Las relaciones argentino-británicas. Londres levantó de hecho el embargo de armas
El Foreing Office, al abrir ese tipo de ventas, puso como condición resguardar sus intereses en el Atlántico Sur
18 de Diciembre de 1998
LONDRES.- El Foreign Office evitó en todo momento usar la frase "levantamiento del embargo", pero no puede describirse de otra forma la decisión del gobierno británico de autorizar la exportación de material bélico a la Argentina, siempre y cuando no ponga en peligro sus intereses en el Atlántico Sur.
Como lo anticipó ayer La Nación , la administración de Tony Blair retiró el estigma que pesaba sobre nuestro país, dejando algunos prudentes controles.
El vicecanciller Tony Lloyd dio a conocer la noticia por la vía parlamentaria, contestando por escrito a una pregunta colocada a última hora de anteayer por uno de sus correligionarios, Ben Chapman. Este es un mecanismo que el gobierno laborista ha empleado en más de una ocasión para dar a conocer un cambio de política que estima demasiado sensible para dejar afuera del escrutinio de la Casa de los Comunes.
La comunicación fue dada a conocer ayer textualmente en Buenos Aires por la embajada británica.
"Desde el 3 de abril de 1982, el Reino Unido ha mantenido un embargo nacional de armamentos contra la Argentina. Ha sido política del Reino Unido negar todos los pedidos de licencia para la exportación de mercancías especificadas en la Parte III del Volumen I del Acta de Control de Exportaciones de 1994, conocida como la "lista militar". Hemos decidido reemplazar ese embargo con nuevos arreglos que tienen inmediato efecto", indicó Lloyd.
Criterios de exportación
"Las licencias serán sólo otorgadas para exportaciones, de las cuales tendremos que estar satisfechos de que ni ahora ni en el futuro cercano pondrán en riesgo la seguridad de nuestros territorios de ultramar en el Atlántico Sur o a nuestras fuerzas operando allí -aclaró-. Analizaremos todas las solicitudes de licencias para la Argentina, caso por caso, cotejándolas con nuestros criterios de exportación y con aquellos en el Código Europeo de Conducta para la Exportación de Armamentos.
"Esto también ocurrirá con los pedidos de aprobación adelantada previos a una solicitud formal de una licencia de exportación", agregó.
Lloyd sostuvo que ésta es "una lógica modernización de nuestros arreglos para el control de exportaciones" y que "refleja el cambio en las circunstancias desde que el embargo fue puesto en vigor".
Un vocero del Foreign Office fue más allá, al asegurar a La Nación que era, en realidad, "la modernización que Blair había prometido a Menem durante su visita a Londres, en octubre último".
Como era de esperar, Lloyd dejó en claro que no "ha habido cambio alguno en la resolución del gobierno británico de proteger sus territorios en el Atlántico Sur" y que se mantiene "comprometido a defenderlos como la autodeterminación de su pueblo".
El retiro de la dura etiqueta política que significaba para la Argentina ser sometida a una sanción que sólo padecen naciones como Irak e Irán es uno de los primeros frutos de la visita de Menem.
Promesa presidencial
El Foreign Office hizo notar que "en un seminario en Lancaster House, Menem prometió no usar la fuerza contra las Falklands (Malvinas). En conversaciones en el 10 de Downing Street, el primer ministro dio la bienvenida a esto y dijo a Menem que revería el embargo bajo una luz positiva".
Lo cierto es que, aun antes de que Menem pusiera pie en suelo británico, el gobierno de Blair ya había dado señales de flexibilidad en el terreno. En un programa televisivo, el canciller Robin Cook había calificado de "estúpido" el mecanismo de excepciones empleado hasta ahora.
Aun así, el Foreign Office creyó necesario indicar ayer que su gobierno había otorgado esas excepciones "por fuertes razones políticas, tales como las de ayudar a la Argentina a realizar trabajos de las Naciones Unidas".
Vuelos a las islas
Exultante por el anuncio británico del levantamiento del embargo bélico que pesaba desde el 3 de abril de 1982 contra la Argentina, el canciller Guido Di Tella deslizó ayer que la posibilidad de realizar vuelos desde nuestro país hacia las islas Malvinas se encuentra bajo análisis "en el máximo nivel".
Al confirmar su convicción de lo que el levantamiento del embargo bélico implica, Di Tella advirtió que se viven "nuevos climas, ya que se pueden hacer cosas que antes no podían ni pensarse". En esto también influye que la relación entre Gran Bretaña y Chile se ha tornado sumamente delicada por la situación judicial del ex dictador Augusto Pinochet y que, por ese motivo, a fines de marzo próximo vence el contrato entre los isleños y la empresa Lan Chile para los vuelos semanales entre Punta Arenas y Puerto Argentino.
Entre esas "cosas", el canciller calificó como "las más prácticas a la de los vuelos (entre las Malvinas y nuestro país), que hay que normalizarlos. Creo que puede vislumbrarse que en un plazo razonable los vuelos de las islas al continente se vuelvan normales", dijo.
En tanto, y pese a lo que había trascendido, los consejeros del archipiélago no trataron el eventual viaje de la hija del Presidente, Zulema Menem, a las Malvinas en la reunión que mantuvieron ayer, en la cual estudiaron asuntos generales inherentes a las islas.
Según la agencia DyN, la consejera Sharon Halford explicó que la eventual autorización del viaje de Zulema Menem, que debería hacer con un pasaporte no argentino, podría considerarse luego de las fiestas de fin de año. Anticipó que el 20 del mes próximo el cuerpo legislativo malvinense dedicará la jornada a estudiar la posibilidad de que los ciudadanos argentinos puedan viajar al archipiélago con pasaportes nacionales.