Los nueve procesados pasan sus días muy lejos de la política

Cinco son del PJ y cuatro, ex aliancistas
Gustavo Ybarra
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26 de febrero de 2008  

A la mayoría hay que rastrearlos bastante para saber cuál es su presente, qué están haciendo. Salvo algunas excepciones, la mayoría se han visto forzados a abandonar la política como consecuencia del desprestigio que se supieron ganar al quedar involucrados en uno de los casos más resonantes de corrupción política.

Se trata de los nueve integrantes del grupo que tienen el dudoso honor de formar parte de los procesados en la causa en la que se investigan los supuestos sobornos pagados por la sanción de la ley de reforma laboral.

A continuación, una breve reseña de quiénes son y qué hacen estos casi ex políticos a casi ocho años del incidente que sacudió la política nacional y que dio inicio a la caída de un gobierno constitucional.

Augusto Alasino: el entonces poderoso jefe del bloque de senadores justicialistas cuando estalló el escándalo es uno de los pocos involucrados que aún resisten en la política. El año pasado logró ser elegido convencional constituyente en Entre Ríos. Preside el bloque de cuatro integrantes denominado Viva Entre Ríos, que reúne al peronismo disidente en la asamblea que tiene la misión de reformar la Constitución provincial.

Emilio Cantarero: con su confesión al diario LA NACION este senador justicialista por Salta dio la primera gran pista para desentrañar el escándalo. Desde hace varios años vive recluido en el country Valle Escondido, de su propiedad -está ubicado en el cerro 20 de Febrero, de Salta-, afectado por una enfermedad crónica, aunque mantiene el control sobre varios emprendimientos económicos.

Alberto Tell: peronista por Jujuy, era el presidente de la Comisión de Trabajo cuando se sancionó la ley. Quedó procesado luego de que se le cayó la coartada -decía que a esa hora se encontraba en un bar de Recoleta con otros dos colegas-, a la que apeló para negar su participación en la reunión en la casa de Cantarero en la que se habría repartido el dinero de la coima. Como Alasino, sigue en la política: en las últimas elecciones presidenciales apoyó en su provincia la candidatura de Adolfo Rodríguez Saá.

Mario Pontaquarto: era el secretario parlamentario del Senado y mano derecha del jefe del bloque de senadores radicales, José Genoud. Con su "arrepentimiento" terminó dándole a la Justicia los datos finales para saber cómo se pagó la coima y quienes participaron. Sigue con su pasión por las carreras de caballos y el último registro que se tiene de él es que colaboró, hasta finales del año pasado, en el estudio jurídico especializado en casos de fraude corporativo del abogado Hugo Wortman Jofré.

José Genoud: presidente del bloque radical, este mendocino quedó definitivamente involucrado en la causa por la confesión de su ex socio y aliado. Retirado de los primeros planos de la política, tras superar una grave enfermedad su última aparición pública fue en 2006 para criticar el alineamiento con el kirchnerismo del gobernador Julio César Cobos.

Ricardo Branda: era uno de los conspicuos miembros del bloque justicialista conducido por Alasino. En 2001, cuando concluyó su mandato, logró que el Senado lo nombrara director en el Banco Central, cargo del que fue removido hace más de un año por decisión del gobierno de Néstor Kirchner tras un proceso encabezado en el Senado por la ahora presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Ha perdido casi todo predicamento en el peronismo de Formosa.

Fernando de Santibañes: ex titular de la SIDE, es otra de las víctimas del arrepentimiento de Pontaquarto y su confesión de que el dinero para pagar las coimas salió del organismo de inteligencia. Aunque no perdió contacto con algunos sectores de la UCR, hoy se dedica a criar y vender al exterior caballos de raza árabe.

Alberto Flamarique: es el único frepasista involucrado en el escándalo y fue el ministro de Trabajo que impulsó la sanción de la controvertida ley. Enemistado con su ex líder político, Carlos "Chacho" Alvarez, perdió todo apoyo en el Frepaso, lo que, sumado a su escaso peso electoral en Mendoza, lo dejó fuera de la política. Hoy, sus hijos aparecen en revistas de negocios como nuevos emprendedores dueños de una pyme dedicada a la venta de delicatessen que dicen haber iniciado "echando mano [ ] de los ahorros familiares".

Remo Costanzo: ex senador por Río Negro, siempre estuvo ligado al escándalo, desde que se conoció que su secretario, Martín Fraga, era propietario de importantes bienes. La confesión de Pontaquarto terminó por hundirlo más. En la actualidad, vive sin poder volver a la política y asegura que se mantiene de los réditos de algunos negocios propios, como un hotel en Viedma.

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