Los cuadernos de las coimas: tensión y nervios en la cofradía de los exsecretarios de los Kirchner

El exsecretario de los Kirchner Isidro Bounine
El exsecretario de los Kirchner Isidro Bounine Fuente: Archivo
Varios implicados en el escándalo de los cuadernos siguen con expectativa la declaración de Pochetti
Iván Ruiz
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25 de enero de 2019  

Elizabeth Municoy entró ayer al despacho de su abogado con la incertidumbre de quien creía tener todo bajo control hasta que apareció un cisne negro. La supuesta testaferro del valijero Daniel Muñoz permaneció unas dos horas en diálogo con el defensor oficial antes de evaluar los pasos a seguir en el expediente, informaron fuentes judiciales. A pocos metros, Carolina Pochetti, la viuda de Muñoz, terminaba sus especulaciones antes de confesar con los fiscales de los cuadernos de las coimas .

A la espera de que el juez Claudio Bonadio resuelva su situación procesal, el mundillo de los secretarios privados del matrimonio Kirchner lucía ayer revolucionado. El último mes incluyó detenciones, excarcelaciones y cinco arrepentidos, pero con el cambio de postura de Pochetti durante las últimas horas fueron dominados por la desconfianza, los rumores y las acusaciones cruzadas, fuera y dentro del expediente.

Como ocurrió ayer con Municoy, al menos otros tres acusados de esa cofradía que conforman los exsecretarios privados de los Kirchner esperan ansiosos y expectantes la confesión de Pochetti. "Estamos todos a la espera. Acá nadie se mueve ni para ir al baño", resumió uno de los abogados que participan en el expediente.

Pochetti, acusada de lavar dinero en el exterior
Pochetti, acusada de lavar dinero en el exterior Fuente: Archivo

Mientras Pochetti empezaba a evaluar el martes las ventajas de arrepentirse en Comodoro Py, se extendió dentro de los tribunales el rumor de que el exsecretario Isidro Bounine también evaluaba convertirse en arrepentido, pero la versión fue desmentida por su abogado. No sería el primero: Fabián Gutiérrez, acusado por el traslado de bolsos con dinero en los aviones oficiales a Santa Cruz, ya colaboró con la causa judicial.

La confesión de Juan Manuel Campillo, la detención del exsecretario Bounine y, sobre todo, la negociación de la viuda del valijero Muñoz despertaron tensión entre los exsecretarios privados, que ya acumulaban broncas desde los tiempos en que respondían a las órdenes de Néstor y Cristina. En juego puede haber, ni más ni menos, varios millones de dólares escondidos en algún paraíso fiscal -sospechan los investigadores- y la libertad de varios de ellos.

De la mano de Muñoz, el hombre señalado como el responsable del lavado de US$70 millones, distintos personajes de su entorno habían aparecido vinculados a la confección de una compleja estructura de sociedades offshore para ocultar la compra de inmuebles en Miami y Nueva York, entre otros negocios. Pero la irrupción del exfuncionario santacruceño Campillo, un hombre de confianza de los Kirchner, envolvió a otros personajes relevantes de esa cofradía, que ahora también miran con desconfianza los pasos judiciales de sus excompañeros.

Municoy, martillera de Mar del Plata, figuró como testaferro del testaferro. Es decir, una prestanombres para registrar distintas operaciones de Muñoz en Estados Unidos para la fuga de esos US$70 millones. Estuvo presa, se arrepintió, le echó la culpa a su exmarido de esas maniobras en paraísos fiscales y ayer lucía preocupada por lo que pudiera decir Pochetti, quien en la cabeza de los investigadores habría oficiado como su jefa después de la muerte de Muñoz, en mayo de 2016.

La viuda de Muñoz, al ser detenida en octubre pasado
La viuda de Muñoz, al ser detenida en octubre pasado Fuente: Archivo

Testimonio clave

La viuda del exsecretario privado es clave para sostener con su testimonio la hipótesis de que Muñoz era el testaferro de Kirchner. Fortalecería la idea de que el dinero de los bolsos que circulaban a bordo del remise de Oscar Centeno fue lavado por el exsecretario privado con la ayuda de otros miembros de su entorno y, después de su muerte, con la participación de Campillo, a instancias del también exsecretario Bounine.

Campillo, extitular del Ministerio de Hacienda de Santa Cruz, formó parte de ese mundillo desde la muerte de Muñoz. Sostuvo que Bounine lo llamó después de que los Panamá Papers revelaron la existencia de una offshore para mover los bienes en el exterior y, así, proteger el dinero que ya estaba dando vueltas por distintos paraísos fiscales.

Campillo fue uno de los pocos que expresaron su malestar en el expediente después de que el juez Bonadio lo aceptó como arrepentido, pero sorprendentemente rechazó su excarcelación. "Entiendo que aun frente a la hipótesis delictiva que se le atribuye a mi defendido no se observan presentes los riesgos procesales para legitimar su encierro", escribió su abogado, Gustavo Kollmann.

Por: Iván Ruiz
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