María Fernanda Espinosa: "Ojalá que la cooperación no se afecte por un cambio de gobierno"

Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio
Alan Soria Guadalupe
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22 de marzo de 2019  • 02:03

María Fernanda Espinosa es la presidenta de la Asamblea General de las Naciones Unidas y está en Buenos Aires para participar de la Conferencia de Cooperación Sur-Sur. En una entrevista con LA NACION, la funcionaria destacó que la Argentina es un "ejemplo" en materia de asistencia técnica entre países y llamó a sostener las políticas de cooperación en el tiempo como una muestra de "madurez política".

¿Por qué se volvió a elegir a la Argentina para la conferencia?

Fue un ofrecimiento de la Argentina porque es un momento histórico. La primera conferencia de la cooperación Sur-Sur se hizo en Buenos Aires hace 40 años. Se gestó la primera carta de navegación que tuvo la comunidad internacional para la cooperación. Es simbólico y muy importante volver a esta ciudad 40 años después para evaluar lo que hemos hecho en estos años pero para avanzar en una agenda para el futuro, teniendo en cuenta los nuevos escenarios y el nuevo contexto geopolítico y económico. Para ver cuáles son las nuevas perspectivas de la cooperación hacia el futuro, teniendo como referencia la agenda 2030 y los 17 objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

¿Qué se puede esperar de la declaración final?

Es una declaración de intención política, que sirve como referente para encaminar las nuevas iniciativas de cooperación sur-sur y triangular (un país del norte aliado con dos o más del sur trabajando en un mismo propósito).

¿Qué lugar ocupa la Argentina en materia de cooperación mundial?

No fue una coincidencia que hace 40 años se haya hecho la conferencia acá. La Argentina ha dado el ejemplo y ha practicado la cooperación sur-sur por años. Las tecnologías agrícolas argentinas son conocidas ampliamente. El otro ámbito es la arqueología forense. Hay un expertise muy conocido mundialmente. Hay una gran tradición de la Argentina como oferente y como parte de las grandes plataformas de cooperación en materia científica, tecnológica, educativa y en otros campos. La magia de la cooperación está basada en la solidaridad y la complementariedad. Yo te ofrezco esto porque es lo que sé hacer y tú me ofreces lo mejor de ti. Aquí todos reciben en una relación horizontal que fortalece la integración regional y trans-regional.

¿Qué habló con el presidente Macri?

De los retos. De los 145 millones de jóvenes que están en edad de trabajar y que no tienen empleo. Del futuro del trabajo, cómo vamos a crear esos empleos y que sean de calidad. También hablamos de los retos económicos para América Latina, de la cuarta revolución industrial y de las tecnologías. Y le agradecí el compromiso político con esta conferencia.

En su discurso de apertura, Macri pidió que se dieran "pasos concretos" en la conferencia. ¿Hay avances?

Claro. Uno de esos pasos es el tema de la data. No hay un gran banco de datos para ver cuál es la oferta y demanda de cooperación por regiones, subregiones y países. Tampoco para hacer un seguimiento de procesos exitosos y los que no han sido exitosos. Ahora, habrá un sistema de reporte voluntario que alimente una gran base de datos de la potencialidad que tiene la cooperación. Es un gran avance porque nos falta sistematización.

¿Qué tipo de asistencia busca la Argentina en el exterior?

Eso es decisión soberana de cada uno. Todos los países, sobretodo en América Latina, nos podemos beneficiar de muchas cosas. La integración regional ya ha demostrado que puede ser útil. Hay que señalar, por ejemplo, que en términos de la estructura macroeconómica mundial, en general, el volumen de comercio ha tenido un crecimiento del 8%, pero del 13% entre países del sur. En términos económicos, la cooperación sur-sur es fundamental.

Los gobiernos de la Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay lanzarán la creación de un nuevo organismo regional, el Prosur, que reemplazaría a la Unasur por su alto nivel de ideologización. ¿Qué opina?

Las decisiones sobre sus opciones e ideas de integración deben ser respetadas.

Pese al cambio de gobierno en la Argentina en 2015, hubo proyectos de cooperación que se mantuvieron, lo que no es usual cuando asumen nuevas autoridades. ¿Se discuten mecanismos para evitar que los cambios de gobierno pongan fin a lo que se había iniciado antes?

El tema de la sostenibilidad es un tema crítico. La naturaleza y la sociedad tienen un ciclo de tiempo y los ciclos políticos siempre son más cortos, por lo que hay un desencuentro. Hay que tratar de empatar lo más posible. La sostenibilidad de los proyectos de cooperación sur-sur es uno de los grandes desafíos. Para hacer algo así se necesita responsabilidad y una madurez política y de la sociedad. Si la línea de cooperación sur-sur de la Argentina se ha mantenido, ¿quién se beneficio de ello? Todos. Ojalá este espacio no se afecte por un cambio de línea o de gobierno, porque habla bien de una sociedad y de su madurez política.

¿Qué riesgos hay para la cooperación con el auge de los nacionalismos extremos?

La cooperación es una apuesta de hermandad. Lo que está ocurriendo es que surgen en distintas regiones del mundo estos nacionalismos exacerbados que piensan que cualquier decisión o acción tiene que responder al interés nacional, que hay que cerrarnos. Hay muchos países que tienen una postura muy dura con la inmigración, vemos casos de agresión que no se pueden tolerar por temas de fe. Es una falsa dicotomía de que "o atendemos el interés nacional y de nuestra gente o nos conectamos al sistema internacional". El problema es que no hay más opción: el mundo está cada vez más interconectado, somos cada vez más interdependientes y frágiles sin importar el tamaño de nuestro país. ¿Cómo hacemos sin cooperar para combatir el terrorismo, la trata de personas y el cambio climático? Es imposible. Mi rol es construir y fortalecer la narrativa sobre la importancia del multilateralismo, que no es una opción. Nadie puede hacer frente a lo que nos pasa de manera aislada.

¿Cómo ve a los nacionalismos en la región?

Nunca hay que cantar victoria, pero en América Latina, en general, hemos sido capaces de construir sociedades con un gran espíritu de solidaridad y afecto en situaciones críticas. Espero que no se desarrollen los nacionalismos extremos en la región. Espero que primen los históricos puentes de hermandad.

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