Los candidatos radicales se alejan de Alfonsín

En Mendoza, Entre Ríos y La Pampa intentan "provincializar" la campaña hacia octubre
Laura Serra
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21 de agosto de 2011  

En épocas de derrota, la política suele ser despiadada. El candidato a presidente de la UCR, Ricardo Alfonsín, puede dar cuenta de ello: los candidatos de su partido que antes se desesperaban por una foto con él ahora toman abierta distancia, temerosos que el efecto del fracaso de las primarias -en las que Alfonsín cosechó un 12%- los sepulte a ellos también bajo una ola kirchnerista en las elecciones de octubre.

Se vive un clima convulsionado en el partido. Los candidatos radicales con ambiciones a gobernar sus distritos tomaron la decisión de "provincializar" sus campañas, eufemismo que significa atrincherarse en sus terruños, aludir sólo a los problemas locales y evitar que interfiera el condimento nacional. Es el caso de Mendoza, La Pampa y Entre Ríos: en los tres casos los respectivos postulantes -Roberto Iglesias, Juan Carlos Marino y Atilio Benedetti- buscan evitar que sus boletas sólo queden pegadas a la candidatura de Alfonsín e impulsan colgarse también a la de Hermes Binner, candidato presidencial del Frente Amplio Progresista (FAP), que, si bien obtuvo sólo un diez por ciento, para muchos radicales tiene mayor proyección hacia octubre.

"Antes de las primarias, Marino estaba cuatro puntos arriba en las encuestas sobre el oficialismo en La Pampa. Ahora todo es una incógnita. Confiamos en que la Justicia nos permita ir como boleta corta -sin candidato a presidente- o atada también a la de Binner", explicó a La Nacion un allegado a Marino.

Tanto en La Pampa como en Entre Ríos los radicales compiten en alianza con el Partido Socialista contra el oficialismo; por eso confían en que la Justicia les permitirá llevar dos candidatos a presidente en sus boletas. En Mendoza, Iglesias se postula por la lista radical. El socialismo mendocino discute si respalda o no al candidato de la UCR y si le permite a éste llevar también a Binner como candidato a presidente.

De Narváez también

En Buenos Aires la situación también es compleja. El peronista Francisco de Narváez, candidato a gobernador, ratificó su alianza con Alfonsín, pero en su entorno le aconsejan también la estrategia de "provincializar" su campaña si pretende acortar la distancia de 30 puntos que le sacó Daniel Scioli.

El problema no sólo se ciñe a las gobernaciones; también los candidatos a intendente hacen su juego. Antes de las elecciones de octubre, se celebran comicios municipales en las capitales de Córdoba y de Mendoza, y en algunos municipios mendocinos los intendentes radicales quieren adelantar la fecha de las elecciones. "En Córdoba, preferimos hacer campaña sin Alfonsín", dijo un allegado al candidato radical Ramón Mestre.

En el comando de campaña de Alfonsín despotrican por estos movimientos. Allí también cayeron pésimo los dichos de Margarita Stolbizer, candidata a gobernadora del FAP, que calificó a Alfonsín y a Eduardo Duhalde (Unión Popular) de "piantavotos". "Este tipo de declaraciones mezquinas no hacen otra cosa que favorecer al Gobierno", replicó el alfonsinista Miguel Bazze.

Quienes dirigen la campaña presidencial confían en enderezar el barco. "Vamos a sacar más votos que en las primarias; muchas cosas pueden cambiar de aquí a octubre", enfatizó Willy Hoerth, que, junto con Marcelo Stubrin, diagraman los pasos de Alfonsín. Será complicado: no sólo tendrán que remontar los casi 40 puntos que les lleva la presidenta Cristina Kirchner, sino que tendrán que lidiar con el pase de facturas interno.

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