Los candidatos esperan a Rodríguez Saá

Menem fue a buscar los votos; Kirchner aguarda sin negociar
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2 de mayo de 2003  

Adolfo Rodríguez Saá apagó todos los teléfonos y sólo los encenderá mañana, cuando anuncie la decisión que esperan, con distintas urgencias, los dos candidatos del PJ que disputarán el ballottage: Carlos Menem y Néstor Kirchner. Será el último gesto que mantendrá al ex postulante presidencial en el centro de la contienda electoral del 18 de este mes.

Hasta ahora, el único que mostró un concreto interés en contar con el aval de Rodríguez Saá fue Menem, que lo visitó anteayer en San Luis porque considera clave su respaldo en un ballottage que se le presenta complicado.

En cambio, todos los gestos de Kirchner indican que no se comunicó con Rodríguez Saá y esperará su decisión con menos ansiedad que su rival, a la luz de los pronósticos de los encuestadores para la segunda vuelta.

Menem ya les dijo a sus íntimos, después del viaje a San Luis que lo más seguro es que Rodríguez Saá dará libertad de acción a los suyos para la segunda vuelta. "Salvo que haya un pacto de silencio entre ellos, Menem no informó otra cosa", dijo ayer a LA NACION una fuente de su confianza que presenció el relato con detalles de la cumbre entre Menem y Rodríguez Saá.

En cambio, otro hombre cercano al ex presidente se arriesgó ayer y anticipó un aval al ex presidente.

Una fuente allegada a Rodríguez Saá que habló anteayer con él dijo a LA NACION que la postura final que hoy tiene mayores probabilidades será dar "libertad de acción" porque "el Adolfo", como lo llaman en confianza, no quiere quebrar a su sector.

Por ejemplo, el apoderado de la fórmula, Enrique Rodríguez, ya anunció que no votará por Menem. También los sindicalistas que apoyaron a Rodríguez Saá, como Juan Palacios y Hugo Moyano, apoyarían a Kirchner.

En tanto, Rodríguez Saá disfruta mientras dura la incógnita, bajo el discurso de que en su partido las decisiones se toman en conjunto y por eso hará el anuncio en el plenario del Movimiento Nacional y Popular, con el que compitió y perdió hace menos de una semana en las elecciones.

Está en el centro de la disputa de los dos candidatos y sabe que su decisión será clave también para él, que aspira a reconstruirse después del golpe que sufrió en las urnas y a convertir a su frente electoral en un partido independiente del PJ.

Kirchner, a diferencia de Menem, prefiere la distancia y el silencio frente a la decisión que tomará mañana Rodríguez Saá. En la noche de las elecciones, mientras festejaba su ingreso en el ballottage por un escaso margen por debajo de Menem, el gobernador de Santa Cruz decidió no hacer acuerdo de cúpulas, aunque en su primer discurso elogió a Rodríguez Saá.

Menem y Kirchner se disputan con distintas estrategias el voto captado por Rodríguez Saá, que alcanzó el 14,12 por ciento. También hay distintas necesidades políticas y diferentes estados de ánimo que conducen las acciones de los dos hombres que se disputan la presidencia.

El ex presidente ve tan complicado el escenario del ballottage que necesita sí o sí el apoyo de Rodríguez Saá, o, por lo menos, intenta asegurarse que no haya un aval a Kirchner. Por eso no dudó en aceptar la primera exigencia del dirigente puntano para pactar: ir a San Luis, en algo que se pareció a un ruego político.

Kirchner no viaja

El gobernador de Santa Cruz jamás pensó en viajar a San Luis. A lo máximo que llegó fue a autorizar a los suyos a decir que el plan de Rodríguez Saá tenía coincidencias con el de él. Kirchner jura que nunca llamó, pese a la buena relación que tejieron durante las eternas reuniones en el Consejo Federal de Inversiones en el gobierno de Fernando de la Rúa.

"Kirchner no tiene por qué ir a pedir nada a San Luis", dijo uno de sus máximos colaboradores, que aclaró que, pese a ello, su jefe no desprecia en estas horas ningún apoyo político.

Una fuente cercana a Rodríguez Saá admitió ayer que la decisión de no viajar de Kirchner impidió la negociación con su sector. "Sabemos que su programa está más cerca del nuestro que el de Menem", admitió un integrante del sector adolfista.

