Las grandes cadenas no saben si hoy abrirán

Los supermercados aún no decidieron
Alfredo Sainz
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20 de diciembre de 2001  

La mayoría de los supermercados supeditaron la decisión de abrir hoy al clima social que se viva en Buenos Aires y en las principales ciudades del interior. Las grandes cadenas esperaban la declaración del estado de sitio, que finalmente fue decretado ayer a última hora, para definir cuáles iban a ser sus próximos pasos, aunque admitieron que en principio abrirán las puertas.

"Somos una empresa que vive de las ventas, así que en principio vamos a abrir", admitió Gastón Wainstein, gerente de Relaciones Públicas de Wal-Mart Argentina.

La misma decisión tomó el grupo francés Carrefour, que ayer se había visto obligado a cerrar todos sus hipermercados del país y la mayoría de los supermercados Norte, después que nueve de sus locales fueran atacados.

"Queremos abrir, pero mañana (por hoy) vamos a evaluar la situación para decidir si lo hacemos, porque para funcionar normalmente tenemos que tener garantizada la seguridad de nuestros empleados y clientes", explicó Fabio Fabri, director de Relaciones Institucionales de Carrefour.

Las distintas cámaras que agrupan a los comercios minoristas dieron a conocer ayer algunas recomendaciones a sus asociados, como el refuerzo del personal de seguridad, la reducción del horario de atención (principalmente después de la caída del sol) y la restricción de los accesos a los salones de ventas.

Vuelta atrás

Los supermercados de todo el país retrocedieron doce años en el tiempo y ayer vivieron una jornada de saqueos y robos similar a las peores de 1989. Más de un centenar de supermercados, autoservicios y locales de distintos rubros (mueblerías, electrodomésticos) fueron atacados principalmente en el Gran Buenos Aires y en algunas ciudades del interior del país.

Los saqueos afectaron por igual a las cadenas internacionales, como Carrefour, Libertad, Auchan y Día%, grandes empresas locales (Coto, Eki, Maxiconsumo) y pequeños minoristas.

"La situación es mucho peor que la de 1989, porque aquella vez los niveles de desocupación y pobreza eran mucho menores. Además, hoy se nota cierta inacción de las fuerzas de seguridad. No se trata de reprimir o matar, pero tampoco se puede permitir que los ladrones entren tranquilamente en una propiedad privada", señaló Hugo Miguens, titular de Cadam, la cámara que reúne a los supermercados y autoservicios mayoristas.

Por su parte, Alfredo Coto cuestionó duramente a las autoridades nacionales y provinciales por no evitar los saqueos. "Yo no estoy en contra de la gente que tiene hambre, pero el Gobierno no está haciendo nada", indicó el presidente de la cadena, cuyas sucursales de Ciudadela, Constitución y Lanús ayer fueron saqueadas.

El temor a los ataques también llevó a la mayoría de los pequeños minoristas a cerrar sus locales, incluso en barrios porteños, como Villa Devoto, Palermo y el microcentro, donde no se registraron incidentes.

"Durante todo el día se comunicaron con nosotros decenas de comerciantes para saber qué hacer, la mayoría optó por cerrar su negocio y todavía no sabemos qué decisión van a tomar mañana (por hoy)", explicó Enrique Salvador, presidente de la Federación de Almaceneros de Buenos Aires (FABA).

Entrega de alimentos

Las distintas cadenas no tienen una posición compartida sobre qué hacer en los casos en que los manifestantes rodean sus supermercados.

En el caso de Coto, la empresa ayer decidió hacer una entrega de alimentos para impedir que saquearan algunos de sus locales en el Gran Buenos Aires.

Sin embargo, otras empresas se manifestaron totalmente en contra de esta medida. "Este año iniciamos la campaña para donar un millón de kilos de alimentos a varios comedores infantiles. Nuestra política es continuar con este tipo de tareas sociales, aunque canalizándolas a través de instituciones de bien público", explicaron en Supermercados Disco, que ayer tuvo que cerrar una decena de sus supermercados.

En Carrefour también se oponen al reparto de alimentos y explicaron que la decisión de la empresa es colaborar con comedores e instituciones, aunque no tienen pensado aceptar las presiones de la gente que se acerque a sus hipermercados. "No es una tarea que compete a la empresa", explicaron en la firma.

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