Más vínculos ligan a Boudou con su supuesto testaferro

Al menos tres personas lo conectan desde hace años a través de una compleja red societaria
Hugo Alconada Mon
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29 de febrero de 2012  

Nadie contesta ante los golpes a la puerta; no hay timbre ni logo identificatorio. Nada ni nadie del otro lado. Apenas una boleta impaga, en la que Edesur notifica la inminente suspensión del servicio de electricidad por una deuda de 61,87 pesos. Y allí opera, en teoría, Inversiones Inmobiliarias Aspen SA, una de las dos firmas comerciales declaradas por el vicepresidente Amado Boudou.

Al igual que con el jubilado de Longchamps que figura como representante legal de un fondo holandés, con un domicilio erróneo, y de un tucumano con el mismo supuesto rol para una firma española, la dirección de Aspen no es tal. No hay nada allí. Salvo los rastros de otro vínculo entre Boudou y su supuesto "testaferro" , Alejandro Vandenbroele.

En los registros comerciales, las autoridades de Inversiones Inmobiliarias Aspen son José María Núñez Carmona, como su director, y Juan Carlos López, como su presidente; ambos con pasado en Mar del Plata y presente en Buenos Aires.

Boudou, por su parte, declaró que era el dueño del 50% de las acciones de esa sociedad, al presentar el año pasado su más reciente declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción (OA), correspondiente a 2010. Pero tampoco apareció cuando la firma publicó la renovación de sus autoridades, en el Boletín Oficial del 13 de enero pasado, tras una asamblea en la que ratificó su "domicilio especial" en la calle Uruguay 847.

"No, ahí no hay nadie", contó la vecina del departamento cuya puerta se abre justo enfrente de la oficina 17, al fondo del segundo piso, en un pasillo oscuro, junto a la escalera. "Hace como dos semanas que se están juntando facturas, que se las cuelgan del marco de la puerta."

Dos semanas atrás, Boudou y Núñez Carmona ya afrontaban el "caso Ciccone", desatado cuando la mendocina Laura Muñoz identificó a su esposo, Vandenbroele, como el supuesto "testaferro" para negocios "no tan claros" del vicepresidente .

Vandenbroele es, desde fines de 2010, el nuevo rostro visible en la ex Ciccone Calcográfica , que logró resurgir de su quiebra tras obtener el apoyo de la AFIP, del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y de la Casa de Moneda.

Sin embargo, Vandenbroele no fue el único que abogó por la imprenta en reuniones reservadas. También se presentó Núñez Carmona, íntimo amigo del vicepresidente. Y ambos invocaron a Boudou como el referente para el que afirmaron trabajar, según relataron empresarios, gremialistas y operarios a LA NACION.

Las sociedades de López

El otro rostro visible en Inversiones Inmobiliarias Aspen SA, Juan Carlos López, también aparece en varias sociedades cercanas a Boudou y a Núñez Carmona, y comparte otra firma con un socio de Vandenbroele.

Junto con Núñez Carmona, por ejemplo, López figura en Embarcaciones Argentinas SA; y con otros marplatenses, en otras tres sociedades anónimas: Vail Investment, Fuerza Laboral y WSM. También aparece en Rock Argentina SA junto con Ignacio Danuzzo Iturraspe, un abogado que también aparece con Núñez Carmona en Habitat Natural SA, la otra firma en la que Boudou admitió tener acciones ante la OA.

En enero de este año, López también apareció en el Boletín Oficial como presidente de Beaver Cheek SA, junto con la marplatense Sandra Viviana Rizzo, tras la salida de Mariano Esteban Martínez y de Sergio Gustavo Martínez. Este, a su vez, es el director suplente en The Old Fund SA, la firma con la que Vandenbroele tomó el control de la ex Ciccone.

RESPALDAN EL TESTIMONIO DE LAURA MUÑOZ

El fiscal Carlos Rívolo afirmó que "es creíble" el relato que hizo Laura Muñoz, la mujer que dijo que su esposo es testaferro del vicepresidente Amado Boudou. La mujer de Alejandro Vandenbroele, de Ciccone Calcográfica, había sido descalificada por su madre, que la tildó de paranoica. Rívolo dijo a Radio Mitre que no quiere que el caso se "eternice". En tanto, el juez Norberto Oyarbide, a partir de una vieja denuncia, quiere quedarse con la causa. Su fiscal, Jorge Di Lello, quiere saber si el expediente que tiene su colega Rívolo es similar al que quiere Oyarbide, pero serán los jueces los que definirán quién se quedará con la causa.

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