Los posibles relevos en las FF.AA. causan algunos rechazos

Critican la oportunidad de los relevos Rosendo Fraga estimó que los cambios son una potestad del Ejecutivo Los calificó, sin embargo, de ilógicos y poco racionales Críticas del menemismo y del Movimiento Federal Recrear
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24 de mayo de 2003  

Las eventuales modificaciones en la cúpula de las Fuerzas Armadas motivaron el unánime rechazo de representantes de fuerzas políticas y analistas militares.

El director del Centro de Estudios Nueva Mayoría y experto en temas de Defensa, Rosendo Fraga, distinguió entre las potestades del presidente y la oportunidad para efectuar cambios.

"Si esto se confirma, creo que se trata de una decisión que está dentro de las atribuciones del presidente de la Nación. Como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Néstor Kirchner tiene la potestad de designar a los jefes de cada fuerza, de acuerdo con su criterio. Pero es una decisión que no parece lógica", afirmó el analista político.

"En primer lugar -afirmó Fraga-, el futuro ministro de Defensa, José Pampuro, les había anticipado a los jefes de Estado Mayor que continuarían en sus puestos hasta diciembre próximo, para no alterar el normal funcionamiento de las distintas fuerzas", indicó el analista, que recordó que no hubo cambios en la conducción militar durante las gestiones de Adolfo Rodríguez Saá (que duró sólo una semana en el poder) y Eduardo Duhalde, cuya gestión se extendió desde enero de 2002 hasta el día de mañana.

"Hoy, las Fuerzas Armadas no tienen un rol político, por lo que parece ilógico hacer cambios por ese motivo.

"El eventual pase a retiro de 27 generales, 13 brigadieres y 12 almirantes podría verse como una purga en los mandos militares. Hoy hay plena subordinación de las Fuerzas Armadas al poder civil, y ello quedó demostrado durante el período presidencial que está culminando", destacó.

"Si los nuevos jefes de Estado Mayor son hombres de Santa Cruz, parecería que la razón de los relevos es el conocimiento personal, y no el de los méritos profesionales. Sobre todo en el caso del Ejército, se desataría un problema de conducción y un desaprovechamiento de hombres que habían adquirido un conocimiento valioso", estimó.

Sobre la situación personal de Pampuro, Fraga arriesgó que el futuro ministro "queda debilitado, porque había prometido una política distinta". "Las eventuales decisiones no parecen tener razonabilidad política ni militar, ni respeta la vida institucional de las Fuerzas Armadas", resumió.

Mal presagio

José María Lladós, ex secretario de Planeamiento Estratégico del Ministerio de Defensa y actual vicepresidente del Movimiento Federal Recrear, que lidera Ricardo López Murphy, prefirió la cautela, aunque advirtió que "no es necesario ir tan abajo en modernidad".

"¿Cual es el objetivo? No sé por qué lo hace, no veo una necesidad política de lanzar una purga en este momento, en que las fuerzas atraviesan un buen momento desde el punto de vista institucional", destacó el dirigente.

Lladós se preguntó cuál podría ser el sentido de adoptar una medida de esa gravedad, "desde el punto de vista administrativo", en este momento.

El senador Eduardo Menem prefirió no referirse al tema, hasta tener información concreta. Desde el menemismo, sin embargo, valoraron las eventuales medidas como serias equivocaciones del presidente electo.

"Este hombre busca problemas donde no los hay", calificó un dirigente con oficina en la Cámara alta.

"Y esto termina mal de cualquier forma: si dan marcha atrás, podrá inferirse que le torcieron el brazo. Si efectivamente lo lleva a cabo, las razones que esgrimirían son tan precarias que el argumento no se sostiene", razonaron.

Mientras tanto, ni Elisa Carrió ni Adolfo Rodríguez Saá, los otros candidatos presidenciales con alto porcentaje de votos en las elecciones del 27 de abril último, respondieron a las consultas de LA NACION sobre el tema.

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