Los Kirchner sumaron a Correa a la campaña

El presidente de Ecuador visitó el país y fue a un acto en Merlo
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21 de septiembre de 2007  

En un gimnasio de techo de chapa que el sol del mediodía había convertido en un invernadero, el matrimonio Kirchner aprovechó la llegada a la Argentina del presidente de Ecuador, Rafael Correa, para hacer campaña e intercambiar gestos de elogios más comunes de una conversación en privado que de una visita oficial.

Néstor Kirchner y su esposa y candidata presidencial Cristina Fernández de Kirchner llevaron a Correa a la inauguración de una planta depuradora de líquidos cloacales en Merlo, en un acto en el que el Presidente sólo le dedicó a su visitante el párrafo final de un discurso de campaña. "Le quiero agradecer a Rafael su presencia en la Argentina. Viva Ecuador, viva la patria grande", dijo, después de enumerar los datos de la economía, el desempleo o la disminución de la pobreza. Aprovechó la oportunidad para invitar a los presentes a votar por su esposa.

Sin pedir permiso, le dio paso a Cristina Kirchner para que hablara a las cerca de 3000 personas que pudieron entrar en el gimnasio, en un acto oficial en el que el protagonismo estaba reservado sólo para los mandatarios, que se reunieron para firmar 13 acuerdos sobre integración regional.

Antes de abandonar el atril, el Presidente se despachó con una frase de despedida de su gestión: "Voy a salir de la Casa de Gobierno caminando en medio de la gente y con mis convicciones, con el traje cruzado y estos mocasines que no les gustan", sostuvo mirándose los pies apretados en sus zapatos.

"Yo entiendo el protocolo de la gente, que es el que vale, y que hoy la quiere escuchar a Cristina", invitó. Se sentó al lado de Correa y le enseñó sus mocasines. El mandatario ecuatoriano se rió, pero no se sorprendió demasiado. A pesar de su elegancia él también llevaba el mismo modelo de zapatos.

"Si hay que salirse del protocolo nos salimos todos", apuntó la senadora al comenzar a hablar. "Me critican a mí porque me arreglo demasiado, pero los que me critican por mi pintura y mi pelo, o lo critican a usted, Presidente, en realidad lo que les molesta son los intereses que hemos tocado", dijo.

Pero la tribuna no dejó que se enojara y clamaba por el presidente ecuatoriano. "Todas las chicas están enloquecidas con el Rafa Correa", se despachó la candidata. Y efectivamente la tribuna mostró con gritos su fervor por el ecuatoriano, de bronceado uniforme, sobre el que resaltaba su llamativa camisa blanca de cuello mao, con bordados de colores en el pecho y en los puños.

Correa se había ganado al público femenino, minutos antes, al resaltar que la mitad de su gabinete estaba integrado por mujeres. "Hemos dado un ejemplo para que la sociedad dé este reconocimiento de toda una vida de respeto, consideración, amor a las madres, a las hermanas, a las hijas", dijo en relación con el equilibrio de género que había conseguido el Congreso de su país. Enseguida, direccionó sus palabras a la senadora: "Cristina es una expresión de carácter rebelde y creador y, por qué no decirlo, de la belleza de la mujer argentina y de todo el continente". La candidata se regocijaba. Kirchner, con la cabeza, asentía.

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