Los legisladores creen que la mejor salida es una devaluación controlada

Hay conversaciones informales sobre planes económicos; parece inevitable la salida de la convertibilidad
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21 de diciembre de 2001  

La gran mayoría de los dirigentes peronistas y radicales coincide en que la forzada renuncia del presidente Fernando de la Rúa precipitará el fin de la convertibilidad. Y creen que una devaluación controlada y el default financiero serán inevitables.

Un grupo de legisladores y economistas del oficialismo y la oposición trabajan contra reloj para consensuar un modelo económico alternativo al que instrumentó el ex ministro Domingo Cavallo hace diez años y que en los últimos meses precipitó una grave crisis económica y social.

Las conversaciones entre estos sectores no son oficiales, aunque los diputados y senadores buscan acercar posiciones para facilitar los trámites parlamentarios que, en el futuro, darán legalidad al plan económico del próximo gobierno.

Si bien el PJ controla ambas cámaras del Congreso, el escenario de estallido social que lo catapultó al poder lo obligará a buscar acuerdos con la UCR para compartir el costo político de las nuevas medidas.

"A mí me preocupa lo que viene en materia económica. Serán medidas muy dolorosas a nivel social por la depreciación que producirán en los salarios. Necesitaremos construir consensos", explicó un diputado radical.

Pesificación y default

Según pudo saberse, el diputado Jorge Remes Lenicov (PJ) y el economista radical Mario Brodersohn, entre otros técnicos (también del Frepaso), discutieron en contactos informales un "plan de salvación nacional" basado en dos pilares:

  • La "pesificación" de la economía (convertir a pesos los depósitos y las deudas en dólares) y una posterior devaluación.Quienes promueven esta opción consideran que, junto con otras medidas adicionales como la rebaja de impuestos o la revisión de las tarifas públicas, volverá más competitiva la economía del país.
  • La declaración formal de un default programado con todos los acreedores externos y organismos internacionales. No se pagarían los intereses de la deuda externa por un año y con ese ahorro, calculado en 5000 o 7000 millones de dólares, invertir en políticas sociales o en la reactivación de la actividad económica.
  • "También proponemos cumplir el equilibrio fiscal, el déficit cero y una política monetaria prudente -explicó a LA NACION uno de los promotores de la iniciativa-. Se trata de demostrar que hay una opción distinta."

    Un sector mayoritario de los bloques legislativos del PJ, que impulsa salir de los límites de la convertibilidad, buscó asesoramiento externo. En una reunión en la sede de la Uocra, los diputados Jorge Obeid, Alfredo Atanasof, Juan Manuel Urtubey y Rodolfo Frigeri, entre otros, escucharon los consejos del economista norteamericano Alan Metzler, que se mostró partidario de la devaluación como la mejor salida para superar la depresión económica, que ya lleva tres largos años.

    Metzler enfatizó que el FMI no estaría dispuesto a desembolsar nuevos fondos a nuestro país si previamente las distintas fuerzas políticas no acuerdan un nuevo plan económico. Este programa debería contar con los siguientes puntos: una reestructuración de la deuda a nivel sostenible y una reformulación de las políticas cambiarias, monetarias y fiscales.

    Puerta: dólar flotante

    El presidente provisional del Senado, Ramón Puerta (PJ), sugirió ayer en privado a un senador radical que había que llegar a "un dólar flotante", según comentaron fuentes parlamentarias. Su colega de bancada Eduardo Duhalde admitió ante LA NACION que "cada día es más difícil evitar la devaluación".

    En el radicalismo abonan la misma hipótesis. Tanto la conducción del partido, encabezada por el chaqueño Angel Rozas, como los jefes parlamentarios suscriben este programa alternativo. La UCR siempre se opuso tajantemente a la dolarización planteada por el menemismo. Al menos en tres oportunidades Rozas planteó la necesidad de terminar con la convertibilidad al presidente renunciante Fernando de la Rúa, pero no encontró entusiasmo en el Gobierno.

    " Tenemos que sincerarnos. La convertibilidad ya no existe porque no tiene un sustento monetario que la legitime Es un corset que no nos deja crecer", se quejó Rozas ante De la Rúa.

    El diputado Leopoldo Moreau (UCR) y el senador Rodolfo Terragno (UCR) también son partidarios de una devaluación controlada, en sintonía con la propuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA).

    De la Rúa se fue del Gobierno, pero no retrocedió en su defensa del uno a uno porque, según explican sus correligionarios, "no quiso convertirse en el presidente que devalúe". Pero los jefes de bloque Horacio Pernasetti (Catamarca) y Carlos Maestro (Chubut) hicieron ayer un último intento por convencer al mandatario, antes de que su renuncia fuera inevitable.

    El último consejo

    En una desesperada visita a la Casa Rosada, cuando el nerviosismo de los desmadres sociales se volvía insoportable, le pidieron autorización para avanzar en un acuerdo con el peronismo.

    "Vamos a proponer un programa de gobierno que contemple los sentimientos del pueblo", informó Maestro a la prensa. El objetivo de los legisladores radicales, que a la tarde terminaron de darle el último empujón a De la Rúa cuando Maestro le sugirió presentar su renuncia ante el Congreso, era descomprimir la tensión social anunciando un cambio de rumbo económico.

    Pero ya, a esas alturas, era demasiado tarde. La suerte de De la Rúa se había sellado en la calle.

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