Lavagna juega al misterio con su candidatura y teme quedar atrapado en la polarización

El exministro de Economía revisa encuestas y no descarta competir si se rompe la dicotomía Macr-Cristina
El exministro de Economía revisa encuestas y no descarta competir si se rompe la dicotomía Macr-Cristina Crédito: Alfredo Sabat
Mariano Obarrio
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23 de diciembre de 2018  • 18:05

En medio de la incertidumbre electoral del año próximo, el exministro de Economía Roberto Lavagna maneja el plazo hasta marzo para definir si será o no candidato presidencial por el peronismo no kirchnerista. Esa es la propuesta que recibió de sindicalistas, empresarios y dirigentes políticos.

El expresidente Eduardo Duhalde se reunió con Lavagna junto al ex jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, el miércoles pasado. Analizaron encuestas de imagen pública y todos los números eran alentadores. Parecía una foto de una reunión de gabinete del gobierno duhaldista de 2002-2003.

Según pudo saber LA NACION, Duhalde observó a su exministro de Economía un poco más animado a dar el salto que hace algún tiempo. Sin embargo, Lavagna dijo lo mismo que a todos sus visitantes: "Es muy difícil romper el escenario de polarización electoral extremo, que aún es mayor que en 2015".

Se refería a la pelea ideológica retroalimentada en las encuestas entre el presidente Mauricio Macri y la expresidenta Cristina Kirchner. Polarización y grieta. Considera difícil que Alternativa Federal, el peronismo no kirchnerista, logre romper esa antinomia.

Lavagna fue candidato en 2007 y salió tercero con el 17% de los votos. No le quedó un buen recuerdo: quedó preso en la polarización entre Cristina (45%) y Elisa Carrió (23%). "Nos esforzábamos en mostrar nuestras propuestas con actividades y casi no se publicaban", señaló en reuniones recientes.

Marco Lavagna, su hijo, será candidato a jefe de gobierno porteño por Alternativa Federal en 2019. Están en contacto permanente y el padre valora mucho el desempeño de Marco, especialmente la creación de la Oficina de Presupuesto en el Congreso.

Cuando le preguntan si evalúa ser candidato, Lavagna es ambiguo pero no cierra la puerta a nada. "Primero, miro de cerca y con mucho interés y bastante preocupación lo que pasa. Eso no ha cambiado. Segundo, no estoy haciendo política en absoluto", les dijo.

Se rehúsa a dar pistas y plazos para definiciones. Por el tono de su discurso, algunos interpretan que está más cerca del rechazo que de la aceptación. Sin embargo, Duhalde interpreta que en marzo de 2019 serán las definiciones y dependerá del escenario general y del peronismo Alternativa Federal. "Hasta marzo no habrá nada", dijo un allegado al expresidente.

Lavagna no confirma ni niega nada. "De hipótesis no me gusta hablar, con las especulaciones… asi nos va. Los pies en la tierra de como son las cosas".

Si bien advierte sobre la polarización Macri-Cristina y dice que no hace política, Lavagna se comporta como un político. Semanas atrás se reunió con varios jefes de la CGT, encabezados por el gastronómico Luis Barrionuevo, Gerardo Martínez (Uocra), Armando Cavallieri (Comercio), Roberto Fernández (UTA), Andrés Rodríguez (UPCN), Omar Maturano (La Fraternidad) y José Luis Lingeri (AySA).

También con muchos empresarios e industriales importantes, preocupados por lo que entienden es la "mala praxis" del gobierno de Macri: elevada inflación, tasas altas, suba del riego país, deuda creciente, recesión y pobreza.

También recibió a los gobernadores de San Juan, Sergio Uñac, y de Santa Fe, Miguel Lifschitz, entre otros. Lifschitz dijo en estas horas que Lavagna puede ser el candidato presidencial "del consenso, para dejar atrás la polarización".

En todas esas charlas, Lavagna sostiene que el futuro candidato debe presentarse como el de un "gobierno de unidad nacional". Cerca de Duhalde dicen que una las condiciones que puso es que no haya otros candidatos que compitan en una primaria abierta y simultánea en Alternativa Federal.

Y que esa alianza debería contener a dirigentes y expresiones de diversos partidos políticos y convocar a un gran pacto económico y social para definir los nuevos pilares macroeconómicos: una fuerte baja del gasto público y un plan productivo fuerte con baja presión tributaria, acuerdos laborales y orden en los desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios.

Se comprometería a gobernar solo un período de transición para ordenar la economía y abrir el juego a una nueva generación. Lavagna tiene 76 años. De prosperar la idea, los precandidatos lanzados, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, deberían esperar cuatro años.

"Las encuestas le dan a Roberto muy bien en imagen. Eso lo anima bastante. Duhalde le sugirió que no tiene que aparecer antes de tiempo, hasta el momento oportuno", comentó un hombre del peronismo. La fuente agregó: "Tiene que esperar y hacer reuniones con algunos grupos, no tiene que levantar el perfil. En eso están de acuerdo, Lavagna no dice que no, pero pide ver un poco más adelante cómo evoluciona esto".

La semana última, el grupo peronista Movimiento XXI lanzó el nuevo número de su revista y Lavagna envió un video con un discurso político de aliento a todos los dirigentes. Los asistentes interpretaron que comenzó a medir terreno.

Puertas adentro le dijo a sus interlocutores: "Veo a los dos extremos (Macri y Cristina) convencidos de que lo que más le conviene es tener al otro como alternativa y que se refuerzan mutuamente, con todo el poder institucional y económico. Hay que romper la polarización, el tema es cómo se hace".

Y fue más allá: "La polarización va a dar lugar a un gobierno débil o de un lado o del otro; se da cuenta Emilio Monzó, pero los que tienen que tomar la decisión han decidido que no les importa".

Pero también definió que con el deterioro económico podría surgir un "iluminado salvador" de izquierda o de derecha.

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