Lejos de su partido, Carrió acelera su campaña a diputada

La fundadora de ARI prefiere ir con Solanas, mientras la CC apuesta al FAP
Jaime Rosemberg
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21 de febrero de 2013  

"Pensaban que estaba muerta, pero andaba de parranda", se divierte Elisa Carrió mientras juega con la famosa y pegadiza rumba. La referencia musical de la diputada porteña tiene como destinatarios a sus compañeros de la Coalición Cívica-ARI, quienes quedaron a cargo del barco partidario durante los meses que siguieron a su dura derrota en las presidenciales de 2011 y hoy intentan hacer su camino sin la venia de su antigua jefa.

Un año y medio después de aquella debacle electoral (1,8 por ciento de los votos), Carrió se prepara para competir por sostener su banca en el Congreso, a prudente distancia de la conducción partidaria que encabeza el rosarino Pablo Javkin, que la semana pasada decidió "volver a recuperar la relación con la calle" por medio de una carta abierta al país con críticas al Gobierno. Juntos en el Congreso, aunque por rutas políticas diferentes, Carrió y su partido buscan la resurrección de la fuerza opositora que en 2007 y 2009 logró millones de votos y fuerte representación parlamentaria.

"Voy a encabezar la lista de candidatos a diputados porteños en la interna partidaria", afirmó Carrió a LA NACION con renovado entusiasmo. A los encuentros que mantuvo todo el año último en casas de familia, la diputada sumará recorridas por la ciudad y clases desde el 15 de marzo en el renovado instituto Hannah Arendt, junto con sus siempre redituables apariciones televisivas.

Con el control del partido en la Capital (su presidente, el legislador Maximiliano Ferraro es uno de sus aliados internos), Carrió pretende equilibrar fuerzas con la CC-ARI nacional, en la que corre con desventaja. Allí muchos creen que "se equivocó demasiado" y prefieren tenerla lejos de las decisiones.

"Voy a acatar lo que decida la asamblea del partido", sostuvo la ex candidata presidencial en un intento por no romper lanzas con la actual conducción: Javkin, el diputado Alfonso Prat-Gay, la senadora María Eugenia Estenssoro y el ex diputado Adrián Pérez, entre otros.

En la CC-ARI creen que la estrategia de Carrió es "acordar con Fernando [Pino] Solanas", mientras que la conducción se inclina por un acuerdo con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner. "Tiene una relación rara con el partido. Pero si se queda en la Capital, todo estará bien", afirmó un dirigente.

El miércoles 13, Javkin, Prat-Gay y Estenssoro salieron a repartir la carta en Devoto y Versailles. Se encontraron con el padre Pepe Di Paola y sufrieron en carne propia el desconocimiento público que marcan las encuestas. "¿Son evangelistas?", les dijo una desprevenida señora italiana a Prat-Gay y a Javkin, que sonrieron ante el insólito planteo. Cerca de Carrió contrastan esta situación con los "12 o 14 puntos de intención de voto" que algunas encuestas le adjudican a la diputada.

El problema no parece ser, de ninguna manera, ideológico. De hecho, la carta de la CC-ARI es similar al discurso de Carrió. "Si estás a favor del Gobierno se perdona robar, enriquecerse, violar los derechos humanos, votar leyes injustas, castigar a los trabajadores, ser cómplice de las peores prácticas", dice el texto escrito por Javkin. ¿ Y Carrió? "Suscribo sus términos, el problema es que me excluyeron de cualquier participación en ella", protestó.

Con el apoyo de las diputadas Alicia Terada e Hilma Ré y los ex legisladores Juan Carlos Morán, Héctor "Toty" Flores y Gustavo Gutiérrez, Carrió dice estar "reconstruyendo el partido", y asegura contar con "dos tercios" de la CC-ARI. ¿Trabajarán juntos ya que el partido pondrá en juego sus ocho bancas en el Congreso? Por ahora parece difícil. "Los quiero, no sé que tienen estos chicos conmigo", suele decir Carrió.

Desde el partido, en cambio, sostienen la necesidad de buscar "alianzas con fuerzas afines", y se ven lejos de la influencia de un liderazgo "tan fuerte como personalista".

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