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Las mujeres del silencio avivan la guerra a la minería

Recorren Andalgalá con su reclamo y quieren ser el símbolo de la resistencia al negocio
Marcelo Veneranda
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18 de febrero de 2012  

ANDALGALA.- Mordazas en lugar de pañuelos blancos. Con un ritual que evoca al de las Madres de Plaza de Mayo, sólo que a 1300 kilómetros de la Capital, las "mujeres del silencio" se convirtieron en un símbolo de la lucha contra la minería a cielo abierto en Andalgalá.

El ritual comenzó tras la represión del 15 de febrero de 2010, cuando fuerzas policiales desalojaron a los ambientalistas de El Algarrobo, la organización que bloqueaba uno de los accesos de Agua Rica, el yacimiento que la multinacional La Alumbrera pretende operar a 17 kilómetros de aquí. La empresa, de capitales suizos y canadienses, explota desde hace 14 años el yacimiento Bajo La Alumbrera, a 80 kilómetros de la ciudad. Pero esa mina está cerca de cumplir su ciclo de producción, y Agua Rica se presenta como la continuidad de las operaciones de la compañía. Los ambientalistas buscan impedir que el nuevo yacimiento sea operado.

Aquella represión dejó decenas de heridos y detenidos. Y marcó el inicio de múltiples causas judiciales contra los referentes de las protestas. "Más de 50 personas fueron judicializadas por protestar, por denunciar atropellos. Entonces decidimos ir a los mismos lugares donde nos perseguían. Pero en silencio, para que no pudieran decirnos nada", recuerda una de las mujeres que participa de las marchas.

El ritual se repite cada miércoles. A las 9, el grupo se reúne en la plaza 9 de Julio, en el centro de Andalgalá. Con cinta adhesiva, mordazas o pañuelos, las mujeres se cubren la boca. Con sogas, se atan las manos. Algunas llevan carteles en el pecho. "Somos hijas y madres de Andalgalá. ¿Esto es un delito?" o "¿De qué nos van a acusar ahora? Sólo defendemos la vida", son las consignas. Al rodear la plaza, el cortejo repite cada semana las paradas: la comisaría, la fiscalía y el juzgado, la sede de Agua Rica y el palacio municipal.

Sin embargo, durante las últimas marchas, el grupo se movilizó también hacia las empresas y comercios de los contratistas y proveedores de La Alumbrera, conocidos aquí como los promineros. Allí desplegaron un ritual que, a pesar de no generar estruendo -o quizá por eso- alcanza un efecto dramático. Sobre la calle, alineadas y con la mirada fija en los comercios "promineros", las mujeres pasan entre 5 y 10 minutos.

Cuando alteran esa rutina, el efecto no es menor: el miércoles pasado, parte del grupo se tumbó frente a la puerta de un supermercado, impidiendo la entrada y salida de clientes. "Queríamos que recordaran cómo fuimos arrastradas por el piso por la policía", explicó Griselda Igne, referente del grupo.

Una de las pocas veces que rompieron el silencio fue hace un año, cuando el cortejo se trasladó hasta capital provincial. Frente a la gobernación, por entonces a cargo del radical Eduardo Brizuela del Moral, un de ellas gritó: "Aquí están todas las mujeres que han sido arrastradas sin piedad en El Algarrobo. ¡Sepan que no les tuvimos miedo!"

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- La gobernadora kirchnerista Lucía Corpacci se declaró ayer "ambientalista" y llamó al diálogo con quienes protestan contra la megaminería en la provincia.

En un intento de mostrarse conciliadora con los manifestantes y mantener su defensa a la minería, resaltó que esa actividad "es muy necesaria" para Catamarca y que puede hacerse con cuidado ecológico.

"Yo también soy ambientalista; me preocupa mucho el medio ambiente y ése es uno de los puntos en los que debemos enfocarnos. Pero al mismo tiempo necesitamos de la minería, debemos mejorar la distribución de las regalías mineras y también tenemos que velar por la correcta explotación de los recursos mineros", dijo .

Durante una conferencia de prensa, Corpacci enfatizó: "Somos una sociedad, debemos dialogar y encontrar una solución".

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