Malestar en la UCR por los límites de Pro a un eventual gobierno común

En el radicalismo creen que las declaraciones macristas "meten ruido" en el flamante vínculo
En el radicalismo creen que las declaraciones macristas "meten ruido" en el flamante vínculo
Lucrecia Bullrich
Jaime Rosemberg
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19 de marzo de 2015  

Menos de 48 horas después de su nacimiento, el acuerdo entre la UCR y Pro está viviendo su primer cortocircuito. ¿El origen? Las definiciones públicas de dirigentes macristas, Mauricio Macri incluido, sobre la participación del radicalismo en un eventual gobierno de Pro.

La saga comenzó anteanoche. "No va a haber un cogobierno, el que gana, gobierna, y el que pierde, sugiere", advirtió Rogelio Frigerio, integrante de la lista de posibles candidatos a vice de Macri. "El que sea elegido por la gente va a conducir y los otros van a acompañar", lo siguió la senadora Gabriela Michetti. Ayer, por si quedaban dudas, el propio Macri ratificó la senda: "No estoy para repartir cachos", avisó el jefe de gobierno en la Legislatura bonaerense, donde presentó el flamante bloque de senadores provinciales de Pro junto con su candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal.

Durante la jornada, la cúpula del Comité Nacional radical evitó responder en público, pero acusaron recibo en privado. "Esto mete ruido. No ayuda nada. Les da manija a los que resisten el acuerdo", sopesó ante LA NACION un estrecho colaborador del titular partidario, Ernesto Sanz.

La referencia fue para los caciques provinciales que, pese a haber acatado la decisión de la convención partidaria, siguen al frente de la resistencia al pacto con Macri.

La definición de un programa común y la posibilidad de que la UCR ocupe ministerios en un eventual gobierno de Macri "siempre estuvieron en la agenda. No entendemos por qué lo niegan", decían ayer en la UCR. No descartaban, sin embargo, que la seguidilla de frenos del macrismo esté más dirigida a contrarrestar los embates del Gobierno, que desde el primer minuto buscó asociar el acuerdo con la Alianza, que al propio radicalismo.

Más allá de las lecturas comprensivas, la preocupación era ayer palpable entre los ganadores de Gualeguaychú, sobre todo, Sanz, que por estas horas concentra su energía en contener a los detractores del pacto con Pro. Ayer, el senador radical se reunió con los dirigentes radicales de Córdoba, Ramón Mestre y Mario Negri, al igual que con el candidato de la UCR en Santa Cruz, Eduardo Costa, que hasta hace poco pensaba respaldar la candidatura presidencial de Sergio Massa.

Divergencias

En ese contexto, explicaron dirigentes de la UCR, que la primera señal pública del macrismo sugiera un límite a las aspiraciones de la UCR no es el mejor comienzo. "No es tan grave como la foto de [Gerardo] Morales con [Sergio] Massa, pero es un problemita", ironizó otro radical. Aunque no quieren que el chispazo pase a mayores, los radicales van a insistir en la idea del gobierno de coalición, una idea que volvían a rechazar ayer desde el edificio gubernamental de Parque Patricios.

"Nunca hablamos de cogobierno. Si ganáramos, sería importante la colaboración de cuadros de la UCR, y al revés sería lo mismo. Pero el que llega es responsable frente a la gente, no frente a sus socios", afirmaron ayer desde el Ministerio de Gobierno que encabeza Emilio Monzó.

Desde el macrismo agregaron que "en la UCR hay un debate interno en el que no nos vamos a meter". Daban como ejemplo las declaraciones del senador Luis Naidenoff (UCR-Formosa), que ayer reiteró que en octubre votará por el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, excluido del acuerdo Pro-UCR.

Esperarán que las aguas se aquieten en el centenario partido, pero no parecen estar dispuestos a ceder demasiado en la pelea por los lugares en el Congreso, que se discutirán antes del cierre de listas, en junio próximo. "Van a tener lo que merecen tener. Ni más ni menos", aclaraban en una de las vidriadas oficinas del tercer piso.

Al ruido interno entre radicales y macristas se sumó ayer la líder de la CC-ARI, Elisa Carrió. "A diferencia de Macri o del radicalismo, yo no me financio con grandes empresarios", se diferenció la también precandidata presidencial horas después de la cena en La Rural en la que decenas de empresarios y simpatizantes pagaron $ 50.000 por el cubierto, sumando en total más de $ 100 millones para la campaña presidencial de Macri.

Cerca de la diputada aclararon a LA NACION que Carrió "no tendrá financiamiento privado" para su campaña presidencial. Y que no se meterá en las "negociaciones por las listas", al menos hasta después del congreso nacional de su fuerza, que se reunirá en mayo próximo.

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