La misma fuente reveló que Rodríguez Saá no esperaba que el ex presidente se animara a viajar a San Luis y que eso había "trastrocado" los planes. Esos planes serían, siempre según la fuente, jugar con el gobernador de Santa Cruz, pero ahora que Menem había ido a San Luis y había ofrecido "todo lo que Adolfo quisiera" no podían jugarse por ninguno.

Cerca de Kirchner hay algunos que creen que Rodríguez Saá terminará pactando con Menem, pese a todo lo que se dijeron en la campaña. Hay otros que señalan que el dirigente puntano "se vengará" de Menem, que en la campaña le recordó a Rodríguez Saá que había ido a Olivos a las tres de la madrugada, en 1993, cuando había sido secuestrado en San Luis.

Menem dijo de todo de Rodríguez Saá en la campaña: lo mínimo fue que en sus siete días que duró su presidencia hizo un desastre en el país.

Rodríguez Saá también dijo de todo del ex presidente: habló mil veces de lo que había significado el pacto de Olivos para la Argentina y del desastre económico y social que produjo el gobierno menemista. Sus hombres de confianza calificaban en privado a Menem de malandra y delincuente; lo mismo decían de Eduardo Duhalde.

Pero el miércoles último, Menem y Rodríguez Saá actuaron como si la campaña no hubiera existido, olvidaron todo y sonrieron para las cámaras abrazados. En varios tramos de la conversación, según contó una fuente a LA NACION, Rodríguez Saá se refirió a Menem como "maestro".

El ex presidente se llevó las 125 medidas que había anunciado el ex candidato y cumplió así con la otra exigencia de Rodríguez Saá para pactar: suscribir su programa.

La sensación del menemismo de que habrá una respuesta positiva de Rodríguez Saá se sostiene sólo en una afirmación de Menem: que le prometió desde el Ministerio del Interior a la presidencia del PJ.

Kirchner se muestra como si estuviera a miles de kilómetros de esa disputa, aunque está expectante por lo que resuelva en San Luis "el Adolfo".

El gobernador de Santa Cruz actúa como si se sintiera presidente y está decidido a sostener un discurso que intenta que el 18 del actual lo vote la gente que ya votó por Elisa Carrió, Ricardo López Murphy o por Rodríguez Saá.

Animos distintos

Su estrategia frente a las alianzas es no buscar acuerdos de cúpulas y empezó por no intentar atraer al puntano. Esa decisión está guiada por un estado de ánimo muy distinto del de Menem: la distensión y la seguridad de que el 18 de este mes se convertirá en el sucesor de Duhalde.

Menem, en cambio, y como dicen los que lo conocen, acusó el golpe de las urnas pese a haber ganado y sólo en las últimas horas se recuperó y lanzó una ofensiva: visitó a Rodríguez Saá, armó su gabinete, filmó spots publicitarios y desafió a Kirchner y a Duhalde a un debate ya desechado.

El gobernador de Santa Cruz está dispuesto a sostener su actitud: no salir detrás de Menem en ninguna circunstancia. "El (por el ex presidente) sabe que pierde y está desesperado", dicen que aseguró Kirchner.

Su estrategia apunta a mantener una línea en los 17 días que faltan para la segunda vuelta. Por eso dicen que no se apuró a definir su gabinete, en el que sólo está confirmado en Economía Roberto Lavagna, cuando Menem preparó una ofensiva publicitaria anunciando el equipo con el que piensa gobernar.

"Seguimos así. No hay anuncios y sólo vamos a explicar el plan de gobierno", dijo a LA NACION Alberto Fernández, jefe de campaña de Kirchner.

Después de que mañana Rodríguez Saá anuncie su decisión, Menem y Kirchner se lanzarán a la búsqueda pública de los votos independientes, que ninguno tiene asegurado.

Buscan apoyos en Jujuy y en Salta

  • Tanto Menem como Kirchner continúan en la búsqueda de apoyos para el ballottage: en Jujuy, el Movimiento de Renovación Cívica, que dirige el ex diputado nacional Pedro Figueroa, expresó su aval al mandatario santacruceño, en tanto que ARI llamó a votar positivamente y en contra del ex presidente. En Salta, el vicegobernador, Walter Wayar, se reunió con legisladores, intendentes y gremialistas para intensificar la campaña en favor de la fórmula Menem-Romero. Además, acusó a los fiscales de Alberto Pierri de haber actuado en contra del ex mandatario.
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