Massa volvió a las masivas caravanas bonaerenses

Durante siete horas recorrió barrios humildes de seis municipios; hoy mudará su campaña a Catamarca
Marcelo Veneranda
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19 de julio de 2015  

"¡Sergio, tengo 11 hijos y todos te vamos a votar!", grita desde la calle Manuela, una vecina de José C. Paz de mil arrugas en el rostro que apura el paso y estira la mano para tocar a un Sergio Massa, que, desde el techo del massamóvil, se descuelga para lograr el contacto. "¡También 23 nietos que te votan!", insiste la mujer, que no alcanza a tocar al ex intendente de Tigre, pero sí a su mujer, Malena Massa, ubicada en la parte posterior del colectivo. El trato se cierra con una selfie, beso y apretón de manos. Todo al trote.

Momentos similares se repitieron hasta el cansancio, ayer, durante la megacaravana de siete horas y más de 300 cuadras que el precandidato presidencial del frente UNA realizó por los barrios más humildes de San Fernando, Tigre, Malvinas Argentinas, José C. Paz, San Miguel y Hurlingham, en el norte del conurbano bonaerense.

Fue la primera de tres recorridas kilométricas que repetirá antes de las PASO del 9 de agosto en otras barriadas del oeste y sur del Gran Buenos Aires.

El método, que parece arcaico en tiempos de videos y mensajes virales en las redes sociales, es una de las constantes del massismo. "Nos sirve para mover abajo, en el segundo y tercer cordón del conurbano, para disputar espacio con el kirchnerismo", explican desde el massamóvil, un colectivo con una abertura en el techo por donde ayer se asomaron, junto con Massa, los intendentes aliados, candidatos locales y el postulante a la gobernación, Felipe Solá.

"El que no conoce el conurbano no entiende esto. Bien o mal, cuando te ponés a contar la gente que te vio o que por el de boca en boca se enteró que «Massa pasó por tu barrio», hoy nos acercamos a 350.000 bonaerenses", calculó la fuente.

"La gente siente que su barrio es parte de la agenda política", agregó Massa, a tono con el intendente Joaquín De la Torre, que lo acompañó durante el tramo en San Miguel: "La gente te tiene en el mapa. Sabe que vos te interesás por su barrio".

La caravana comenzó a las 11.30, en San Fernando, junto con el intendente Luis Andreotti. Allí también ocurrió uno de los momentos más bizarros del periplo: un vecino armó una suerte de honda (un "rulero") para tirar piedras al candidato. Como elástico usó uno de los globos de la campaña de Massa. Otro, sucedió en San Miguel: la orquesta del municipio se acomodó a un costado de la calle, para tocar uno de los temas de campaña del candidato.

Jesús Cariglino volvió a sacar chapa de jefe territorial: una multitud acompañó a la caravana cuando atravesó Malvinas Argentinas. "¡Jefe!", le gritaban los vecinos al intendente, que tras irse a Pro y regresar se muestra cada día más massista. "Vamos a trabajar incansablemente para que Sergio sea presidente", arengaba ayer.

Medio centenar de autos, camiones con altoparlantes y el tema "Massa presidente", de Los Palmeras, servían como llamadores para que los vecinos se asomaran detrás de las rejas de sus casas a ver qué sucedía. Reaccionaban buscando la foto con el celular, saludando y hasta ofreciendo mates al candidato, que parece energizarse cuando entra en el cuerpo a cuerpo con los votantes.

"Sacala a Cristina" fue un grito que se repitió en más de una esquina. Tampoco faltaron los pedidos de "un peso para la birra" en algunos callejones complicados. "Portate bien", fue la respuesta estándar de Massa en esos casos. "Capo" y "reina", sus muletillas para devolver gentilezas.

El tramo final le tocó a Hurlingham, a las 18.30, donde Massa improvisó un acto de cierre junto con el intendente Luis Acuña. En los metros finales, flexionaba las piernas o aprovechaba cada pausa para sentarse. Agotado. Hoy lo espera una caravana de seis horas en Catamarca.

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