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Los diputados rebeldes de la Alianza armarían un subbloque

Cuestionan al Gobierno y quieren tener mayor independencia.
Martín Dinatale
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28 de agosto de 2000  

El escándalo por los presuntos pagos de favores en el Senado fue la gota que rebalsó un vaso que ya estaba bastante lleno. Y la consecuencia inmediata de ello está a punto de definirse: un grupo de diputados rebeldes de la Alianza conformaría en los próximos días un subbloque independiente de la bancada oficialista.

El denominado grupo de los "díscolos" de la Alianza, que hace más de cuatro meses comenzó a cuestionar la gestión del gobierno de Fernando de la Rúa, dejaría de depender de las decisiones y propuestas que impulse el oficialismo.

Por ahora, este grupo de legisladores frepasistas y radicales no está dispuesto a abandonar la Alianza. La intención es armar un subbloque que no tenga que depender de la mesa directiva de la bancada oficial ni esté obligado a votar los proyectos de ley que impulse el Gobierno. Pero no se descarta que ello se convierta en el primer éxodo aliancista.

Quienes están dispuestos a dar el primer paso son los diputados socialistas Alfredo Bravo, Jorge Rivas y Héctor Polino; la radical del Chaco Elisa Carrió y los legisladores de extracción sindical Alicia Castro y Enrique Martínez. Aunque también podrían sumarse los diputados provenientes del gremio de Ctera y Suteba, Marcela Bordenave, Eduardo Macaluse y Elsa Quiroz, entre otros.

Según expresaron a La Nación fuentes confiables de la Alianza, la idea de armar un subbloque comenzó a tomar forma hace diez días en una reunión reservada que los críticos realizaron en la casa de Carrió.

Durante ese encuentro se escucharon fuertes cuestionamientos al Gobierno por el escándalo de los sobornos en el Senado. También se criticó con dureza al titular de la Cámara baja, Rafael Pascual (UCR-Capital), por imponer el recorte salarial del 12 por ciento en Diputados cuando esa medida no se cumplió en el Senado.

Pero con mayor profundidad, este grupo cuestiona al gobierno de De la Rúa por alejarse de los lineamientos fundacionales de la Alianza y por impulsar iniciativas, que, a su entender, son contrarias o ajenas a las propuestas esbozadas en la Carta Abierta a los Argentinos que la fórmula presidencial aliancista lanzó en plena campaña electoral.

Los cuestionamientos hacia el Gobierno de parte de este grupo de diputados rebeldes no son nuevos. Varios de estos legisladores votaron en contra de las leyes de reforma laboral y de reforma impositiva, el recorte salarial a los estatales y la ley de emergencia económica.

Desde la conducción de la bancada de diputados aliancistas existirían por lo menos dos posturas a tomar si es que se materializa la construcción del subbloque de los rebeldes.

Según confiaron varios legisladores de la Alianza a La Nación , podría haber represalias o, en caso contrario, intentos por evitar la fractura.

Los castigos podrían ser el exigir a los diputados rebeldes que abandonen los cargos que ocupan en representación del oficialismo. Esto es, la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales, en el caso de Carrió; la de Derechos Humanos, si se trata de Bravo, y las vicepresidencias de Peticiones y Reglamento y de Asuntos Cooperativos, en los casos de Rivas y Polino, respectivamente.

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