Massa convocó a sus intendentes en un clima de tensión

Se encontrarán hoy en Tigre y se esperan reclamos tras la salida de Guzmán; Cariglino avisó que no irá
Marcelo Veneranda
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20 de marzo de 2015  

La salida hacia el kirchnerismo de Sandro Guzmán, diputado en uso de licencia e intendente de Escobar, volvió a encender las alarmas en el Frente Renovador de Sergio Massa, que convocó para hoy a una nueva reunión en Tigre, donde se espera que deba lidiar otra vez con los cuestionamientos de los jefes comunales bonaerenses, disconformes con las tensiones al interior de la fuerza y con los movimientos de los candidatos a gobernador. "Es sólo una reunión de trabajo", respondieron desde el massismo.

Luego de sacarse una foto con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y el secretario general de la Presidencia, Eduardo "Wado" De Pedro, Guzmán se encerró durante toda la jornada de ayer en el palacio municipal de Escobar, lejos de los micrófonos y en reuniones que su entorno mantuvo bajo secreto.

Desde el massismo no mostraron piedad con su ex aliado. La tarea quedó en manos de los senadores provinciales Jorge D'Onofrio y José Luis Pallares, que tildaron a Guzmán de "mochila de plomo" y atribuyeron su salto a "denuncias en su contra" y a una "pésima gestión", que no supera los 14 puntos de intención de voto.

"Guzmán es intendente, diputado en uso de licencia y quiere ser candidato otra vez, teniendo una pésima gestión", sostuvo D'Onofrio. "Algunos pretenden que Massa los lleve en sus hombros como una mochila de plomo de sus errores", agregó Pallares, para sentenciar: "¿Por qué pensar todo el tiempo en los cargos? ¿Será que tienen muchas cuentas pendientes y tienen miedo de rendirlas y pagar por las malas gestiones?".

Ambos promocionaron la candidatura del concejal Leandro Costa, al que definieron como un "joven brillante". Lo curioso es que se trata del hijo del senador provincial Roberto Costa, un radical que emigró hace un mes del massismo junto con el intendente de San Isidro, Gustavo Posse. ¿Regresará? Ayer no atendió sus teléfonos.

Tampoco lo hizo Guzmán, cuya salida fue explicada de dos maneras dentro del massismo. Los peronistas que lo aprecian indicaron que el intendente había sufrido "un carpetazo" que lo obligó a retornar al kirchnerismo. Mencionaron que no regresaría al municipio, sino a la Cámara de Diputados.

Quienes lo quieren menos indicaron que la salida sólo tuvo que ver con la candidatura de Costa, al que Massa venía promocionando, pero que bendijo públicamente anteayer, horas antes de que Guzmán ingresara a la Casa Rosada.

Reunión en Tigre

Los ánimos siguen caldeados entre los socios bonaerenses del FR, que reclaman que Massa ponga orden a una interna demasiado ruidosa entre los precandidatos a gobernador: el diputado Francisco de Narváez recibe a diario munición gruesa del matrimonio de los legisladores Alberto Roberti y Mónica López. Un grupo de intendentes rechaza aún el ingreso de De Narváez. Otro sector cuestiona los movimientos de Darío Giustozzi.

Estas tensiones (no son las únicas) hicieron naufragar la mesa provincial que Massa armó hace un mes, precisamente para deslindarse de estas internas y abocarse a su campaña presidencial. Las disputas ya generaron dos reuniones esta semana, en las que también se habló de encuestas y falta de fondos para las campañas municipales. Para completar el cuadro, el intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, que juega al misterio con su pase al macrismo, avisó que hoy no lo esperen en Tigre.

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