Las listas sábana seguirán en pie en las próximas elecciones

Pese a las críticas, el Congreso no las eliminará; se estudiarían algunos cambios La mayoría de los partidos políticos aduce que el sistema garantiza la representación de las minorías y del cupo femenino Se analiza cómo desbloquear las nóminas
Laura Serra
(0)
23 de junio de 2002  

Las tan conocidas y nunca bien ponderadas listas sábana, con su infinita nómina de candidatos, seguirán en pie, al menos en las elecciones de 2003. La gran mayoría de las voces políticas en el Congreso -incluida la oposición- no está dispuesta a eliminarlas, aunque sí estudia aplicar algunos cambios. Pero sin apuro.

La crítica más común que recogen las listas sábana es que, detrás del llamado "cabeza de lista" -por lo general, una figura política conocida públicamente- aparece un tropel de nombres y apellidos en su mayoría desconocidos, que han sido colocados a dedo por las estructuras partidarias. Es así como en el Congreso saltaron a la fama -y no por su excelencia parlamentaria, precisamente- personajes como Norma Godoy, una diputada del riñón del PJ bonaerense que debió ser expulsada del cuerpo por intimidaciones a la prensa y sospechas de desmanejos de fondos públicos.

Buena parte de los bloques legislativos, si bien asume este tipo de irregularidades como principal falla del sistema, insiste en defender el actual régimen electoral. Y exhibe razones de peso: en primer lugar, insiste en que el problema sólo se concentra en grandes urbes, sobre todo Buenos Aires, ya que en cada elección legislativa se dirimen allí 35 bancas de la Cámara baja (en total suman 70).

En cambio, en los demás distritos -excepto Santa Fe, Córdoba y Capital Federal-, la cantidad de bancas no supera la decena, aducen los legisladores. Entonces, según su razonamiento, los electores de la mayor parte del país pueden llegar a conocer de cerca a sus candidatos a diputado, ya que no son tantos los integran las listas: apenas un promedio que ronda entre los cinco y siete diputados por distrito, insisten.

El argumento encierra una verdad a medias, refutan quienes critican las listas sábana: si bien es cierto que la gran mayoría de las provincias tiene pocos diputados -por lo que las listas sábana no serían tales-, también es verdad que éstas no son las que concentran el grueso de la población argentina.

Las minorías

Los legisladores que defienden el actual sistema también aseveran que es el que mejor asegura la representación de las minorías políticas. Además, gracias a su amplia nómina de candidatos, garantiza la aplicación del cupo femenino.

De ahí la renuencia de muchos partidos -el PJ, la UCR, ARI y los bloques provinciales, entre otros- a introducir modificaciones de fondo al sistema electoral.

De todas maneras, los diputados que integran la Comisión de Asuntos Constitucionales acordaron la semana última estudiar algunas variantes para desbloquear las listas, como por ejemplo permitir al elector alterar el orden en que están ubicados los candidatos (preferencia) o bien suprimir candidatos de una lista y agregar candidatos de otra.

"El sistema de tachas tiene una connotación negativa, no así el de preferencia -indicó a LA NACION Juan Urtubey (PJ-Salta), titular de la comisión-De todas formas, si prevaleciera esta segunda alternativa, también surgirían problemas y uno de ellos es el costo: todos los candidatos (en Buenos Aires serían 35 por cada partido) harían su propia campaña".

La cuestión se asoma complicada y los diputados, si bien están dispuestos a estudiarla, no tienen apuro alguno. Es por ello que está prácticamente se descarta que el sistema se modifique con vistas a las próximas elecciones.

Voces críticas

Claro que otros sectores -entre ellos, varias organizaciones no gubernamentales- cuestionan la falta de interés legislativa en resolver un problema que, a su juicio, constituye la médula de la reforma política.

"Es fundamental que el votante conozca y elija a sus representantes, y no que éstos sean digitados por sus partidos", enfatizó Norberto Borzese, del Foro Social para la Transparencia, una entidad que agrupa a más de 250 organizaciones no gubernamentales y que la semana última presentó una serie de iniciativas tendientes a una reforma política integral. Entre ellas, figura a eliminación de las listas sábana.

En el mismo sentido se pronunció Guillermo Cantini (Acción por la República-Capital), que mañana presentará junto a su bloque un proyecto de ley para eliminar las listas sábana y sustituirlas por un sistema de circunscripciones.

Esta idea de dividir a las provincias en circuitos o circunscripciones no despierta demasiadas simpatías en el resto de los partidos. "Es cierto que en un sistema de circunscripciones los votantes de Bahía Blanca, por ejemplo, conocerán y ejercerán control sobre su candidato, pero al de Mar del Plata no", ejemplificó Margarita Stolbizer (UCR-Buenos Aires).

"Si bien es necesario estudiar cambios al sistema de listas sábanas, la propuesta de dividir los grandes distritos en circunscripciones trae el riesgo de atomizar el Parlamento y que se pierda la noción de proyecto general de Nación -coincidió Carlos Raimundi (Frente Grande-Buenos Aires)-. Los electores quedarían presos de representantes feudales."

Raimundi, al igual que Stolbizer, advirtió que este sistema vulneraría la representación de las minorías, argumento que enfáticamente defiende Alberto Natale (Demócrata progresista-Santa Fe).

"Reinstalar el sistema de circunscripción uninominal, que tuvo malos antecedentes en la segunda presidencia de Juan Perón, sería nocivo para la representación política y favorecería la creación de mayorías distorsivas. Esto sería así porque el que gana se llevaría todo, y el que pierde, aunque más no sea por un voto, se queda sin representación", alertó.

El debate está abierto. Pero, a la luz de sus expresiones, difícilmente los legisladores avancen demasiado en modificar un sistema que, pese a sus fallas, garantiza la representación de sus partidos.

Definición

"Nuestro país tiene un buen sistema electoral, ya que contempla un régimen de representación proporcional que asegura la presencia de las minorías. Eso no sucedería en un sistema de circunscripciones, porque fomentaría las mayorías distorsivas."

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?