar en la distribución de comida. Los camiones del Ejército y de la Infantería de Marina transportarán alimentos a un punto predeterminado, pero sus efectivos no se harán cargo del reparto de las bolsas. Incluso la seguridad de los convoyes quedará en manos de la Gendarmería.

Un almirante dio la orden de que en caso de problemas sus efectivos abandonen la carga y el camión, "así lo estén quemando".

De todas maneras, las Fuerzas Armadas acuartelaron a su personal. Están en "un nivel de alistamiento bajo", comentó a LA NACION un funcionario del área castrense.

Fuentes que participan de reuniones de análisis de información reservada indicaron que se espera que la Gendarmería pueda controlar el desborde social.

Los gendarmes también fueron acuartelados. Sus comandantes dan un detalle: no se puede mantener más de 48 horas el acuartelamiento sin que les falten abastecimientos. Para el último trimestre sólo le fueron asignados 300.000 dólares para gastos operativos.

Ya hubo una referencia al artículo 32 de la ley de seguridad interior. Valdrá detenerse ahora en su inciso "a", porque ante un caso excepcional de conmoción interior que generase la declaración del estado de sitio el Presidente queda a cargo no sólo de las fuerzas federales, sino de las policías provinciales.

Legalmente, De la Rúa puede ejercer ese comando sobre la policía bonaerense, cuya actuación era ayer cuestionada por el Gobierno.

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