Malcorra visitó a los Cascos Blancos en el Líbano y se posiciona para la ONU

La canciller Susana Malcorra
La canciller Susana Malcorra Fuente: Archivo
En medio de la carrera para suceder a Ban Ki-moon, la canciller respaldó a la comitiva argentina que desarrolla una misión humanitaria en un campamento de refugiados sirios
Martín Dinatale
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17 de mayo de 2016  • 12:29

A Nicolás Monza se le entrecorta la voz por el teléfono satelital y ya casi es de noche en el campamento de refugiados sirios de Jarrahy en el Líbano, apenas a siete kilómetros de la frontera de Siria, donde el horror y el fuego son moneda corriente. "Estamos acá para brindar ayuda logística, instalar un consultorio médico y ayudar a estas 1500 personas que vienen de la guerra", dice a LA NACION este argentino que es jefe de misión.

Monza forma parte del equipo de Cascos Blancos de la Argentina y hace unas horas los visitó la canciller Susana Malcorra para darles apoyo en esa dura tarea. Puede interpretarse como un reposicionamiento como posible candidata a encabezar la ONU y ser la reemplazante de Ban Ki moon.

El equipo de Monza se trata de un grupo de cinco voluntarios y cuatro funcionarios de Cancillería expertos en logística, agua y saneamiento, violencia de género, seguridad, primeros auxilios y apoyo psicosocial. Monza es el jefe de esa misión y Malcorra dice que todo lo hacen en forma voluntaria, sin cobrar un solo peso: "Esta gente huye de la guerra que esta apenas a siete kilómetros de aquí y tratamos de brindarles algo de ayuda. Es lo menos que podemos hacer por ellos", dice.

Este equipo de Cascos Blancos argentinos llegó hace una semana a la región de la Bekaa, Líbano, donde se desarrolla la misión humanitaria y desde su llegada al terreno, han desplegado diversas acciones como la instalación de carpas sanitarias destinadas a un consultorio, un shock room, una sala de internación temporal y un depósito de farmacia.

"Lo primero que nos pidió la gente de aquí es que les enseñemos tareas de seguridad contra incendios y primeros auxilios", dijo Monza a LA NACION. El trabajo de este equipo se complementa a las tareas del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en el lugar durante tres semanas más. Y las acciones de este equipo responden a las directivas de Malcorra. Es que la Cancillería asiste económicamente a esta misión. Este grupo de argentinos voluntarios, entre los que hay médicos y psicólogos brindan contención y apoyo psicosocial a los refugiados. También dan instrucciones sobre el uso de medicamentos y la potabilización del agua en el lugar, una tarea que parece simple pero es vital para la subsistencia allí donde el horror de la guerra está presente.

Hay un total de unas 200 familias en este gran campamento de refugiados cerca de la frontera con Siria donde hace unas horas estuvo la canciller Malcorra apoyando la tarea de Cascos Blancos que también abastece de carpas, frazadas, kits de higiene personal, sets de cocina y pastillas potabilizadoras para tratar más de 800.000 litros de agua, suficientes para 550 personas durante más de un año.

Monza es voluntario de Cascos Blancos y especialista en manejo de emergencias. Está acostumbrado a ver catástrofes y miseria. Esta es una más de sus tantas misiones de ayuda humanitaria. Mañana ya regresará al país con la tarea cumplida y la promesa de seguir ayudando.

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