Los equipos de recaudación de Scioli, Massa y Macri

Cómo operan y de qué manera recaudan; la ventaja de los que tienen fondos de sus distritos
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14 de diciembre de 2014  

Si hay que recaudar 500, 1000 o más millones de pesos, los presidenciales saben que es clave definir quiénes serán sus recaudadores.

En el equipo de Mauricio Macri, el jefe es su ministro de Medio Ambiente porteño, Edgardo Cenzón, aunque el empresario Nicolás Caputo, centro de los dardos envenenados de los rivales de Pro, colabora con el incipiente operativo. Puertas adentro lo denominan un "facilitador", más que un "recaudador". El equipo general de campaña se reúne todos los lunes por la tarde y los jueves por la mañana en un local de la calle Balcarce 412, a cuatro cuadras de la Rosada.

En el equipo de Daniel Scioli, en tanto, aparecen Rafael Perelmiter, el contador de confianza histórica de su familia; el ex hombre fuerte en la Lotería bonaerense, Luis "Chiche" Peluso, y el de Aguas Bonaerenses, Guillermo Scarcella. E incluso un operador que apareció en el caso Ciccone, Lautaro Mauro. Otros marcan a su jefe de Gabinete, Alberto Pérez, como interlocutor, y hasta a su hermano José "Pepe" Scioli, con un latiguillo que le adjudican al ex motonauta ante la consulta empresaria: "Dale a José".

En el equipo de Sergio Massa, aparecen como operadores: el ex intendente Juan José Álvarez y el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, en la faceta internacional, mientras que desde otras campañas suman a José Luis Manzano, algo que Massa desmiente tajante. Pero en cualquier caso, según relatan varios empresarios, el jugador clave es el propio ex intendente de Tigre.

Macri y Scioli, en tanto, al igual que otros precandidatos como Florencio Randazzo, Sergio Urribarri o José Manuel de la Sota cuentan con una ventaja sustancial frente a Massa o a los también legisladores Sanz, Lilita Carrió y Hermes Binner. Los candidatos "amarillo" y "naranja" disponen de la caja de la administración porteña y bonaerense para, por ejemplo, sus campañas publicitarias. Los amarillos destinarán $ 800 millones a propaganda el año próximo; los naranjas, sólo este año, $ 210 millones, según datos oficiales. "Massa tiene una ventaja y una desventaja con respecto a Scioli y Macri", planteó otro informante. "Al no tener gestión, se evita el desgaste del día tras día. Pero tampoco tiene el acceso a los proveedores del Estado", detalló.

Por lo bajo, los equipos de Massa, Scioli y Macri se acusan de recibir bolsos semanales del juego. Incluso deslizan los nombres de los supuestos valijeros. Pero ninguno de los tres aporta una sola prueba o números ciertos. Como sí ejemplifican los aportes de sus propios funcionarios o legisladores.

¿Cómo funciona entre los amarillos? "El aporte de las dietas de los funcionarios porteños, desde directores generales hasta ministros. Los directores aportan $ 1000; los subsecretarios, $ 1200; los secretarios, $ 1400, y los ministros, $ 1800. Es una caja importante para nosotros. Estamos hablando de medio millón en un par de meses", cuenta uno de los recaudadores. La cifra en el massismo es similar: $ 200.000 por mes, gracias al 15% de los legisladores propios. Y así también lo ha hecho Carrió, cuyos legisladores han llegado a sacar préstamos para colaborar con la campaña en tiempos de vacas flacas.

La falta de una "caja" estatal forzará a algunos precandidatos. Sin embargo, a apoyarse aún más sobre la generosidad privada. Sea de empresarios, industriales, banqueros y productores. Porque sólo para jugar en serio en las primarias los cálculos conservadores estiman que necesitarán entre 100 y 200 millones de pesos. "El que no la junte", ironizó un operador, "tendrá que bajarse e ir de vice o pelear por una gobernación".

Y en la liga de los grandes peces, vale una aclaración. Los recaudadores comenzaron a pasar la gorra hace meses, pero la mayoría coincide que los grandes jugadores -Techint, Arcor, Cristóbal López, los Bulgheroni, el Grupo Clarín o el propio Brito, entre otros- aún no jugaron. O por lo menos no a fondo. Y en cualquier caso, descartan que todo será silencioso. Por múltiples motivos. "No te voy a negar que en el tema de los aportes hay un gran porcentaje que está en negro. Eso pasa en todos los partidos", contó un tercer recaudador a LA NACION. "Gran parte es por la necesidad de los empresarios de no quedar pegados -abundó-, de evitar dar explicaciones ante la UIF [por la Unidad Antilavado], y de evitar ser señalados por la prensa."

No sólo eso. También desean quedar afuera de la campaña sucia que todos juran que rechazan, pero todos esperan que ocurra, con "carpetazos" y "operaciones cruzadas". Salvo que se llegue al "MAD", "loco" en inglés, como en los tiempos de la Guerra Fría, cuando ante el riesgo de "destrucción mutua asegurada" Estados Unidos y la Unión Soviética evitaban apretar el gatillo primero. En una campaña eso cuesta mucho dinero. Tanto para buscar trapitos sucios ajenos, como para resguardar los propios: custodios, protección contra pinchaduras de mails y teléfonos, comprar silencios y mucho más.

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