Las medidas económicas que no fueron y las que se estudian

Podrían reflotar el plan de pesificación de deudas y depósitos
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31 de diciembre de 2001  

Junto al texto de la renuncia de Adolfo Rodríguez Saá, quedaron los papeles del borrador de un plan económico que no fue. O que, al menos en parte, aún podría ser, pero que en todo caso, está pendiente de las definiciones políticas de las próximas horas.

Anticipándose a lo que vendrá y, según trascendió ayer, el diputado Jorge Remes Lenicov, uno de los principales asesores de Eduardo Duhalde, se ofreció ante los gobernadores que asistieron a Chapadmalal, a tomar las riendas de un nuevo programa económico, siempre con la condición de contar con el apoyo de las distintas líneas del peronismo.

Entre las medidas que podría impulsar el economista figuran la eventual pesificación de deudas y depósitos. Sobre esa alternativa se había hablado con fuerza apenas se conoció la vuelta del peronismo al poder, pero Rodríguez Saá resistió la medida, que significa la antesala de la devaluación.

Pero Remes también cuidaría el lanzamiento de medidas para la reactivación económica, con programas de incentivo al crédito de las Pyme y de compre nacional, y la implementación de subsidios a los desocupados.

Desde Córdoba, José Manuel de la Sota, tiene un equipo comandado por Humberto Petrei, que analiza un programa para dejar de lado las restricciones del sistema financiero. Incluso, al enterarse de ello, Rodríguez Saá había convocado a Petrei para su gestión, pero el economista le aclaró que el plan es para ser implementado tras las elecciones de marzo, en la próxima presidencia.

Proyecto trunco

Anoche, al término de la jornada que culminó con la salida del tercer presidente en poco más de una semana, Rodolfo Frigeri, aún secretario de Hacienda, le dijo a LA NACION que, si bien se acercó ayer a la localidad balnearia con sus proyectos de presupuesto y de coparticipación, no los pudo presentar, ya que la reunión de los mandatarios nunca pudo superar la cuestión política. Parte de esa iniciativa, sin embargo, fue presentada públicamente por el renunciante presidente como "lo que pudo haber sido".

La disposición más urgente prevista por la gestión que se aleja, era la de una emisión de bonos Lecop por unos $ 1700 millones para los próximos 90 días, según afirmó Frigeri.

Las obligaciones de sueldos de los estatales contarían con financiamiento para ser cumplidas antes del 10 de enero. Pero no quedó nada previsto para hacer frente a los aguinaldos, aunque la gestión de Rodríguez Saá mantenía la decisión de pagarlos.

Respecto de la flexibilización de las restricciones para retirar dinero de los bancos, en el saliente equipo económico no se veía posibilidad alguna de liberar más fondos que los que hoy permite el sistema. "Hay una gran cantidad de depósitos en plazo fijo que pasaron a cajas de ahorro; todo está a las puertas del corralito para salir en cuanto se abra. Es difícil tomar decisiones", razonó un economista que estuvo trabajando junto a Frigeri.

Es prácticamente improbable, de hecho, que llegue quien llegue a Economía, se levanten las restricciones del sistema financiero. Por el contrario, sería más factible que se tome alguna medida tendiente a protegerlo aún más contra la salida de fondos.

Uno de los proyectos que se iba a presentar ayer detallaba el cuadro de gastos del sector público para 2002. El presupuesto, elaborado por Frigeri y el economista bonaerense Dante Sica, entre otros asesores, tenía el objetivo de un déficit cero, con una recaudación y consecuentemente, un gasto, de $ 38.019 millones. Es una erogación un 15 por ciento menor que lo presupuestado para 2001, que terminará con un desequilibrio mayor a los $ 8500 millones. El proyecto estima una caída del PBI del 2% y una recaudación inferior en $ 2500 millones a la de este año y preveía ingresos por ventas de algunos activos del Estado.

Impuestos

El texto preveía una reducción del 40% de los cargos políticos; la subsistencia de sólo tres ministerios y la instrumentación del anunciado tope salarial de $ 3000 para los funcionarios nacionales, además de la quita de beneficios, como los autos oficiales y los teléfonos celulares. Además, se preveía el pago de un millón de planes de empleo, por $ 2400 millones en el año.

Para lograr el equilibrio de recursos y gastos, también se buscaba la extensión del pago del impuesto a las ganancias a los jueces y otros sectores aún exentos.

En materia económica, el primer anuncio de Rodríguez Saá en su breve gestión había sido la suspensión del pago de la deuda externa, para abrir una instancia de negociación con los gobernadores. Esa decisión podría continuar bajo el mando de quien asuma ahora el destino del país.

Más allá de esa decisión, el presupuesto ya prevé que la mayor parte del ahorro del gasto público provendrá de la baja del pago de intereses por la deuda que está en poder de tenedores locales.

Candidato

Jorge Remes Lenicov

  • El economista y asesor de Eduardo Duhalde es uno de los principales candidatos a asumir al frente de la gestión económica.
  • Remes había participado en la elaboración de un plan que incluía la pesificación de las deudas y ahorros bancarios, que Rodríguez Saá luego decidió no tomar en cuenta.
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