Llach pidió moderación para emitir moneda

No más de 4800 millones, aconsejó
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28 de diciembre de 2001  

Los productores reunidos en la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) llegaron ayer al hotel Nogaró para escuchar al economista Juan Llach con el agobio del calor y de la parálisis económica. Llegaron preocupados porque el congelamiento de depósitos dificulta el pago de fletes o el giro de dinero al exterior para comprar insumos importados. Incluso le pidieron consejos a Llach.

Pero el ex ministro de Educación de De la Rúa y ex secretario de Programación Económica de Menem centró su discurso en el impacto que tendrá la tercera moneda, el argentino. "Es un híbrido de la devaluación", afirmó el profesor de la Universidad Austral. Sin embargo, destacó que apunta a un loable objetivo estratégico: la moneda común del Mercosur, que sería difícil de alcanzar con la convertibilidad o la dolarización.

El gobierno interino pretende que el 70% del circulante esté en argentinos y el 30% en pesos, pero Llach advirtió que "argentinizar todo el sistema es realmente muy problemático". El ex ministro rechazó el proyecto del secretario de Hacienda, Rodolfo Frigeri, de autorizar la extracción, en argentinos, de la totalidad de los plazos fijos y sueldos. "Cebaría la inflación", alertó.

El catedrático aconsejó imprimir no más de 4800 millones de argentinos para mantener un nivel razonable de la base monetaria (6,5% del producto bruto interno), si es que la nueva moneda reemplazará a los bonos provinciales. "No 10.000 millones, como se dice en el Gobierno."

Los argentinos convivirán, según Llach, con la "convirtualidad", como define el vicepresidente del Banco Central, Mario Blejer, la actual convertibilidad virtual del peso. También pronosticó que la actual moneda nacional irá desapareciendo, pues la población gastará en argentinos y ahorrará en dólares.

Llach anticipó que seguramente habrá subsidios a aquellos deudores que cobren sus sueldos en argentinos pero deberán pagar sus créditos en dólares. También previó la continuidad del llamado "corralito" (congelamiento de depósitos). "Habrá controles de cambio, nos guste o no", adelantó Llach, que explicó que en épocas de crisis deben admitirse medidas heterodoxas.

En cuanto al sistema financiero, el economista y sociólogo consideró dos posibilidades: o un aumento de la concentración o la creación de líneas de asistencia a los bancos nacionales. "A los bancos extranjeros les van a decir que capitalicen sus filiales", imaginó ante una auditorio pequeño pero repleto.

"Ya había 90.000 millones de dólares argentinos en el extranjero y este año se fueron 25.000 millones. Si quieren dólares, tráiganlos", parafraseó el ex ministro al Gobierno.

Llach pidió que sea mantenido el actual directorio del Banco Central como garantía de la nueva moneda. Pidió que se ponga límite en el exceso del gasto público, un urgente presupuesto 2002, que se respete el reciente canje de deuda local y que se dialogue con los organismos financieros multilaterales.

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