Massa impuso su estrategia y protagonizará la semana final

Sin decidirse, logró ocupar el centro de la escena bonaerense; reuniones secretas, un falso asado y una dudosa megaencuesta
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16 de junio de 2013  

Prometió y suspendió cada plazo que se impuso para definir su futuro político . Habló con todos, se dejó ver con pocos y presentó como trascendentales encuentros que quizá no ocurrieron. Creó una comisión para que resuelva si debe ser candidato, destinada al empate. Postuló en su lugar a su mujer y a un intendente con el que siempre rivalizó. Luego encargó una megaencuesta de 27.000 casos para que elija entre ellos o él. Al final, este jueves, un plenario de massistas que lo quieren como candidato decidirá todo por aclamación. O no. Massa lo hizo.

El intendente de Tigre logró su cometido: con una estrategia destinada a convencer a los incrédulos, para sembrarles de nuevo la duda, Sergio Massa llegó a la semana final de la definición de los candidatos para las internas instalado en las encuestas y los medios como el ganador a priori de las elecciones en el principal distrito del país y, a la vez, como la principal incógnita.

Tras la presentación de las alianzas para las primarias, el miércoles a la medianoche, y luego del fracaso de las negociaciones entre el denarvaísmo y el macrismo, las expectativas volvieron a multiplicarse entre los massistas. También en las orillas del kirchnerismo, golpeado nuevamente por una tragedia ferroviaria.

"Los llamados se intensificaron. Intendentes del interior, legisladores kirchneristas, gente que huele el cambio de época", describía uno de los jefes comunales aliados de Massa el panorama posterior al miércoles, luego de la presentación del Frente Renovador. "Son muchos los que nos están sondeando", agregaba otro intendente. "No los vamos a despreciar", sentenció un tercero.

Como los tres anteriores, otros dos intendentes consultados por LA NACION se mostraron convencidos de que Massa será candidato. Es el mismo mensaje que les dan a los kirchneristas que hoy piden pista. "¿Cómo vamos a frenar si Sergio se lleva todo?", se envalentonó un jefe comunal con contactos profundos en el PJ y el vecinalismo.

"Lo que no queremos es que la gente se siga frustrando. A diferencia de los opositores, Massa logró que la gente quiera votar en favor de él, no en contra del Gobierno", expresó un intendente que se cansó de esperar una rebelión del gobernador bonaerense, Daniel Scioli. "Si Sergio hace lo de Daniel, sería triste", resumió.

El temor de Massa, en cambio, es que lo identifiquen con Carlos Reutemann, el senador que no se animó dos veces a liderar el peronismo. Massa ya pisó el freno cuando amagó con romper desde el Grupo de los 8 y en 2011, cuando acordó con Scioli no enfrentarlo por la gobernación, a cambio de promesas luego incumplidas.

Desde aquella elección, Massa empezó a coquetear con la idea de buscar la presidencia sin pasar por la gobernación. Y a prometer plazos para una definición. Octubre y diciembre de 2012, enero y fines de enero de 2013 (para el final de sus vacaciones), marzo, mediados de abril, el 13 de mayo (cuando el Gobierno convocó a elecciones) y, desde entonces, en cada reunión programada, suspendida y pospuesta con sus aliados.

El tan esperado cónclave con los intendentes se cumplió el pasado martes, con un asado en Bella Vista, según informó el massismo. Con una salvedad, seis de los supuestos comensales reconocieron luego a LA NACION que, en realidad, la reunión había sido el sábado pasado, en secreto.

En el medio, hubo un último intento de unir estrategias con Scioli, hace cuatro meses. Los protagonistas no superaron su desconfianza mutua y el gobernador dejó en claro que no rompería en 2013.

Del asado del martes, que el massismo ratificó ayer como real, surgió la formación de una "mesa política" conformada por cuatro intendentes, que debían decidir entre las opciones del tigrense. Dos "palomas" y dos "halcones", para colmo.

Una megaencuesta, este fin de semana, debería entonces dar pistas sobre si son viables las últimas dos cartas que jugó Massa: en vez de candidatearse él, postular a su mujer, Malena Galmarini, junto al intendente de Almirante Brown, Darío Giustozzi. El sondeo, de 27.000 casos, lo organiza Giustozzi, dijeron ayer en Tigre. En Almirante Brown afirmaron lo contrario.

"¿Para qué Massa va a optar por candidatos con menores chances si una derrota caerá sobre él?", se preguntaba anteayer un intendente massista que el próximo jueves, en el plenario que Massa fijó como último plazo para definir su futuro, pedirá que sea candidato. Difícil imaginar que alguien lo censure. O quizá no. De todos modos, kirchneristas, opositores y medios estarán atentos, como quería Massa.

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