Más empresas se quejaron por la diplomacia paralela

Varias reclamaron informalmente, pero dos lo hicieron por fax y desencadenaron el escándalo
Hugo Alconada Mon
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8 de julio de 2010  

Las "gestiones paralelas" que protagoniza en Venezuela el equipo del ministro de Planificación, Julio De Vido, provocaron reclamos informales de "numerosas" empresas argentinas que fueron discutidos por la anterior plana mayor de la Cancillería, según reconstruyó LA NACION de fuentes conocedoras de lo ocurrido los últimos años en el Palacio San Martín.

Esos planteos empresariales fueron transmitidos por los diplomáticos a sus contrapartes dentro del Ministerio de Planificación, aunque jamás llegaron a plasmarse por escrito. Eso sólo cambió, ya con Héctor Timerman como nuevo canciller, cuando dos empresas afectadas enviaron una queja formal por fax, el 25 de junio pasado.

Ese cambio en las prácticas empresariales habituales disparó el temor dentro de la Cancillería de que el reclamo podría terminar en la justicia penal y provocó la sucesión de consultas diplomáticas entre Buenos Aires y la embajada en Caracas, hasta concluir en el cable reservado que LA NACION reveló el domingo pasado y que consigna el rol del asistente de De Vido, José María Olazagasti, en una negociación comercial "paralela", es decir, posterior, a la oficial.

El fax, enviado por las firmas Hidro-Grubert y EMA SA, informó sobre los esfuerzos de ambas firmas por participar en la recuperación del sistema eléctrico venezolano. También requirió la colaboración de la Subsecretaría de Integración Económica Americana y Mercosur (Subie), que lidera Eduardo Sigal, u otra área de la Cancillería para recuperar el terreno perdido tras quedar fuera de ese encuentro, según reconstruyó LA NACION de cuatro personas al tanto de aquellas tratativas.

"Nos calentamos un poco porque se olvidaron de nosotros cuando estamos brindando servicios en Venezuela desde hace 16 años", explicó ayer el presidente de Hidro-Grubert, Sergio Bertotto, a LA NACION. Tras remarcar que nadie del Gobierno lo sondeó de manera "indebida", marcó su parecer: "En el exterior, no se necesita del Ministerio de Planificación, ni de una «embajada paralela». Sólo necesitamos que nos dejen competir y demostrar nuestra calidad", argumentó (de lo que se informa por separado).

Tras el envío del fax y los cables, y reuniones que siguieron, ambas empresas fueron tenidas en cuenta, otra vez, para competir en el negocio. Pero también generó un revuelo mayúsculo y marcó un hito dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino.

"Hasta ahora, la Cancillería recibía planteos informales, de éstas y de otras empresas, pero siempre se manejaban dentro de la informalidad", relató a LA NACION una fuente con conocimiento de lo que ocurrió dentro del Palacio San Martín. "Eso se discutía con el ministro [por Jorge Taiana], el viceministro [por Victorio Taccetti], con Castro [por Alicia, embajadora argentina en Caracas], el subsecretario Sigal y la gente del Ministerio de Planificación. Pero siempre dentro de la informalidad", destacó el informante.

Algunos sectores de la Cancillería y del Ministerio de Planificación Federal, sin embargo, centran la culpa del revuelo en Sigal. Tanto por redactar el cable -e incluir la palabra "paralela" en su texto-, así como por enviarlo a sus superiores con la categoría de "reservado", en vez de "confidencial". Eso, dicen, hubiera reducido al mínimo el riesgo de una filtración. Entre esos críticos descolla Timerman, según admitió anteayer el propio canciller durante una entrevista radial.

Los defensores de Sigal replican, sin embargo, que el envío de un fax por parte de las empresas redujo su margen de acción. "Quienes argumentan que jamás debió redactar ese cable muestran su ignorancia sobre procedimientos administrativos", afirmó un diplomático consultado.

"Psicólogo" empresarial

Con el texto que enviaron por fax a la subsecretaría que lidera Sigal, las empresas consignaron que, dado que habían quedado fuera de aquel encuentro liderado por Olazagasti, los funcionarios venezolanos les habían pedido una carta oficial emitida por la Cancillería argentina al Ministerio del Poder Popular para la Energía para, a su vez, destrabar su ingreso a las negociaciones con la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).

Las empresas pidieron, además, que la Subsecretaría que lidera Sigal u otra área de la Cancillería se encargara del asunto y los ayudara a recuperar el camino para, luego ellos, competir otra vez por su cuenta. "Enterados de una reunión en la que no participamos, sólo pedimos que nos incluyeran", explicó Bertotto.

El mero planteo empresario por escrito marcó, sin embargo, una diferencia con todo lo anterior, según afirman en la Cancillería. "Hasta ahora era cuestión de hacer un poco de psicólogo de los ejecutivos que se quejaban por esto o lo otro de Planificación. Al ponerlo por escrito, obligaron a esto otro".

Lo "otro" fue el cable que Sigal envió la semana pasada. "La referida exclusión de las empresas argentinas se habría originado en una reunión paralela, organizada por el Sr. José María Olazagasti [?], de la que habrían participado únicamente las empresas que aparecen como signatarias de mencionado programa [?.], pero a la que no fueron convocadas otras empresas participantes", destacó aquel texto oficial.

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