
Las inmobiliarias, con una carpa de protesta en Olivos
Le reclaman al Presidente soluciones económicas al sector La Unión de Inmobiliarias en Extinción (UIE) se instaló ante la quinta presidencial para entregar un petitorio al Gobierno Seguirán allí hasta que Duhalde los reciba
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Primero tomaron las calles de Olivos por medio del cartelazo ; ayer se convocaron a las puertas de la residencia presidencial e instalaron una carpa para recolectar firmas.
Más de 600 agentes inmobiliarios, arquitectos, escribanos, empleados y obreros de la construcción reclamaron así que se tomen urgentes medidas para reactivar las operaciones inmobiliarias y urbanísticas.
La protesta fue organizada por inmobiliarias de la zona norte del Gran Buenos Aires, nucleadas por la Unión de Inmobiliarias en Extinción (UIE), una organización creada el lunes último, pero también participaron firmas de Núñez, Belgrano, Villa Urquiza, Liniers, Mataderos y Moreno.
Los manifestantes colocaron una carpa en la vereda de la residencia presidencial, desde donde recolectaron firmas en apoyo de un petitorio que intentaban entregar al presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, y al ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov. Como este último objetivo no había sido aún logrado, la UIE decidió no retirarse hasta ser recibida.
En el escrito, los integrantes del mercado inmobiliario le exigen al Gobierno tres puntos básicos: que los plazos fijos y las cajas de ahorro no tengan fecha de programación de pago si son aplicados para la compra de bienes inmuebles; que los bienes inmuebles con hipotecas en la actualidad se puedan cancelar con los fondos de los plazos fijos y las cajas de ahorro, y que la única forma de pago de las operaciones sea mediante un cheque cancelatorio, quedando todos los fondos dentro del circuito financiero.
Según datos de la UIE, si la actual situación financiera se mantiene, cerca de 20.000 inmobiliarias del país cerrarían sus puertas. Esto se sumaría a las 55.000 empresas constructoras que están paralizadas y al millón de trabajadores que corren peligro de quedar desocupados.
"Esta protesta es para que los funcionarios se den cuenta de que uno de los sectores que más moviliza el producto bruto interno (PBI) está inmovilizado.
Pero el problema no es sólo de las inmobiliarias; en la misma situación están las empresas constructoras, las escribanías y mucha otra gente", aseguró a LA NACION Rubén Bucafusco, integrante de la UIE. "Queremos volver a la situación del corralito de Cavallo; así podremos realizar operaciones con los cheques cancelatorios", dijo.
La protesta comenzó a las 11, en Maipú y la avenida General Paz. Además de los carteles de las inmobiliarias, cada manifestante llegó con cacerolas y otros utensilios que se hicieron sentir a lo largo de las 20 cuadras que caminaron hasta llegar a la quinta de Olivos.
Una vez en la residencia presidencial, los inmobiliarios colocaron los carteles en la vereda. El lugar privilegiado lo tuvo el que decía "Duhalde, negocios inmobiliarios". Luego, los manifestantes hicieron un minuto de silencio y cantaron el Himno Nacional.
Quizá todo lo resumió una niña de no más de 5 años, que tenía un letrero en el que se leía: "Duhalde, deje trabajar a mi papá".
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