Mantendrán el piso de la coparticipación

Lo aseguró De la Rúa a los mandatarios provinciales oficialistas, en un encuentro de más de tres horas en la Casa Rosada El jefe del Estado dijo que, si la recaudación lo permite, girarán a los distritos los 1364 millones de pesos que la Nación se comprometió a pagar Atenuó así el anuncio de Cavallo
Lo aseguró De la Rúa a los mandatarios provinciales oficialistas, en un encuentro de más de tres horas en la Casa Rosada El jefe del Estado dijo que, si la recaudación lo permite, girarán a los distritos los 1364 millones de pesos que la Nación se comprometió a pagar Atenuó así el anuncio de Cavallo
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31 de agosto de 2001  

Fue muy parecido a una sesión de terapia colectiva para tratar de calmar los ánimos. Pero la intención del Gobierno de brindar contención a los gobernadores aliancistas luego de que Domingo Cavallo abrió la posibilidad de una reducción unilateral del piso de la coparticipación estuvo lejos de alcanzarse.

Ni los emisarios que Fernando de la Rúa mandó a la Casa de Entre Ríos, donde los mandatarios se reunieron a las 11, ni las promesas que el Presidente y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, les hicieron en medio de rondas de café en la Casa Rosada lograron convencer a los gobernadores.

"De la Rúa nos aseguró que no se tocará la coparticipación. No soy muy optimista por la situación de la Nación, pero alguna tranquilidad nos trae", dijo Sergio Montiel (Entre Ríos). Angel Rozas (Chaco), Pablo Verani (Río Negro) y Alfredo Avelín (San Juan) están en una línea similar.

Sin embargo, en voz baja, tres mandatarios expresaron sus dudas ante LA NACION. Los participantes del encuentro coincidieron en calificar al mendocino Roberto Iglesias como "el más duro". Y narraron un cruce verbal del mandatario cuyano con Colombo. "Les doy mi palabra de que no habrá quitas en la coparticipación", vociferó el jefe de Gabinete.

Ofuscado, Iglesias se habría referido a la "falta de credibilidad" que los gobernadores sienten frente a las promesas oficiales. Los mandatarios aliancistas tienen grabado a fuego un episodio en particular: el de la firma del acuerdo para el déficit cero.

Entonces, el Gobierno les pidió que refrendaran un documento que, les aseguraron, sería el mismo que luego suscribirían sus pares del PJ. Pero no fue así: los mandatarios de la oposición tuvieron un documento a medida que los eximió, entre otras cosas, de elaborar el padrón único de beneficiarios de los planes sociales.

La visita que ayer hicieron a la Casa Rosada los gobernadores aliancistas no estaba agendada. De hecho tampoco estaba previsto que el ministro del Interior, Ramón Mestre, y el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, participaran de la reunión que los mandatarios oficialistas tenían en la Casa de Entre Ríos.

Iglesias se había reunido en forma reservada anteanoche con su par de Córdoba, el peronista José Manuel de la Sota, y allí había sobrevolado la posibilidad de un encuentro de todos los gobernadores para fijar una postura común ante la coparticipación.

Con el envío de sus dos emisarios, De la Rúa pretendió frenar esa chance y mantener a los gobernadores del oficialismo de su lado.

Ayer, el Presidente les "prestó la oreja" durante casi tres horas. Después, los despidió, en los hechos, tal como habían llegado: el piso de 1364 millones de pesos de coparticipación, que la Nación se había comprometido a girar a las provincias, sólo será cumplido si la recaudación así lo permite.

Según los gobernadores, la única diferencia que tanto De la Rúa como Colombo les ofrecieron en compensación fue más bien de forma: la reducción del monto de la coparticipación sólo se hará efectiva previa consulta al Congreso y a los mandatarios aliancistas y de la oposición. Es decir que no se lo modificará en forma unilateral, como pretendía Cavallo, más inclinado al bisturí sin anestesia a la hora de adecuar las cuentas a la ley de déficit cero.

Pero el déficit cero deberá cumplirse sí o sí, les aclaró Colombo, no sin antes expresar su "optimismo" y estimar que la recaudación impositiva "mejorará" en el futuro.

Más allá de los intentos del Gobierno por evitar chispazos entre sus propias filas, los gobernadores aliancistas coincidieron en que la reunión fue pobre. Así lo demostraron sus rostros sombríos al final del encuentro. Los que se pudieron ver, en realidad, ya que cinco de los siete mandatarios optaron por escabullirse de la prensa por la puerta que da sobre Balcarce 50. Sólo el rionegrino Pablo Verani y el sanjuanino Alfredo Avelín aceptaron usar los micrófonos instalados en el Salón de los Bustos.

Avelín no aceptó preguntas de los periodistas, y en un largo monólogo aseguró: "Las provincias, unidas por encima de políticas partidistas, podrán salvar a la Nación y no al revés, como se venía pretendiendo".

La mayoría, sin embargo, prefirió el off the record para hacer sus confidencias. "El Gobierno nos prometió que no va a cambiar unilateralmente lo pactado, pero ya no tenemos por qué creerle. Hasta ahora, no han cumplido con ninguna de esas promesas", se quejó uno de los mandatarios.

Además de Iglesias, Avelín, Rozas, Montiel y Verani, estuvieron en la Casa Rosada Oscar Castillo (Catamarca), José Luis Lizurume (Chubut) y Oscar Aguad (interventor en Corrientes). El jefe del Gobierno porteño, el frepasista Aníbal Ibarra, entró tarde y se fue primero, sin hacer declaraciones.

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