Lento regreso a la calma en Junín

El hijo de la diputada Rubini fue detenido, acusado de ser el autor del disparo que hirió a un manifestante, que sigue grave
El hijo de la diputada Rubini fue detenido, acusado de ser el autor del disparo que hirió a un manifestante, que sigue grave
Pablo Morosi
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25 de enero de 2002  

JUNIN.- Un hijo de la diputada justicialista Mirta Rubini fue detenido ayer en esta ciudad, acusado de "tentativa de homicidio" como principal sospechoso de haber disparado la escopeta que hirió gravemente a uno de los 1500 manifestantes que realizaban un escrache frente a su vivienda.

El joven Marcos Pablo Alberti, de 31 años, hijo de Rubini y del sindicalista municipal Carlo Alberti, fue apresado junto con otras dos personas ligadas a la diputada: su secretario privado, Hugo Poroto (31), y Sergio Sobrepera (43), amigo de la familia.

Poroto y Sobrepera fueron liberados tras declarar ante la fiscal Silvia Ermacora. En cambio, Alberti fue trasladado a una comisaría en Bragado, distante 70 kilómetros de aquí, con la intención de resguardar su seguridad.

También se secuestró un revólver calibre 38 y una escopeta Pietrobereta, con la que se habría producido el disparo que impactó en el abdomen de Antonio Bustos, un desocupado de 21 años que, según sus familiares, "sólo fue para mirar lo que pasaba".

Tras una operación de más de dos horas, Bustos continuaba ayer internado en el Hospital Interzonal Piñeyro, estabilizado, aunque su estado seguía siendo delicado, según informaron los médicos del centro de salud.

En la ciudad, que ayer amaneció con una fisonomía diferente, con custodia en los domicilios de varios políticos y una ostensible presencia policial en las calles, no se habló de otra cosa.

Entre los que denostaban a la diputada y los que la defendían se mezclaban quienes aprobaban y quienes repudiaban los desmanes ocurridos.

Las diferentes opiniones admitían, sin embargo, dos coincidencias: la ostentación de Rubini era inaceptable en los tiempos que corren y la que se desprendía de la frase más repetida del día: "Esto no termina acá".

Ocurre que, si bien el enojo de los manifestantes se focalizó en la casa de Rubini, también resultaron repudiados el diputado provincial Gustavo Ferrari (UCR), el ex legislador bonaerense Armando Blassi (PJ) y el intendente local, Abel Miguel (UCR).

Mientras tanto, se presumía que la diputada se encontraba refugiada en la quinta llamada Puerta de Hierro, que sería de su propiedad. No obstante, fuentes del duhaldismo pusieron en duda que la mujer hubiera vuelto a su ciudad.

Además de la quinta mencionada y la vivienda quemada anteanoche, Rubini cuenta con un departamento sobre la Avenida del Libertador y está construyendo una fastuosa residencia, sobre la avenida Belgrano, en pleno centro de esta ciudad, cuyo lote está valuado en por lo menos 300.000 dólares.

"Todo lo que tengo lo conseguí trabajando desde los 13 años y hace más de 16 que soy legisladora", argumentó Rubini, que estimó que las agresiones sufridas "están dirigidas por alguien que quiere destruir la democracia", y sugirió la intervención de seguidores de Mohamed Alí Seineldín.

En declaraciones formuladas por la mañana a varias radios, la diputada aseguró que "no todos los políticos son ladrones y si hay responsables tienen que ir a la cárcel".

Por último, la mujer intentó una justificación: "Una cosa es que la gente esté fuera de tu casa, pero cuando se meten adentro y tratan de arrasar con todo, si uno no se defiende, lo matan".

Por su parte, Ferrari, quien ayer habría decidido mudarse a La Plata con su familia, señaló: "Esto fue un poco contra todo". Y consideró lo ocurrido como "muy doloroso, sobre todo porque yo creo haber trabajado como corresponde y me siento orgulloso de ser legislador".

Miguel atribuyó los desmanes "a grupos de activistas de ultraderecha que todos conocemos y que no tienen nada que ver con el legítimo y pacífico reclamo de la gente".

Según dijo a LA NACION el jefe comunal, "la maniobra estuvo orquestada porque había piedras y bidones con combustible preparados para el ataque".

Tanto Miguel como varios vecinos de la diputada cuestionaron ayer la "pasividad policial". Para garantizar el orden había llegado desde La Plata el director general de Seguridad, Ricardo Degastaldi, que coordinó la tarea con el comisario Luis Terres. Sin embargo, su intervención fue seriamente cuestionada.

Durante toda la jornada, la destruida casa de Rubini fue el centro de un incesante desfile de curiosos que asistían a un escenario impresionante: paredes ennegrecidas, muebles destruidos, ropa y efectos personales regados sobre la vereda y la camioneta familiar, una 4x4 Isuzu (dominio ANZ 105) volcada en medio de la acera con los cristales hechos añicos.

Tal como informó LA NACION en su edición de ayer, luego de recorrer las casas de varios políticos de la ciudad, la nutrida protesta convocada por la organización Centro Cívico Patriótico y a la que adhirieron distintas entidades intermedias, se dirigió hacia el domicilio de Rubini. Allí, mientras algunas personas comenzaron a golpear las ventanas de la casa y a lanzar insultos contra la legisladora, se produjo el disparo que hirió a Bustos y que habría partido desde el interior de la vivienda.

Anoche, sin que se produjeran incidentes, un nuevo cacerolazo, protagonizado por un centenar de personas, pidió por las calles del centro "que se vayan todos los políticos" y reclamó justicia para el joven herido.

Seineldín se defiende

  • El ex líder carapintada Mohamed Alí Seineldín, que cumple reclusión perpetua por un intento de rebelión militar, negó ayer tener alguna relación con los activistas violentos que se mezclan en manifestaciones como los cacerolazos y acusó a personas vinculadas con el menemismo de intentar "preparar el ambiente para un golpe" y de querer señalarlo a él como la cabeza. En declaraciones a Radio El Mundo el ex militar dijo que jamás impulsaría una acción violenta y aseguró que "hay que ganar tiempo ante la venida del menemismo que va a entregar el país al poder angloamericano".
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