Luis Majul: "¿Está bien o está mal pegarle un tiro y matar a un delincuente?"

Luis Majul, en LN+

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24 de julio de 2020  • 04:40

  • La Argentina es uno de los países con más grieta del mundo. Pero la peor de todas las grietas es la de la inseguridad. El caso que terminó con el disparo mortal de Jorge Adolfo Ríos, el jubilado de 71 años, contra Franco Martín Moreyra, de 25, integrante de una facción de la barrabrava de Quilmes, vuelve a dividir a la sociedad en dos. La Justicia deberá determinar qué condena se le aplicará al herrero. Y también deberá decidir cuántos años de cárcel les dará a quienes primero lo torturaron y después lo intentaron asaltar.
  • Ríos está cumpliendo prisión domiciliaria en un lugar distinto de la casa donde vivía. Tenía permiso para usar su pistola Bersa, 9 milímetros, y todo parece indicar que le disparó y le dio dos veces a uno de sus agresores. Toda su familia se mudará, porque teme represalias.
  • Los funerales de Moreyra se parecieron mucho a la despedida de un héroe. Los vecinos defienden a don Jorge porque lo vieron trabajar durante más de 50 años, con plena dedicación, y les parece injusto que en una sola madrugada le terminen de hacer pedazos una vida completa. La compañera de Moreyra dice que don Julio dejó a su bebé sin padre. Pertenecen a mundos tan distintos, con una manera tan diferente de vivir, que ni siquiera se podría empezar a discutir las más mínimas coincidencias. Pero el problema estructural viene de antes y de mucho más arriba. Se llama anomia.

  • La anomia es el estado de desorganización social de una persona o de una sociedad entera como consecuencia de la falta o la incongruencia de normas comunes.
  • Vamos por partes. El Estado, en Quilmes, no existe. La intendenta Mayra Mendoza ni siquiera se contactó con la familia del herrero porque quizá no es del palo. O porque siente que, en una de esas, la pueden rechazar. O porque prefiere poner más energía en el reclamo de quita de la concesión de Edesur.

  • Hay, en el sistema judicial argentino, una enorme distancia entre los principios ideológicos de la mayoría de los fiscales y los jueces y la organización real de la vida en el conurbano. El ministro de Seguridad de la provincia Sergio Berni, hábil declarante, se puso del lado del jubilado, pero todavía no dijo cómo piensa detener la ola de inseguridad que está creciendo cada vez más. Y no falta nada para fines agosto, fecha en la que Mario Ishi, intendente de José C. Paz, pronosticó que los casos de inseguridad serán más numerosos y más violentos que los que acontecieron en diciembre de 2001, la considerada peor crisis de la historia argentina.
  • Anteayer a la noche, en Mar del Plata, un jubilado de 81 años mató a uno de tres delincuentes que estaban ingresando a su casa. Todavía la crónica del hecho no parece tan precisa. Fuentes policiales relataron que tenía algunas diferencias con el hecho registrado en Quilmes. Una diferencia: aunque les disparó con una escopeta de 14 milímetros, el dueño de casa no la tenía registrada. La segunda diferencia: los delincuentes estaban ingresando a la casa, y no unos cuántos metros afuera, como en el caso de Jorge Adolfo Ríos.

  • El resultado es el mismo: un muerto, y varias vidas rotas. Anteayer le preguntamos a la exministra Patricia Bullrich por qué el asesor del Presidente la había atacado de semejante manera. La prejuzgó por un antiguo video. La estigmatizó como borracha.
  • La exministra le respondió con altura. Ella afirmó que, desde que asumió, jamás cambió de posición. Dijo entonces y sostiene ahora que ella no aconseja el uso de armas de fuego, pero que no puede impedir a nadie que obtenga los permisos, guarde una en su casa, y la use cuando se sienta en peligro.
  • En el contexto de estadísticas cada vez más pobres, se sabe que hay un altísimo porcentaje de muertes producidas en el hogar, por accidentes involuntarios con el uso de armas de fuego, o en el marco de enfrentamientos con delincuentes que suelen ser más rápidos y están más jugados que las víctimas a quienes les van a robar.

  • Pero además de las estadísticas los argentinos nos encontramos completamente indefensos. No hay nada que genere más vulnerabilidad que dos ministros de seguridad enfrentándose de manera personal por diferencias en las estrategias de sus políticas. Y menos si se trata de la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, y de la provincia más grande de la Argentina.
  • Por encima de los recelos particulares, la ministra le hizo saber que de ninguna manera le iba a dar el control de la Gendarmería, porque se trata de una fuerza nacional. Y Berni le retrucó que más que el control de los gendarmes pide la coordinación, "para que vayan adonde tienen que ir y no se saquen fotos para subir a las redes".
  • Hay otro problema de fondo, que es ideológico, pero que tiene consecuencias prácticas. Y muchas veces irreversibles: el de la complicidad de los estados municipales, provinciales y a veces también nacional, con el crimen organizado, representado por narcotraficantes de diferente nivel y barrabravas, quienes aparecen entongados en muchos negocios ilícitos, o como fuerza de choques de las organizaciones políticas.

  • Los vínculos de los narcos y los barrabravas llegan hasta el sistema judicial de la provincia de Buenos Aires. La suspensión del fiscal general de Lomas de Zamora Enrique Ferrari no es ajena a esos asuntos. Y luego están los ejemplos cotidianos de todos los días.
  • Hay una vicepresidenta que prefiere romper el sistema para asegurarse la impunidad, antes de soportar una condena de la Justicia. La segunda dirigente más importante del país se da el lujo de imputar delitos a jueces y periodistas a través de videos que edita su ministro de Cultura. El hijo de esa señora, que también es diputado, hace cinco años que no paga los impuestos, y ahora se va a acoger a una moratoria. Es decir, un atajo que le permitirá obtener una enorme quita, y la posibilidad de abonar en cómodas cuotas lo decidió no saldar en tiempo y forma.
  • Hay un empresario mega multimillonario, denominado el rey del juego, que estuvo preso y continúa procesado por evasión fraudulenta. También exige entrar a la moratoria para todos.
  • Una moratoria que lo haría pasar de evasor fraudulento y supuesto pagador, en cómodas cuotas, de una deuda que en su momento trepó a casi mil millones de dólares. Con el producido de ese delito, este empresario compró bancos, la productora de Marcelo Tinelli, y varios medios de comunicación, incluida una señal de noticias que no informa, sino que se utiliza de manera espuria para atacar a quienes los denunciaron y lograr, otra vez, su impunidad.

  • Como si esto fuera poco, ningún argentino que siga las noticias con algún detalle ignora que, hoy, a esta hora, y en este momento, nadie tiene claro quién manda: si el Presidente de la Nación o su vicepresidenta, que todos los días le marca la cancha un poquito más.
  • ¿Por qué deberíamos sorprendernos si un buen día, un hombre que trabajó toda su vida, impotente, harto de la dirigencia política en general, y de la que gobierna en particular, se levanta y empieza a hacer justicia por mano propia?

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