Los Schoklender pidieron protección en la cárcel

Terminaron alojados en el penal de Ezeiza, pero separados
Hernán Cappiello
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19 de mayo de 2012  

Lo primero que pidieron los hermanos Schoklender cuando supieron que iban a quedar presos fue protección. A pesar de haber pasado casi dos décadas tras las rejas, temen por su seguridad. Solicitaron una celda individual y permanecer allí 23 horas al día. En este régimen sólo gozan de una hora en el patio, pero a solas, cuando el resto de los internos está en sus celdas.

Los hermanos buscaron evitar enfrentamientos con el resto de la población penitenciaria. Sin embargo, Sergio Schoklender, a las pocas horas de pisar el penal de Ezeiza, desistió de tener la "guardia integradora" solicitada porque los internos lo recibieron con el respeto que se les prodiga a los ex presidiarios de peso. No hicieron falta custodios.

Pablo Schoklender , el hermano menor, había pedido estar en el penal de Villa Devoto en un pabellón que "asegure su seguridad", según dijo en su indagatoria ante Norberto Oyarbide. Además, quería estar lejos de la cárcel en la que está Sergio y así lo resolvió anteanoche el juez.

Pero ayer todo cambió. Le comunicaron a Pablo Schoklender que en Devoto no podían brindarle ese régimen, dijeron sus allegados, y lo mandaron a la cárcel de Ezeiza, aunque en un pabellón diferente al de su hermano.

El Gobierno no vio con buenos ojos que los Schoklender estuvieran en cárceles federales tan cercanas. De hecho hubieran preferido que estuvieran en el penal de Marcos Paz, que está más alejado y es más tranquilo.

El Servicio Penitenciario Federal va a estar con cuatro ojos para evitar conflictos, porque que estén en prisión es una sobrecarga de trabajo y un factor de riesgo adicional para los guardiácarceles, dijo una fuente con acceso al penal.

La principal preocupación del Gobierno es que los Schoklender no se conviertan en un foco de conflicto entre los internos, soliviantando los ánimos de la población carcelaria. Consideran que el más mínimo reclamo acerca de que se hubiera vulnerado alguno de los derechos de los hermanos podría encender la mecha de una protesta generalizada que nadie quiere siquiera imaginar, dijo un funcionario nacional.

Por ahora Sergio se instaló en el Pabellón 4 Módulo 1, y está muy tranquilo sin generar ningún conflicto.

"Es muy conocedor del hábitat, ya estuvo preso en Caseros y en Devoto. Además, no quiere aparecer con privilegios ante sus pares, sino ser uno mas", comentó a LA NACION una fuente con acceso a información de intramuros.

En este pabellón tiene una celda para él solo, pero comparte los horarios de recreo preestablecidos en el patio con los demás internos.

"Tiene ascendencia sobre la población carcelaria. Se maneja como pez en el agua porque conoce los códigos, al punto que él fue el inventor de alguno de ellos", dijo la fuente antes mencionada.

Pablo Schoklender, de todos modos, sigue con miedo. Vestido con un jogging llamativo, que fue la envidia de sus compañeros de encierro, pidió seguir vigilado. Antes de quedar preso recibió una llamada de un hombre cercano a un funcionario del Gobierno que le advirtió que no mencionara a nadie en su indagatoria. Pero Pablo le respondió cortante: "Decile a tu jefe que nos vamos a ver pronto. Adentro o afuera, pero nos vamos a ver", dijeron allegados a Schoklender.

En su breve indagatoria, que ampliará en los próximos días y en la que amenaza seguir haciendo denuncias, mencionó a dos funcionarios del gobierno nacional: a José Francisco López, secretario de Obras Públicas, y a Abel Fatala, subsecretario del área. Dijo que "todo el dinero que ingresaba de obras era producto de certificaciones y eso significa que es sobre tarea realizada". En ese contexto, señaló que López y Fatala le enviaban el expediente para iniciar el proceso de certificación, que incluía también a funcionarios municipales.

Mencionó a Malena Galmarini, la esposa del intendente de Tigre, Sergio Massa, funcionaria de Acción Social de ese municipio, que era la última funcionaria que, en su jurisdicción, firmaba la aprobación.

Hermanos

Sergio Schoklender

  • Acusación: está acusado de ser el jefe de una asociación ilícita destinada a defraudar al Estado mediante el desvío del dinero que recibía para construir viviendas sociales.
  • Defensa: no llegó a defenderse todavía en el expediente. El martes cuando se presentó a declarar quedó detenido. Prefirió no contestar preguntas hasta conocer en detalle las imputaciones.
  • Excarcelación: el juez Oyarbide le negó la libertad porque entendió que usaba armas, se manejaba con una patota que respondía con violencia a sus órdenes y amenazaba a trabajadores de las obras. Escuchas telefónicas revelan que intentó hacer desaparecer evidencias.
  • Pablo Schoklender

  • imputación: el juez lo considera organizador de la asociación ilícita y por eso lo dejó detenido.
  • Descargo: en la media hora que pudo declarar dijo que Hebe de Bonafini era quien daba las órdenes en la Fundación y que fueron funcionarios nacionales y comunales quienes autorizaron los giros de dinero tras certificar el avance de las obras de la Fundación.
  • UN BRINDIS CON WHISKY POR SERGIO

    Hebe de Bonafini brindó con whisky tras destituir a Sergio Schoklender como apoderado de las Madres, según dijo ante la Justicia su hermano Pablo. Indicó que luego ordenó que pagaran $ 150.000 a Pocho, encargado de seguridad en las villas, y $ 500.000 a la consultora Doris Capurro.

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