Los presidenciables del PJ unificaron sus críticas en el festejo del Día de la Lealtad

Scioli, Randazzo, Urribarri y Rossi dirigieron sus dardos hacia Massa y Macri, así como a los fondos buitre y a las corporaciones; no estuvo la cúpula de La Cámpora
Nicolás Balinotti
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18 de octubre de 2014  

La interna del kirchnerismo para definir su candidato presidencial comenzó a jugarse en un microestadio de básquetbol. Una modesta celebración del Día de la Lealtad peronista reunió anoche en un mismo escenario a cuatro de los cinco aspirantes a competir en 2015 con el sello del Frente para la Victoria. Coincidieron en el Club Recreativo Los Indios, en el corazón del municipio bonaerense de Moreno, Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Sergio Urribarri y Agustín Rossi. Faltó con aviso Julián Domínguez, aún de reposo por un cuadro bacterial.

Convocados por el PJ bonaerense, los cuatro precandidatos kirchneristas, que todavía aguardan ansiosos por el espaldarazo decisivo de Cristina, exhibieron tanto sus similitudes como sus diferencias.

De manera unánime, todos coincidieron en elegir los mismos blancos para sus críticas. Apuntaron a los opositores Sergio Massa y Mauricio Macri y a los fondos buitre y "las corporaciones mediáticas y económicas".

Pero quienes más evitaron las acusaciones con nombre propio fueron Randazzo y Scioli, los dos únicos que destinaron su mensaje más allá de las fronteras del oficialismo y que se diferenciaron de sus rivales internos por la mesura y el tono de su retórica.

"No alcanza con el peronismo. Tenemos que buscar en otros partidos políticos y organizaciones sociales que compartan la misma idea. Se puede ser kirchnerista sin ser peronista. Pero no se puede ser peronista sin sentir al kirchnerismo. Éste es el gobierno más peronista de los últimos 50 años. Mi aporte será ser precandidato en las PASO [elecciones primarias]", dijo el ministro del Interior y Transporte, el séptimo orador que tuvo el acto.

El gobernador de Buenos Aires llamó "a la unidad de todos los argentinos" y pidió "que no todo sea volver a empezar", en referencia a las eventuales modificaciones que podrían hacer los opositores en caso de llegar al gobierno en 2015. Su mensaje fue el más corto.

Urribarri, que transpiró toda la noche a mares, se envalentonó con un discurso netamente oficialista y defendió como nadie a la Presidenta en la pulseada con los holdouts. "Ser soldado de Cristina cotiza mucho en la calle", dijo con un hilo de voz, casi al cierre y como eslogan de campaña. Luego evocó a Perón, Eva Perón, Néstor Kirchner y Hugo Chávez.

Rossi, el primero de los precandidatos en tomar la palabra, exhortó a "resignificar" el Día de la Lealtad y trazó similitudes entre el kirchnerismo y lo que fue el peronismo. Y tampoco olvidó la puja con los fondos buitre. "Estamos siendo agredidos por el capitalismo financiero internacional", señaló el ministro de Defensa.

A los precandidatos los escuchó un auditorio poblado mayoritariamente por los intendentes del conurbano. Por eso, los cuatro agradecieron a Fernando Espinoza, jefe distrital de La Matanza y presidente del PJ en la provincia, y a Mariano West, el anfitrión. También estaban Alberto Descalzo, Patricio Mussi y Hugo Curto, entre otros.

Pero el acto tuvo grandes ausencias. No estuvo la cúpula de La Cámpora, a cuya agrupación se le había reservado hasta último momento un lugar preferencial en la lista de oradores. Los jóvenes que lidera Máximo Kirchner todavía esperan una señal de Cristina para cristalizar su apoyo en la contienda electoral de 2015.

Tampoco se ubicó en el palco central nadie de la CGT oficialista, que encabeza Antonio Caló, miembro de la mesa del PJ nacional. El respaldo gremial apenas se divisó en algunas banderas que colgaban desde la bandeja superior del estadio de básquet.

Se leyó una carta de respaldo del presidente del partido, el jujeño Eduardo Fellner, y también fueron oradores Espinoza, West, Fernando "Chino" Navarro y Cristina Álvarez Rodríguez.

Todos ellos, como los precandidatos presidenciales, hicieron referencia al Día de la Lealtad con chicanas a Massa, ex aliado del kirchnerismo. Aunque el más duro fue Urribarri: "Hoy [por ayer] estuve en Tigre, frente al hotel donde este muchacho hace los desfiles de moda. Nunca fue peronista, jamás. Es de sonrisa de cartón y dientes blancos e integró la Ucedé, que devastó al país". Tal vez el gobernador entrerriano olvidó que el vicepresidente, Amado Boudou, también dio sus primeros pasos políticos en el partido que lideró Álvaro Alsogaray.

Un festejo fragmentado en muchos actos

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