Los efectos concretos de la decisión judicial

Por Enrique Falcón Para LA NACION
(0)
25 de febrero de 2004  

En el derecho existen una serie de medidas, llamadas cautelares o precautorias, mediante las cuales se tiende a resguardar el objeto del proceso. Dicho en palabras comunes, lo que la sentencia eventualmente dirá al condenar a una persona.

El juez Oyarbide dictó una medida llamada de inhibición general de bienes contra el ex presidente Carlos Menem.

El Código Procesal Penal nacional prevé esta posibilidad en el artículo 518: "Al dictar el auto de procesamiento, el juez ordenará el embargo de bienes del imputado o del civilmente demandado, en cantidad suficiente para garantizar la pena pecuniaria, la indemnización civil y las costas. Si no tuvieren bienes o lo embargado fuere insuficiente, se podrá decretar su inhibición". El Código Procesal Civil establece una norma similar.

El efecto que provoca la inhibición general de vender o gravar sus bienes es el del bloqueo respecto de la posibilidad de disponer o gravar bienes.

La inhibición no constituye una restricción a la libertad personal ni impide adquirir bienes; lo que bloquea, lo que impide, es vender o gravar los bienes que se tengan, incluso los adquiridos con posterioridad a la medida, que no son conocidos por el juez.

La inhibición general de bienes se toma cuando existen indicios o elementos de convicción que hacen pensar al juez verosímilmente que la persona contra la que se adopta tenderá a eludir la acción de la Justicia y que existe peligro en esperar la sentencia.

Es posible una condena

Que sea verosímil significa que, al momento de tomar la medida, los datos de los que se dispone presentan una fuerte convicción preliminar de la posibilidad de una sentencia condenatoria. Se prevé que sobrevendrá una condena.

Sin embargo, como cualquier otra medida precautoria, la inhibición general de bienes no es una sentencia sobre el pleito ni influye en ella.

Por otra parte, quien resulta afectado por la medida puede levantarla dando bienes a embargo. Esto es, la persona, en este caso Menem, podría dejar de estar inhibido si afecta al proceso la disponibilidad de determinados bienes por el valor dispuesto por el juez que había establecido la inhibición.

Finalmente, si al dictarse la sentencia se absuelve al acusado o durante el proceso se demuestra clara y verosímilmente que las razones para tomar la medida han cesado, la inhibición de bienes se levanta. Por eso, a partir de ese momento la persona que sufrió la aplicación de la medida podrá nuevamente volver a disponer libremente de sus bienes.

MÁS LEÍDAS DE Politica

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.