"Lo más importante es que se restablezca la cadena de pagos"

Lagos, presidente de Chile, afirmó que su país cooperará frente a la crisis argentina
Lagos, presidente de Chile, afirmó que su país cooperará frente a la crisis argentina
Jorge Elías
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25 de enero de 2002  

SANTIAGO.- No es el momento, dice el presidente de Chile, Ricardo Lagos. No es el momento adecuado, insiste, pero admite, al mismo tiempo, que existe gran preocupación entre los empresarios chilenos que confiaron sus capitales a la Argentina. "Es un error plantear ahora la defensa de sus intereses, cosa que haremos en el momento adecuado", redondea en una entrevista con LA NACION.

¿Presiones? Con fondo de música clásica en su despacho de La Moneda, Lagos bebe té, convida café y agrega: "Es el momento de ayudar. Les he comunicado a los empresarios que debemos ver cómo podemos colaborar, cooperar, solidarizarnos con tal que se salga de la crisis y, de ese modo, se revaloricen sus inversiones. Si hay un incendio, primero saquemos los muebles de la casa, ¿verdad? Y después conversemos sobre el estado en el que quedaron".

Los muebles, sin embargo, quedaron acorralados. Como las inversiones: entre 3000 y los 5000 millones de dólares, poco más del 15 por ciento del total, en el caso de los chilenos. "Lo más importante es que se restablezca la cadena de pagos y ver de qué manera podemos colaborar -insiste Lagos-. Cuanto antes salga la Argentina de la crisis, los empresarios revalorizarán sus inversiones."

-¿Falta mucho?

-Nadie va a descubrir el Mediterráneo. México, Brasil y Rusia salieron. Y salieron bien. Chile mismo en el 82. Hubo un capítulo 19 por el que usted compraba deuda chilena afuera, traía los bonos y presentaba un proyecto de inversión. Si era aprobado, el Banco Central los canjeaba al ciento por ciento de su valor y usted tenía la obligación de invertir esos pesos en el país. Una carga puede ser un elemento positivo. Lo comentaba con el presidente Duhalde.

-¿De qué habla con Duhalde?

-De la situación argentina. De cómo se puede enfrentar. De experiencias de otros países. Y de nuestra disposición a colaborar si hay iniciativas que puedan hacerse en conjunto.

Lagos, al igual que sus pares de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, y de México, Vicente Fox, han procurado paliar la crisis argentina en sucesivas ocasiones. Con cartas y con diálogos telefónicos con George W. Bush, en especial, de modo de influir en forma decisiva en el Fondo Monetario Internacional (FMI). El derrumbe, no obstante ello, era previsible.

"Estábamos almorzando aquí, en La Moneda, a mediados de agosto, durante la Cumbre del Grupo de Río, y los presidentes me pidieron que hablara por teléfono con Bush -dice-. En ese momento tenía la impresión de que la situación argentina era crítica."

-En ese momento, casualmente, el secretario del Tesoro, Paul O´Neill, dijo que no estaba dispuesto a distraer el dinero de los carpinteros y de los plomeros norteamericanos con tal de salvar a un país que nunca se preocupó por tener industrias. ¿Qué falló, entonces?

-El mundo global emerge sin reglas. Usted tiene un país exitoso y, por eso, van a llegar flujos financieros. La llegada, a lo mejor, es un fracaso. Si mantiene tipos de cambio irreales y, como resultado de ello, pierde competitividad, esos flujos financieros se van con la misma rapidez.

-¿Qué papel desempeñan los organismos de crédito?

-Eso ha llevado a muchos países a cuestionar su rol. Se supone que nacieron en 1944 para ayudar, no para perjudicar. Mire, nosotros emitimos un bono, como Chile, un mes después del atentado contra las Torres Gemelas, el 11 de octubre. Nos dio un riesgo país de 150.

-Fantástico.

-Fantástico, sí, pero todo lo que yo haga en este despacho va a saberlo un analista de riesgo. Y ese señor puede decir que todo lo que yo haga está mal.

-Eso habla de una gran debilidad de los gobiernos.

-Es una gran debilidad, pero también es una tremenda fuerza para entrar en los mercados. Me va a ir bien mientras transporte vinos y salmones, pero me va a ir mal si no los dejan entrar en los Estados Unidos. ¿Cómo se gobierna hoy? Con un ojo fuera y con otro dentro.

-¿Por qué cree que resurgieron las cacerolas?

-La clase política, a ratos, está demasiado alejada de la base social. La democracia no es sólo elegir cada cuatro años. Es un pacto cotidiano con la gente.

- ¿Y usted qué lleva en los bolsillos?

-Mire (empieza a palparse). Una carta que me entregaron hoy. La llave con la que abro mi casa. Si no está la empleada, me dejan afuera. Llevo también, no sé por qué, el documento de identidad. Un poquito de dinero, porque nunca se sabe. Y un peinecito no obstante mi pelo (escaso).

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