Los egos y el miedo a perder el territorio frenan el despegue del peronismo alternativo

Lavagna y Massa, protagonistas de una pulseada interna
Lavagna y Massa, protagonistas de una pulseada interna Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Filipuzzi
Lucrecia Bullrich
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14 de mayo de 2019  • 13:33

Lejos de actuar como bisagra y de servir como plataforma de relanzamiento del peronismo no kirchnerista, el triunfo aplastante de Juan Schiaretti en Córdoba ratificó que en Alternativa Federal y entre los gobernadores peronistas la lógica del personalismo sigue primando por sobre la de la construcción colectiva de un espacio que tercie en la polarización entre Mauricio Macri y Cristina Kirchner . Batalla de egos. O lógica política pura.

Primera prueba: la reunión de "reencuentro" que muchos imaginaban para esta semana, con las mieles del triunfo cordobés bien frescas, no será hasta dentro de varios días. La convocatoria a esa cumbre depende, en buena medida, de lo que decida Schiaretti, que ya avisó que esta semana va a ocuparse exclusivamente de su provincia. "Quiere que a los cordobeses les quede claro que no se va a ningún lado", sintetizaron cerca del gobernador.

El propio Schiaretti lo dejó claro hoy en la inauguración del tramo de una ruta en la que aceptó preguntas sobre política nacional. "Ya habrá tiempo de reunirnos. Falta bastante para presentar las listas", se plantó. Cuando le preguntaron por su rol "preponderante" en Alternativa Federal fue lapidario: "No soy el dueño ni el macho alfa de Alternativa Federal", disparó. Traducido: no va a hacerse cargo del liderazgo que me atribuyen. No en lo inmediato, al menos. Schiaretti no tiene ningún apuro. Tampoco piensa compartir la inyección de capital político que implica haber sido reelecto con el 54 por ciento de los votos. O como dijeron en su entorno: "No va a inmolar su victoria".

Por otro lado, la idea de Schiaretti es que ese primer encuentro tras su triunfo del domingo sea solo de gobernadores. Sergio Massa y Miguel Pichetto, los otros fundadores de Alternativa Federal (el tercero es Juan Manuel Urtubey , el gobernador de Salta), no estarían en la lista de invitados.

La estrategia del cordobés es, en definitiva, la de un tiempista experimentado. Sin apuro, apostará a que las fichas vayan acomodándose más bien solas y por el inexorable paso del tiempo.

En el juego de los egos, el protagonismo es de Roberto Lavagna . La indefinición del exministro sobre si será o no candidato y su resistencia a disputar una interna con otros peronistas esconde una de las llaves que podría destrabar el escenario.

Además de los misterios de Lavagna y las prioridades de Schiaretti, la consolidación de Alternativa Federal enfrenta otro obstáculo clave: el hecho de que la mayoría de los gobernadores todavía tienen que enfrentar las elecciones en sus provincias en las que, en muchos casos, acordaron con el kirchnerismo para potenciar sus posibilidades de reelección. "Olvidate. Mientras tengan que cuidar esos núcleos kirchneristas no van a privilegiar Alternativa Federal", razonó ante LA NACION el ladero de uno de los dirigentes del peronismo alternativo.

La paradoja emerge sola. Si algo necesita Alternativa Federal es consolidarse para empezar a ocupar espacio en el tablero de la oferta electoral. El espacio juega contra el reloj y contra las indefiniciones como las que sostienen, y, pareciera, seguirán sosteniendo hasta el filo de los plazos legales, Cristina y Lavagna.

Sin embargo, quienes podrían aportar a esa consolidación, los gobernadores, seguirán privilegiando el reaseguro del poder en sus provincias por sobre cualquier jugada en el paño nacional. Y si para ello neccesitan del kirchnerismo no van a hacer nada que pueda en lo más mínimo ofenderlo o molestarlo. Todo ello, además, en medio de una pregunta crucial: ¿apostarán los jefes provinciales a una tercera vía débil y poco competitiva si Cristina finalmente decide competir? "Acá gana el pragmatismo. Siempre", respondió un operador peronista del interior a a LA NACION.

En esa lógica se inscribe el hecho de que ninguno de los domingos en los que el peronismo ganó en alguna provincia (San Juan, Entre Ríos y Santa Fe) terminó con una foto de los fundadores de Alternativa Federal levantándole el brazo al ganador de la jornada. ¿Por qué? En el caso de Schiaretti el pedido fue explícito. En las horas previas al triunfo de anteayer, les hizo llegar a Massa, Urtubey y Pichetto que no viajaran a Córdoba para saludarlo. Menos para sacarse fotos. En los otros casos, con o sin llamados o mensajes de Whatsapp de por medio, el mensaje llegó igual. Y se cumplió al pie de la letra.

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