Los derechos humanos, en la agenda de la candidata

Cristina Kirchner cuestionó a EE.UU.y habló del caso López
Hugo Alconada Mon
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25 de septiembre de 2007  

NUEVA YORK.- En paralelo a la agenda de su marido, la senadora y candidata presidencial Cristina Fernández de Kirchner inició anoche su agenda en esta ciudad con una medalla alrededor de su cuello y críticas veladas a los Estados Unidos -y explícitas a Inglaterra- por su "doble moral" en materia de derechos humanos.

La senadora planteó estos términos en la conferencia que protagonizó en la Universidad de Nueva York (NYU) junto al juez de la Audiencia Nacional española, Baltasar Garzón, y al director del Centro Internacional de Justicia Transicional de ese claustro académico, el argentino Juan Méndez.

La candidata defendió la reapertura de juicios por la represión ilegal, condenó "el mensaje mafioso" que implica la desaparición de Jorge Julio López y reclamó que es necesario "lograr que haya un solo estándar" a la hora de promover "un sistema penal global" que erradique "la subordinación del respeto de los derechos humanos a razones de Estado".

Fue entonces cuando apuntó, sin nombrarlo, a los Estados Unidos y su antecedente de haber invadido Panamá y derribado y juzgado en Florida a su hasta entonces dictador, Manuel Noriega, cuando dejó de serle útil, mientras que obvia las acusaciones que pesan hoy, por ejemplo, contra el general Pervez Musharraf en Paquistán o las que hubo contra otras dictaduras, incluida la Argentina, en el pasado.

"Si un dictador es funcional a los intereses geopolíticos de un Estado, todos miramos para otro lado en materia de violación de derechos humanos. Ahora, si conviene a los intereses de un país que sea tratado como dictador, bueno, somos capaces de ir a buscarlo y traerlo aquí y juzgarlo", acusó. En este pasaje señaló de manera explícita a Gran Bretaña: "Ustedes saben que la razón por la que no se extraditó al ex dictador chileno Pinochet fue que había colaborado con el gobierno de Inglaterra en la Guerra de las Malvinas, como recordó Margaret Thatcher, para que no se accediera a su extradición".

A su izquierda, Méndez se concentró en dirigir el diálogo y homenajear a Emilio Mignone, el recordado defensor de los derechos humanos cuyo nombre lleva ahora esta serie anual de conferencias de la NYU. Entre el público estaban dos hijos de Mignone, Javier e Isabel.

Garzón también repasó sus esfuerzos por investigar los crímenes cometidos en la Argentina y Chile. Y resaltó que el concepto de "justicia penal universal" comienza a respetarse y aplicarse alrededor del mundo, "salvo en el país que hoy nos acoge".

Luego la primera dama recordó a López y destacó que "se debería construir un sistema internacional de protección de testigos de modo que sean sacados y trasladados a otro país donde se puedan desarrollar con un grado de seguridad". También habló de la "deuda moral" del Estado argentino con las víctimas de la dictadura.

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